Ricardo León es el autor de 'Alias Jorge', el libro que narra la historia del hijo del terrorista Víctor Quispe Palomino. (Foto: Fernando Sangama)
Ricardo León es el autor de 'Alias Jorge', el libro que narra la historia del hijo del terrorista Víctor Quispe Palomino. (Foto: Fernando Sangama)

En 1989, Ricardo León Almenara tenía siete años de edad. Estudiaba en un colegio privado. Vivía en Miraflores y jugaba fulbito los fines de semana. De abuelo militar y padre veterinario. Ese mismo año, Víctor Raúl Quispe Zaga tenía unos 5 años, era criado en Ica por parientes que no le tenían mayor aprecio, hasta que una avioneta clandestina aterrizó en el desierto y se lo llevó a un campamento en la selva. Era una orden de su padre, el terrorista Víctor Quispe Palomino, alias ‘José’.

Ni Ricardo ni Víctor Raúl imaginaron que unos 30 años después sus vidas se cruzarían para la confección y publicación de un . Ricardo León es el autor de Alias Jorge. La vida ajena y prohibida de un terrorista desertor (Planeta, 2020). “Durante toda la investigación y redacción del libro, ponía un espejo para ver lo que ocurría con mi propia vida y con lo que le pasaba a Víctor Raúl, como una forma de desafiarme a mí mismo y ver qué tanto no sabía de lo que había ocurrido”, reflexiona hoy el periodista limeño.

En 1992, Ricardo León Almenara tenía 10 años de edad. Eran las 9 de la noche, seguramente terminaba de hacer sus tareas, cuando de pronto sintió como si el techo de su casa se hubiera levantado. Luego vino el miedo y el silencio. Una de sus hermanas estaba arrodillada en un rincón de su casa, llorando. Un día como hoy, hace 28 años, dos coches-bomba explotaron en la segunda cuadra de la calle , en Miraflores. Ricardo León vivía a unas cuadras. Murieron 25 personas y hubo decenas de heridos. Se trató de uno de los peores atentados registrados en la capital por Sendero Luminoso, el grupo integrado hasta hoy por los Quispe Palomino.

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-De alguna forma, cuando naciste, también nacía el terrorismo en el Perú.

Nací en el 82 y ya habían pasado un par de años del primer atentado. Entraban los años más difíciles. En el 84 hubo la mayor cantidad de muertos por la guerra contra el terrorismo, según la Comisión de la Verdad. Efectivamente, lo mío es un asunto generacional.

-¿Cuál es el recuerdo más antiguo y vivo que tienes de los años del terrorismo?

Recuerdo el atentado a Tarata, pero también recuerdo la captura de Abimael. Mis primeras informaciones en torno al terrorismo están construidas con retazos de historias que escuchaba por aquí y por allá. Y como periodista, me empecé a introducir en el tema.

-Siendo nieto de un militar, ¿cuál era la percepción hacia el terrorismo en aquella época: rechazo, odio, miedo?

De estas palabras, elegiría miedo, porque mi papá salía a trabajar de noche y yo sentía el nervio de mi madre, porque había toque de queda, empezaba a oscurecer, se escuchaban las noticias de los bombazos. Cuando había un atentado o un apagón porque se volaron una torre, lo primero que hacíamos era ir a la casa de mi abuela que vivía en la misma cuadra. Ese era el punto de reunión donde conversábamos sobre las noticias. Los lamparines de kerosene eran parte del paisaje de mi casa.

Alias Jorge (Planeta).
Alias Jorge (Planeta).

-Sobre Tarata se habló en ese momento de que recién luego de aquel ataque, Lima tomó consciencia de la magnitud del terrorismo, cuando llegó a los sectores más acomodados de la ciudad. ¿Qué opinas?

Da un poco de vergüenza ajena, porque el terrorismo ya estaba ocurriendo como para saber bien qué estaba sucediendo. Ya había atentados en Lima, en los conos. Con mi familia íbamos a Chaclacayo y yo tenía la idea de que detrás de los cerros estaban los terroristas. Había un miedo permanente, pero también la sensación de un ‘me estoy salvando’.

-¿Por qué escribir un libro sobre el terrorismo y concentrado en la etapa de los Quispe Palomino?

Entre el Sendero de Abimael y Feliciano, el que quería tomar el poder, y el Sendero de ahora, que es más pragmático, bastante violento pero ya no tan ambicioso en sus planes expansionistas, me parece que no se había terminado de contar la historia. En mi trabajo como periodista hice varios reportajes sobre terroristas en el Huallaga y en el Vraem. La historia del Sendero actual no ha sido del todo contada. Y empecé a escribir un libro sobre los tres hermanos Quispe Palomino, el clan que ahora domina el Sendero del Vraem, aunque ya murió uno de ellos. Pero me di cuenta de que faltaba una historia bisagra entre el pasado y el presente. Víctor Raúl estuvo cuando Abimael todavía era cabecilla y se retiró cuando su papá era el cabecilla. Víctor Raúl es un hombre que carga con una historia de mucha oscuridad: mató, vio morir, sobrevivió y se peleó con su familia; nunca sabrá si su madre fue asesinada por su propio padre.

-¿Su padre seguirá buscando a Víctor Raúl?

Cuando se estaba imprimiendo este libro, un grupo de 10 terroristas jóvenes desertaron de las columnas cercanas a los Quispe Palomino. Te hablo de febrero y marzo. Por un lado, los buscaban los propios terroristas para recapturarlos y recuperar las armas; por otro lado, los buscaban policías y militares para acogerlos y convertirlos en colaboradores; y al mismo tiempo los buscaba Víctor Raúl, porque él pensaba que ahí estaba uno de sus hermanastros y él quería encontrarlo. Es una carrera desesperada. En este momento, Víctor Raúl está en el Vraem. Lo sé porque a veces nos escribimos. No sé en qué punto está ni cuáles son sus intenciones ni el riesgo que corre. Pero sigue trabajando como colaborador eficaz. De alguna manera, él quiere que esto se termine ya, él tiene dos hijos allá adentro que están con el abuelo. Ahora, lo que yo pienso es que Sendero Luminoso no será derrotado, se va a extinguir en el tiempo, por antigüedad, porque cada vez son menos, porque están más viejos. El camarada ‘José’ en agosto cumple 60 años, tiene heridas, tiene enfermedades, la vida en el monte es dura. Los otros cabecillas también son mayores.

-Hoy Sendero es un clan familiar. ¿Existe Sendero?

Los que componen el Militarizado Partido Comunista del Perú o Sendero Vraem son personas del Sendero original. Los Quispe Palomino estuvieron bajo las órdenes de Abimael y Feliciano. El camarada ‘José’ estuvo en Lucanamarca. Es un clan familiar que se remonta a los padres de los Quispe Palomino. El papá fue un senderista de la época de Abimael. No tuvo una posición alta, pero preparó a sus hijos para la guerra, y tres de sus hijos han tenido una participación importante. El camarada ‘David’ fue abatido en 2013, y quedan los camaradas ‘Raúl’ y ‘José’, los cabecillas. La historia del Militarizado Partido Comunista del Perú iba a continuar con Víctor Raúl, pero él huye y esa historia se corta. De alguna manera, la huida de Víctor Raúl es el comienzo del final del Sendero actual.

-Sin embargo, por lo narrado en el libro, casi en ningún momento Víctor Raúl quiso continuar esa historia.

Y ahí tiene que ver esta especie de revancha que tenía con su padre por la historia no del todo revelada de lo que le ocurrió a su madre. Siente un rencor hacia él, pero al mismo tiempo lo respeta, lo tiene como un hombre que lo ayudó a crecer. Pero creo que él nunca quiso ser el futuro líder. Aunque estoy seguro de que si Víctor Raúl no hubiera escapado, hoy sería el cabecilla o estaría camino a serlo.

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-Mientras leemos la historia de Víctor Raúl, también leemos la historia de la decadencia de lo que queda de Sendero.

La versión actual de Sendero es la de un grupo muy desorganizado, caótico. Su principal actividad es resguardar los circuitos del narcotráfico, ya no pretenden tomar pueblos enteros ni crecer. Solo subsistir. Los terroristas actuales ya no ponen en peligro al Estado.

-¿El Movadef es la cara política de alguna pretensión más radical?

Puede tener algunos grupos de seguidores pequeños, ya mayores y probablemente nostálgicos de la época de la violencia armada. Pero me preocupan mucho más los seguidores de Antauro Humala, que están más vigentes, que son más organizados.

-¿Antauro puede generar gran adhesión?

Por lo menos, tres congresistas actuales estuvieron en el Andahuaylazo con él; estuvieron en prisión, ahora son congresistas y tuvieron bastantes votos. Antauro está preso, pero en el sur mucha gente lo tendría como una opción. Antauro es un collage de un montón de radicalismos juntos.

-Me dices que te comunicas con Víctor Raúl. ¿Hablaste recientemente con él a raíz de la publicación del libro?

Le llegó el libro hace poco, porque se lo mandé. A veces se desaparece, entiendo que se va al monte. Tengo la sensación de que él ha quedado en el limbo de la historia, entre la vida oscura que vivió y lo que vive ahora. Él representa el trauma de la guerra contra el terrorismo en el Perú.

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-Hay muchos peruanos que viven en ese limbo.

Sí pues. Pero con la mayor complicación contra la que me he encontrado es que mucha gente no conoce quiénes son ahora los terroristas en el Perú. Se piensa que es el mismo Sendero de toda la vida. Hay mucho desconocimiento de lo que es el terrorismo ahora. Te aseguro que si el camarada ‘José’ se paseara con la cara descubierta por la Plaza de Armas de Lima, nadie lo reconocería. No conocemos a nuestro mayor enemigo. Sendero es nuestro mayor enemigo y no lo conocemos.

-¿Víctor Raúl y tú se parecen en algo?

Me he hecho esa pregunta algunas veces. Supongo que está el vínculo padre e hijo. Yo soy papá e hijo, y en algunos momentos me he cuestionado las huellas que puede dejar un papá en un hijo o al revés. La relación que Víctor Raúl tiene con su papá es profunda, tóxica a veces y cariñosa en otros momentos. Me cuestioné muchas veces el rol del padre en la formación o deformación del hijo. Cada pequeño acto tiene un efecto rebote.

-Lo pregunto de otra forma: ¿El exsenderista entrenado en la selva para ser terrorista y el periodista miraflorino que escribe sobre él tienen algo en común?

Los dos queremos que se sepa la historia tal cual ha sido.

-Me dices que lo saludaste por Navidad. ¿Es un amigo o es una fuente?

Es alguien que me ha contado su vida entera, que no la había contado nunca antes a nadie. Es un personaje importante en mi vida periodística.

AUTOFICHA:

- “Me llamo Ricardo León Almenara. Nací en Lima en 1982, soy periodista desde hace más de 15 años. Estudié en la Universidad de Lima. De mis cinco hermanos, tres somos periodistas, yo soy el del medio. En el diario El Comercio cubro asuntos relacionados al terrorismo y al narcotráfico desde 2009”.

- “En 2016 gané el Premio Nacional de Periodismo en la categoría Prensa Escrita por una serie de reportajes sobre el Vraem. A partir de eso fue que empecé a pensar en la posibilidad de contar en un libro sobre el Sendero actual”.

- “Estoy investigando para un futuro libro, también sobre temas que tienen que ver con la política más actual y, a la vez, con las regiones. No puedo adelantar demasiado, pero también es un libro sobre un personaje igual de violento y peligroso, vinculado al acontecer nacional”.

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