Publicado originalmente en noviembre de 2015

Hasta el verano del 2005, Williams Rojas Ramírez (28) sabía casi nada de Harry Potter. Lograba reconocerlo, quién no, si por esos años el mundo mágico creado por J.K. Rowling invadía los cines y tiendas. Pero a diferencia de su hermana mayor, a Williams poco le interesaba leer los libros de la saga, comprarse los juguetes o ver las películas de este mago.

Pero todo cambió cuando abrió casualmente 'Harry Potter y El Caliz de Fuego', el cuarto libro de la saga. "Lo comencé a leer una tarde porque no tenía nada que hacer", admite, a la vez que detalla que la indiferencia lo hizo iniciar con el cuarto libro y no con el primero, como cualquier otro lector haría.

El coqueteo se gestó en las primeras páginas. Tuvo un encantamiento peculiar con el libro que dio como resultado que lo lea completo hasta tres veces en alrededor de un mes. Continuó. Leyó la obra completa. Buscó a más amantes de la saga y no tardó en encontrarlos. Pero habría tiempo para un segundo romance, uno con escobas: el Quidditch.

JUGAR PARA SONREÍREn el mundo del mago no se sabe si existe el fútbol, lo que hace delirar a estos seres de capa larga es un deporte que se juega sobre escobas. Una suerte de balonmano sobre los cielos. En las cintas, Harry es una gran promesa en este juego, al punto que toda su escuela coreaba su nombre. Todo es divertido en la fantasía, pero, ¿es posible trasladarlo a la realidad?

Esa fue la pregunta que le hizo perder varias horas de sueño a Williams. En 2007 se empecinó en lograr que el juego traspase el papel, deje la fantasía y se convierta en realidad. Para dar inicio a su aventura tuvo que leerse todo lo referente al Quidditch relatado en los libros de J.K. Rowling. Es así que conoció que –aunque no lo crea– el Perú es una potencia mundial en este deporte y que incluso un equipo de la selva tiene fama mundial: el Tarapoto Tree-Skimmers.

Lo difícil fue recrear las reglas para un escenario real, en césped, recuerda Williams. Fueron un sinnúmero de ensayos –con amigos ilusionados igual que él– los que le permitieron al fin tener una versión con menos errores. Para el 2012 ya contaba con un grupo de apoyo y un documento de reglas oficial. La Federación Peruana de Quidditch había nacido.

Por ahora esta federación cuenta con 10 equipos oficiales. Juan Luis Leyva, Sire Martínez y David Flores son algunos de los jugadores de dichas agrupaciones que se reúnen cada dos semanas en Surco a entrenar. Con su vestimenta oficial y con una escoba entre las manos, no dudan en afirmar que el Quidditch ha logrado crear un compañerismo que escapa a los gustos por Harry Potter.

Por lo pronto, la federación se prepara para organizar la Copa América en enero de 2016. "Mi sueño es que en un par de años podamos organizar el Mundial aquí en el Perú, creo que tenemos el potencial para hacerlo", apunta Williams y esta vez no parece estar volando en el cielo.

REGLAS DE JUEGO

  • El equipo de Quidditch está conformado por 7 jugadores en el campo, 3 cazadores, 2 golpeadores, un buscador y un guardián, siendo uno de ellos el capitán.
  • Hay dos tiempos en un partido, ambos de 15 minutos. Habrán 5 minutos de descanso en el medio tiempo.
  • El objetivo del juego es que los cazadores busquen meter la pelota a través de los aros contrarios. En tanto, los golpeadores rivales buscarán detenerlos.
  • Un partido de Quidditch solo puede concluir por medio de dos formas: cuando se terminen los 30 minutos permitidos, para cada partido (o el tiempo establecido) o cuando se logre atrapar la Snitch dorada.
  • El campo es de forma ovalada de 50 metros de largo y 30 metros de ancho. En cada extremo del campo de juego, dentro del área del guardián, está la portería conformada por 3 postes con aros en posición vertical.

Pablo Vilcachagua Cancino (pablo.vilcachagua@peru21.com)

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