Talavera dedica días, e incluso madrugadas, en procurar que Sibaris siempre esté a la vanguardia de los resto-bares limeños. (César Fajardo)
Talavera dedica días, e incluso madrugadas, en procurar que Sibaris siempre esté a la vanguardia de los resto-bares limeños. (César Fajardo)

A los 22 años a Thalia Talavera le explotó una coctelera en plena faena de bartender. Con la cara y la ropa mojada, continuó en la preparación del caprichoso trago. Era prioridad atender al cliente, olvidar lo sucedido y continuar. Y ese es el espíritu de un bartender. De niña, en casa de Thalia siempre hubo un ritual y lo sigue habiendo hasta hoy, ella siempre creció con la mirada curiosa de una niña que observaba un acto que se repite hasta hoy. A las 12 del mediodía, su abuela, que hoy tiene 94 años, se sienta a tomar un whisky o un pisco sour. Todos los días. En su niñez, Thalia ayudó o hasta preparó, en algunas oportunidades, ese trago que su abuela esperaba para poder sentarse al sofá de su casa, pensar en sus asuntos y no perder la costumbre de años de hacer lo mismo, era una expresión de tradición familiar y, como en todas las ocasiones que algo involucra rituales, nació un sueño, un deseo, una potente curiosidad que se quedó a vivir en la mente de Thalia. Ella empezó a sentir la necesidad de experimentar con la preparación de cocteles. Aún era una niña que cursaba la secundaria.

EMPEZAR LA VIDACasi al terminar el colegio es cuando Thalia se enfoca en decidir su carrera: Arquitectura y, sobre todo, Psicología eran carreras que le llamaban la atención, aunque terminó estudiando Administración Hotelera y luego pasó a ser bartender. Hoy, con 24 años, Thalia es una de las dueñas de Sibaris, uno de los resto-bares más exitosos de estos últimos años en Lima. La primera carta de tragos fue hecha por ella y ahora ella compite por ser la mejor bartender y convertir a Sibaris en el bar más creativo, lo que, de hecho, se está logrando.

Lo inmediato en la vida de Thalia es el Mixology Challenge 2016, torneo que pone a prueba a los bartenders y a las barras de distintos lugares de Lima, desde la atención hasta la preparación de los tragos. "A veces es difícil tratar con algunos clientes que se pasan de copas o quieren coquetear contigo. En ese momento cumplo con mi trabajo y luego sigo con mis cosas, sin darle importancia. Es una manera de tratar bien al cliente, pero poner un alto". Thalia, aunque ahora en otro rumbo, sigue pensando en estudiar Psicología y, de hecho, la aplica todos los días con sus clientes.

Por: Christian Saurré (christian.saurre@peru21.com)

TAGS RELACIONADOS