Diego entrena durante dos horas hasta cinco veces por semana. (Mario Zapata)
Diego entrena durante dos horas hasta cinco veces por semana. (Mario Zapata)

A Diego Moreno le emociona hacer bicicross (BMX) porque le gusta la sensación de estar en el aire y ver el piso desde allí cuando hace los saltos con la bicicleta. Como volar.

A sus ocho años, es bicampeón sudamericano de BMX en su categoría y ha participado en competencias en Ecuador, Chile, Argentina y Holanda. Esta tarde, en el circuito de BMX, en Surco —donde entrena con la selección peruana de este deporte—, se prepara para ir al mundial de BMX, que será en Bélgica en el mes de julio.

"Espero quedar entre los cinco primeros", dice determinado, durante el descanso de su práctica de hoy.

Diego entrena durante dos horas hasta cinco veces por semana. Divide su tiempo entre todas las labores escolares que implica cursar el tercero de primaria y lo sacrificado que significa dedicarse profesionalmente a un deporte con tan pocos años encima.

En el último mundial al que fue a competir (Holanda 2014), cuando tenía apenas 7 años, llegó en el octavo lugar.

Ni siquiera es el único deporte que practica. Diego pertenece a la selección de fútbol del colegio Markham, también hace natación, tennis y algunas veces corre tabla con su papá.

Marco Moreno, su padre, practicaba BMX cuando tenía la edad de Diego y su madre, Daniela Morales, es corredora de fondo.

La primera vez que Diego se subió a una bicicleta de BMX tenía solo cinco años. Y desde ahí comenzó a practicar esta disciplina.

El BMX, abreviatura de Bicycle Motocross, es un deporte extremo que nació en California (Estados Unidos) y que es considerado desde el 2008 deporte olímpico, cuando debutó en los Juegos Olímpicos de Beijing de ese año.

Es un deporte ciertamente peligroso. La velocidad, los saltos, las vueltas y el terreno en el que se practica hacen propicios los accidentes y las caídas. Pero esto a Diego ya no le asusta para nada. Se pone el casco, las rodilleras y vuelve a entrar a la pista.

Va muy rápido y acelera y hace saltos. Desde lejos se ve como un pequeñín —casi el más pequeño de todo el grupo— con una destreza distinta que lo diferencia de los demás. No tiene miedo a caerse y quizá eso haga que no se inhiba para probar nuevos saltos y piruetas, y así mejorar.

Diego es consciente de que debe cuidar su estado físico para poder seguir practicando el BMX de la mejor forma. Usa la palabra "responsabilidad" para referirse a lo que implica practicar este deporte. De grande, dice, quiere seguir siendo deportista a dos ruedas.

Por: Diana Hidalgo (diana.hidalgo@peru21.com)

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