Chadwick Boseman (EFE).
Chadwick Boseman (EFE).

El viernes pasado murió el actor Chadwick Boseman a los 43 años debido a un cáncer de colon. A pesar de nunca haberlo conocido, no pude evitar sentir pena, pues el actor le dio vida a uno de mis personajes favoritos de Marvel: La Pantera Negra. Además, fue una inmensa inspiración para la comunidad afro en Estados Unidos y el mundo, pues siempre se negó a interpretar personajes que se basen en estereotipos afroamericanos. En un mundo en el que las personas hacen lo que sea por dinero, una convicción semejante es digna de admiración.

Como cinéfilo y curioso que soy, comencé a explorar más acerca de su trabajo y aprendí que le dio vida a Jackie Robinson, primer beisbolista afroamericano; Thurgood Marshall, primer afroamericano en la Corte Suprema, y también al ‘Rey del Soul’ James Brown. Tres grandes estandartes para la comunidad afroamericana.

Pero el detalle que más me llamó la atención fue que el cáncer que le dio la muerte fue diagnosticado en 2016 y nadie sospechaba. Por cuatro años el actor siguió trabajando extensamente sin impedir que la enfermedad lo detuviera. Sin embargo, lo más resaltante es que no dejó que ese mal lo definiera.

Vivimos en una sociedad donde deseamos y hasta necesitamos atención. Selfies en la clínica, obituarios en Facebook y altruismo en Instagram. Hay cierta perversión en cómo buscamos la atención incluso en la tragedia. ¿Qué fue lo que hizo que el actor nunca mencionara su enfermedad? Se me ocurre una respuesta y espero que sea la correcta.

El actor se convirtió en un ídolo para millones de personas. Sus películas le dieron esperanza y alegría a toda una comunidad. Sus personajes estaban llenos de fuerza y valentía, de empatía y astucia. El actor debía proyectar estas características también fuera de la pantalla porque sabía que, al estar en el ojo público, debía dar el ejemplo. De cierta manera, absorbió las mejores cualidades de sus personajes y las trajo a su vida.

Seguro en algún momento se le ocurrió detenerse. Dejar de trabajar y tomarse un descanso. Pasar más tiempo con su familia y sus amigos. Pero debe haber pensado, ¿qué harían mis personajes en esta circunstancia? ¿Se van a rendir? Jamás. Siempre hacia adelante, siempre enfocado, siempre con un objetivo. Esta es la gente que vale. La que hasta su último aliento proyectan lo que fueron en vida y su muerte no impide que sigan existiendo. Wakanda forever.