(Renzo Salazar)
(Renzo Salazar)

Silvia llega al gimnasio y se calza su traje de entrenamiento negro con amarillo. Cerca de ella, su entrenador le da unas indicaciones y comienza su rutina de una hora y media con pesas, la misma que no tiene nada que ver con llegar espléndida al verano 2017. Desde hace tres meses parece que se prepara para participar en una película de ciencia ficción o de sobrevivencia y no es una celebrity, no en el sentido estricto al menos. Sin embargo, algo de eso hay. Es que ella participará este domingo en el Inka Challenge, la primera carrera de obstáculos del Perú, donde la dificultad más grande es vencer tus propios límites.

"Hago pesas y fortalezco mis músculos cuatro veces a la semana. Los otros días salgo a correr una hora o manejo bicicleta, el entrenamiento cardiovascular es fundamental para una prueba de resistencia. También complemento mi alimentación con proteína de carne; el desafío será enorme y debo estar preparada. No para ganar, sino para ser la mejor. Esto es más un reto personal", dice la atleta, que está 10 puntos y lista para mover los 350 músculos de su cuerpo en forma simultánea durante un poco más de una hora.

No le falta razón a Silvia para preocuparse por su capacidad de resistencia. Y es que en el distrito de Pachacamac, al sur de Lima, en un circuito de 10 kilómetros, decenas de competidores deberán superar al menos 22 obstáculos, entre ellos rampar sobre el fango, trepar, levantar llantas, jalar enormes sogas, saltar montículos, esquivar escollos, entre otros desafíos que buscan poner a prueba la determinación, fuerza y resistencia de cada uno de los participantes. Parir deja huellas en una mujer, vivir también.

FOTÓGRAFA DE PROFESIÓN¿Cómo Silvia Navarro, de 26 años, que a diario seduce y se deja seducir por el influjo de las imágenes y el color en su trabajo como fotógrafa, se interesó por este mundo del vértigo y la adrenalina, donde la meta consiste en superarte a ti mismo? "Toda mi vida he hecho deportes y muchos de contacto o los que se dicen destinados para hombres, como el fútbol y el rugby, y siempre me ha ido bien. Hasta ahora me llaman mis amigos para jugar pichangas. Sin embargo, es desde hace cinco años que me interesaron los desafíos del Inka Challenge. Por ello, desde hace tres años decido cambiar mi estilo de vida, dedicarme al deporte y a comer sano, con la esperanza de, algún momento, poder enfrentarme a esos retos. No obstante, por mi profesión, que me copa los fines de semana, me era imposible participar en las competencias, que siempre son los sábados o domingos. Pero esta vez me decidí y me inscribí, y espero poder completar el circuito, preparada estoy", sostiene.

Para este domingo, Silvia ya tiene toda su indumentaria lista para sortear los obstáculos que le pongan en frente en el Inka Challenge. "Usaré una malla para evitar cortes y raspones en mi cuerpo y guantes para proteger mis manos al momento de jalar las sogas o cargar las llantas", refiere. Ella sabe que el talento y los resultados no se miden por el género, mucho menos cuando los rivales son nuestros propios miedos y limitaciones.

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