Westphalen recuperado: 'Simulacro de sortilegios'

“Estamos ante un poeta por redescubrir, por releer en su faceta vanguardista y valorar al segundo Westphalen, más reflexivo, escéptico y burlón”, escribe Jaime Cabrera, columnista literario de este diario.

Westphalen

Simulacro de sortilegios. Poesía completa, de Emilio Adolfo Westphalen. (Foto Geraldo Caso).

Simulacro de sortilegios. Poesía completa, de Emilio Adolfo Westphalen. (Foto Geraldo Caso).

Geraldo Caso

Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

Jaime Cabrera Junco
Leo por gusto

Al hablar de poesía peruana del siglo XX, hay nombres ineludibles: César Vallejo, Martín Adán, Blanca Varela y Jorge Eduardo Eielson. Sin embargo, hay otros autores poco conocidos y quizá, incluso, injustamente olvidados. Este es el caso de Emilio Adolfo Westphalen (1911-2001), poeta ubicado dentro de la vanguardia peruana y contemporáneo a Vallejo, César Moro, Carlos Oquendo de Amat, entre otros. A ello debemos sumarle que la obra del escritor que motiva esta columna no ha sido suficientemente divulgada y mucho menos leída. En el ámbito académico, felizmente, encontramos estudios que le hacen justicia a su creación poética, como es el caso del trabajo del investigador Camilo Fernández Cozman.

Acceder a la recopilación de la poesía completa de Westphalen era imposible y la publicación de Simulacro de sortilegios es una buenísima noticia, sobre todo para aquel lector que busca conocer más la tradición poética peruana. Algunas preguntas podrían surgir de inmediato: ¿por qué leer a Westphalen? ¿Qué encontramos en su poesía? ¿Hay algo que lo haga distinto o único? Estamos ante un poeta cuya obra presenta dos etapas bien marcadas. La primera, donde evidencia una influencia del surrealismo, corriente que le sirve de punto de partida para construir una obra poética propia. En su primer poemario, Las ínsulas extrañas (1933), como también en Abolición de la muerte (1935), encontramos versos vitales e intensos, estos bajo el influjo surrealista. Movimiento que propugna la innovación del lenguaje, de la sintaxis, prescinde –en el caso de nuestro autor– de comas, para ofrecer una lectura vertiginosa y caótica. A pesar de esta influencia surrealista, en su segunda obra ya notamos cierto distanciamiento, especialmente en la forma, pues encontramos una estructura más clásica; es decir, versos regulares en extensión. Del primer libro destacamos el poema ‘Andando el tiempo’ (Andando el tiempo/los pies crecen y maduran/andando el tiempo/los hombres se miran en los espejos…); mientras que del segundo, los poemas que resaltan son ‘Viniste a posarte’ (Viniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpo/gota dulce y pesada como el sol sobre nuestras vidas) y ‘Te he seguido’ (Te he seguido como nos persiguen los días/con la seguridad de irlos dejando en el camino…).

LARGO TIEMPO EN SILENCIO

La segunda etapa en la obra de Westphalen es la posvanguardista. Y aquí debemos detenernos porque ocurre algo que generó una interrogante que el poeta procuró absolver. Vino el periodo de silencio poético de más de 35 años; es decir, no publicó –salvo en revistas en la década del 70– un nuevo poema. Sobre esto, Westphalen resaltaba que lo difícil no era crear sino encontrar las condiciones adecuadas para hacerlo, aquello que denominaba “entrar en trance de escritura”. Este segundo momento de su poética es totalmente diferente al primero, cuando tenía entre 22 y 24 años y escribía poemas donde el amor y la figura de la mujer estaban muy presentes. Los textos que aparecen en la década del 80 ofrecen, en algunos casos, versos más cortos, con una impronta aforística, además de ser irónicos y reflexivos incluso sobre la creación poética. Cómo no resaltar poemas como ‘Mundo mágico’ (Tengo que darles una noticia negra y definitiva/todos ustedes se están muriendo…) y ‘Poema inútil’ (Empeño manco este esforzarse en juntar palabras/que no se parecen ni a la cascada ni al remanso,/que menos transmiten el ajetreo del vivir).

Además, esta edición de su poesía completa trae como novedad los poemas reunidos bajo el título de Balanza exacta. Estamos ante un poeta por redescubrir, por releer en su faceta vanguardista y valorar al segundo Westphalen, más reflexivo, escéptico y burlón.

Ficha:

Simulacro de sortilegios. Poesía completa.

Autor:
Emilio Adolfo Westphalen.
Editorial:
Sur librería anticuaria
2017, Lima

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