(AFP)
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Lo anticipó Roger Federer el año pasado. El suizo , pero lo consoló diciendo que pronto tendría su oportunidad de ganar el importante torneo como local.

Y ese día llegó hoy. Murray puso fin a la 'maldición' del tenis británico al vencer en la final del torneo de Wimbledon al serbio por 6-4, 7-5 y 6-4 y convertirse en el primer jugador local que gana el certamen desde Fred Perry en 1936.

El título de la británica Virginia Wade, en 1977, había matizado la sequía, pero eso poco importó al público que colmó la cancha central de Wimbledon y que deliró como si fuera un Mundial de fútbol frente a la pantalla gigante ubicada detrás de la cancha 1, en las terrazas rebautizadas como 'Murray Hill' (Monte Murray).

Bajo la mirada del primer ministro británico, David Cameron, del futbolista Wayne Rooney, de la ex-Spice Girl Victoria Adams y del extenista australiano Rod Laver –cuatro veces campeón en Wimbledon– en el palco real, Murray celebró su segundo título de Grand Slam tras ganar el Abierto de Estados en 2012.

Número uno del mundo, Djokovic pareció hoy sentir las consecuencias de ante el argentino Juan Martín del Potro.

En un encuentro con largos peloteos desde el fondo de la cancha y jugado con tanta estrategia como intensidad, Murray terminó imponiendo su mayor hambre de triunfo ante un Djokovic errático y apagado.