El Arsenal complicó su objetivo de clasificarse para la Liga de Campeones con un inesperado empate en casa por 3-3 ante el Norwich, en el partido que abrió la fecha 37 de la Liga Premier y que fue el número 900 de Arsene Wenger como técnico de los londinenses.

Los 'gunners' siguen terceros, ahora con dos puntos sobre Tottenham y Newcastle, que podrían adelantársele en la clasificación a una jornada para el final del torneo, si consiguen ganar respectivamente a Aston Villa y al líder Manchester City este domingo.

En un partido que se le fue complicando, el Arsenal pudo remontar en la segunda parte pero finalmente se quedaron con un 3-3 que les supo a derrota, tras un gol del Norwich anotado a cinco minutos para el final.

Además, el equipo sufrió la grave lesión de su defensa francés Bacary Sagna, que volvió a fracturarse el peroné, por segunda vez esta temporada, y que renuncia ya a poder disputar la Eurocopa-2012 con su país.

El israelí Yossi Benayoun abrió el marcador para los dirigidos por Arsene Wenger en el minuto 2 y el Norwich dio la vuelta con los tantos de Wes Hoolahan (12') y Grant Holt (27'), alertando de sobremanera a los locales.

A veinte minutos del final del encuentro, un doblete del holandés Robin Van Persie (72', 80') pusiera un 3-2 provisional, pero Steve Morison se encargó de poner la paridad en el minuto 85.

Van Persie, por lo menos, pudo reforzar su liderato en la tabla de máximos anotadores, donde ya suma 30 tantos, cuatro más que el segundo, el atacante del Manchester United Wayne Rooney (26).

Para Wenger, el partido ante el Norwich no pudo ser una celebración, en el día en el que cumplía la impresionante cifra de 900 partidos al frente del Arsenal, un equipo al que llegó en 1996 y que dirige desde entonces.

"Ahora sólo podemos esperar ganar el último partido y que este resultado no nos pase una cara factura. Teníamos que haber ganado hoy", finalizó el francés.