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Rossana Fernández-Maldonado: “Llegas a una etapa que no importa lo que digan”

“Los actores debemos dejar que las cosas nos afecten para reaccionar y hacer algo al respecto. Si no te dejas afectar, no puedes sacar la emoción. Soy frágil, súper sensible. Está bien sentir; es la herramienta más importante que debe tener un actor”, asegura.

Mijail Palacios

Era una niña que estaba sentada y sobre una mesa jugaba con plastilina. Al frente los reflectores y las cámaras de video. Era su primer comercial, tenía tres años. Era Rossana Fernández-Maldonado , quien a los 14 fue parte de Nubeluz y tres años después hizo Nino, su primera telenovela.

Me recibe en su casa y cuando le pido retratar su presente en una canción, elige “Ella”, de Bebe; y si fuera una cantante a tiempo completo, sería como Yuri, con quien cumplió el sueño de cantar “Maldita primavera”. El soundtrack de su vida incluye a Yola Polastri, Lucero, Shakira y Laura Pausini. En su faceta de solista solo ha dado dos conciertos: el primero cuando iba a interpretar su primera novela, a los 18 años, y el último fue en 2018, que llegó a ser como una suerte de terapia luego de su divorcio. Y ahora, sobre los 40, dará su tercer concierto, matizado con un show de stand-up comedy. Serán dos funciones, mañana y este 27, en el C.C. Bianca Arena (Grau 135, Barranco), a las 9:30 p.m. Las entradas están a la venta en los sitios web Joinnus y Atrápalo.

“Ella se ha cansao de tirar la toalla”, canta Bebe. “Ella se ha puesto color en las pestañas, hoy le gusta su sonrisa, no se siente una extraña”, dice otro pasaje del tema. Ella, Rossana, nos regala sonrisas y miradas de una mujer que hace “lo que le da la gana”.

A la luz de los reflectores, tu vida ha estado marcada básicamente por la actuación y tu exposición en programas de TV. ¿Y el canto de qué forma lo fuiste cultivando?
Toda mi vida he cantado. Antes de empezar a hacer novelas, tenía un grupo y cantaba en la kermés del colegio. Se llamaba La Flaca Maldita de los Hijos de la Gran Fruta (risas). Y seguí cantando mientras estaba en la universidad, donde estudiaba Educación Inicial.

-¿De niña a qué jugabas primero: a actuar o cantar?
A cantar. Yo veía 'Siempre en domingo' y salían Lucerito, Yuri, Thalía, Alejandra Guzmán.

-¿Y cómo quién serías ser?
Como Yuri, hasta ahorita (risas). Hacía las coreografías y todo como jugando. Y eso me ha ido definiendo artísticamente.

-Estar en Nubeluz fue casi como ser parte de un grupo musical, con giras y todo ello.
Se hizo el grupo de cíndelas y gólmodis, y en las giras teníamos nuestro momento de cantar. Nos dieron entrenamiento en canto y baile. Fue lo más parecido a ser un Menudo. Dábamos conciertos para 15 mil personas, había carteles con los nombres de todos.

-Es bien curioso ese momento: Nubeluz fue muy exitoso y estaba bien producido, pero al mismo tiempo el Perú vivía una época de crisis social y económica. ¿Sentiste esa contradicción?
Creo que para nosotros fue un escape y para los niños que veían el programa también. Ahora, sí nos tocó que, estando en un ensayo, explotó una bomba a unas cuadras. Uno ya asumía que en cualquier momento se iba la luz. Pero era un programa al que la gente le tenía mucho cariño. Llegábamos a 24 países.

Rossana Fernández-Maldonado

"Los actores debemos dejar que las cosas nos choquen, nos afecten para reaccionar", dice Rossana Fernández-Maldonado. (Alessandro Currarino/GEC)

"Los actores debemos dejar que las cosas nos choquen, nos afecten para reaccionar", dice Rossana Fernández-Maldonado. (Alessandro Currarino/GEC)

-Prácticamente desde los 3 años trabajas. ¿Cuándo fuiste niña y adolescente?
La época en que sentí que mi trabajo se metía en mi vida fue con Nubeluz. Estudiaba hasta la 1, a las 2 tomaba clases de canto y de 4 a 6 ensayos de baile. Así era la rutina, de lunes a jueves. El sábado tenía que levantarme a las 5:30 de la mañana. Al final, creo que gané más de lo que perdí.

-Después de la novela 'Los de arriba y los de abajo', las historias que se contaban en la TV ampliaron su rango. ¿Sentiste el cambio de paradigma?
En ese momento no lo sentí, pero después sí. Cuando estaba trabajando en Colombia, venía a Lima y no me salían cosas acá. Se empezaron a hacer series de personajes de la cumbia, que me parece mostro, pero yo no tenía lugar. Pero no me sentí discriminada. Aunque Bruno Pinasco hizo 'Esta sociedad', que era la historia de los pitucos, y ahí sí yo tenía personaje (hace un gesto parecido a la resignación).

-¿Hoy cómo se reactualizan esos estereotipos?
Me parece bien que en todo haya de todo. No necesariamente la rubia es la que tiene plata. Pero entiendo que, como actriz, sí tengo ciertas limitaciones por mi físico. Todos los actores las tenemos.

-Se podría pensar que por tu físico tuviste ciertos privilegios.
No, al contrario. A mí me cuesta más, justamente porque no reflejo ciertos estereotipos.

-Has señalado que para ser actriz hay que ser vulnerable.
Los actores debemos dejar que las cosas nos choquen, nos afecten para reaccionar y hacer algo al respecto. Si no te dejas afectar, no puedes sacar la emoción.

-¿Y esa vulnerabilidad es parte de tu vida diaria?
Soy frágil, súper sensible. Está bien sentir; es la herramienta más importante que debe tener un actor: las emociones a flor de piel para sacar una risa, un llanto, un grito de odio.

Con un divorcio, dos hijas y sobre los 40 años, ¿cómo hay que ser en la vida?
Se aprende a dejarse guiar por el corazón. Por eso canto.

-¿Y qué tal los 40?
Llegas a una etapa en que no te importa lo que diga la gente. Es un nivel de madurez en que te sientes bien contigo, te conoces, haces realmente lo que te da la gana.

-En Facebook escribiste algo así como ‘vamos a perder, pero no hay que darse por vencidos’. ¿Te has dado por vencida?
No, pero en mi trabajo muchas veces te dicen que no. Me han negado papeles por ser rubia y chata. Y en el extranjero porque no tengo tetas grandes. Un periodista me dijo: “Te han dado el papel porque eres toda bonita y rubia pues”. Me dio tanta cólera, porque para mí no es ningún mérito tener el pelo de este color.

Rossana Fernández-Maldonado

"Antes de empezar a hacer novelas, tenía un grupo y cantaba en la kermés del colegio" (Alessandro Currarino/GEC)

"Antes de empezar a hacer novelas, tenía un grupo y cantaba en la kermés del colegio" (Alessandro Currarino/GEC)

-¿El canto es tu salvavidas?
Y mi salvavidas emocional.

-¿Hoy qué canción serías?
Ella, de Bebe (y en su voz nos regala una parte de la canción).

AUTOFICHA

-“Soy Rossana Fernández-Maldonado Nagaro. Nací en Lima, el 3 de noviembre del 77. En el colegio fui muy buena en matemáticas, que ayudan en la música y a ordenarte, todo está íntimamente relacionado. Estudié Educación Inicial, no la acabé y luego seguí cursos de actuación: impro, clown, canto”.

-“Hice como 11 telenovelas, unas siete películas y con comerciales perdí la cuenta, pero cuando tenía 12 años, conté 25. Y obras de teatro, incluidos musicales, serán unos 10. Ahora estaré en la película 'Recontra loca', de Giovanni Ciccia, y he sacado mi canal de YouTube”.

-“Ya empiezo a ensayar la obra de teatro 'Madres' , el musical, que sale el 11 de setiembre y que también la dirige Giovanni Ciccia, que es mi pataza. En la música, he grabado dos canciones, ‘Corazón mío’, una bachata de hace dos años, y ahora ‘Perdóname’, con Jose Val, que es onda urbana”.

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