Riber Oré es limeño, pero sus raíces están en Ayacucho y Cajamarca. (Luis Centurión/Perú21)
Riber Oré es limeño, pero sus raíces están en Ayacucho y Cajamarca. (Luis Centurión/Perú21)

Riber Oré es limeño, pero sus raíces están en Ayacucho y Cajamarca. Si bien la versatilidad es su bandera, siempre vuelve a la música andina. Así lo confirma la publicación de su primer libro 'Guitarra Andina Contemporánea', que reúne historia, pintura y música. Cuando empezó, era considerado un niño prodigio de la guitarra y con un futuro brillante. Hoy es una realidad.

¿Cómo se comienza una carrera a los 4 años?Como jugando. He tenido la suerte de que mi padre es ayacuchano y mi madre cajamarquina. Mis padres son profesores, pero además mi madre enseña marinera y mi papá es músico. A los 3 años y medio comencé a tocar la guitarra y a los 4 tuve mi primera presentación en el jardín. No me acuerdo, pero me dicen que toqué Valicha. A los 5, 6 años tuve una primera aparición como niño prodigio en un programa de Radio Nacional. Desde los 3 años estudié guitarra con mi papá y a los 10 años empecé con Carlos Hayre. Y luego ya con otros maestros como Pepe Torres y Álvaro Lagos.

No te formaste en una institución educativa.Pertenezco, más bien, a ese mundo de los músicos autodidactas que se van formando con maestros. No pertenecí a una escuela particular, sino al día, día. Antes de tocar la guitarra ya sabía cómo venía un huaino. Pero nunca dejaré de aprender.

Tenías claro que lo tuyo era la música andina.En la praxis de la guitarra solista he notado que en el extranjero lo que más causa asombro es la forma peculiar que tenemos de tocar los huainos, carnavales, toribios, chuscadas, y por las afinaciones que vuelven a una guitarra clásica otro instrumento.

Además de lo técnico, ¿qué de especial tiene la guitarra andina?Tiene una fuerza telúrica, un misticismo especial. Por ejemplo, en el flamenco impacta la fuerza, la velocidad, la vehemencia. En la guitarra andina con un trino simple de dos, tres acordes bien colocados en una parte especial, te trasladas a Huancavelica. Cierras los ojos y estás caminando por las praderas de Huanta. La guitarra andina nos dibuja colores, paisajes.

¿En el extranjero se valora más el aporte de la música andina que acá?Es posible que en el extranjero tengan mejores formas de apreciar la música, por ejemplo a través de las políticas de Estado.

¿Cómo lo notaste?He ido a Japón, China y me ha sorprendido dar un concierto para niños de jardín y de los primeros grados y cuando estaba en el escenario, todos los niños calladitos y cuando terminaba aplaudían, etc… Había un orden, una costumbre de atender, de percibir sonidos, de interpretar sensaciones. En el Perú, ni caso me hubieran hecho. Sin embargo, poco a poco se va ganando terreno. Más allá de llegar a un nivel profesional, la música cumple un papel de formación para cualquier ser humano. Lo vuelve más perceptible, sensible.

¿Qué virtudes debe tener un guitarrista?En esta época, los guitarristas que admiraba no tendrían tanta repercusión o trascendencia como la han tenido en su momento, porque vivimos en otra velocidad. En mi caso, he ido creando un personaje en la guitarra que sea versátil. Puedo tocar música flamenca, andina, de la costa. La versatilidad es una característica que un guitarrista debe tener, porque eso te da oportunidades en un mercado universal. Ya no se trata de que soy un guitarrista andino y me la voy a pasar 30 años esperando que todo el mundo reconozca lo que hago.

Técnicamente eres muy dotado. ¿Cuánto de técnica y cuánto de sentimiento debe haber en una interpretación?La técnica puede nacer contigo. Paco de Lucía decía que el cantante expresa a través de su canto y la palabra. Pero el guitarrista tiene que pasar por la guitarra para llegar a los oídos del público. Se tiene que dominar el instrumento de una manera tal que no se note ese mediador, ese vehículo que es la guitarra. Por ello, incluso, he ensayado con la luz apagada para tratar de tener la oportunidad de cerrar los ojos, trasladarme a otros contextos y no soltar la melodía.

Y eso ya es sentimiento.Una forma de ejercitar el sentimiento.

¿Por qué decides publicar el libro?Es una buena manera de sacar conclusiones de la experiencia que he tenido en este tiempo. Tiene tres dimensiones: es un libro de música con partituras y un CD; hay historia, pues el musicólogo Leonidas Casas Ballón hace una suerte de historia de cada uno de los temas. Además, contamos con el pintor puneño Miguel Molina, que radica en Orlando (EE.UU.). Cada canción tiene un óleo.

¿Cómo diferenciar la guitarra andina de Áncash con la de Junín, por ejemplo?Los huainos se parecen bastante en la forma rítmica. La diferencia está en la manera del canto, en la guitarra con los ligados y trinos, y también en los coditos: las partes que unen a una estrofa con otra.

Pero también las sensibilidades.Y en las letras uno puede darse cuenta. Por ejemplo, 'Amor, amor' la gente lo ha tomado como un tema romántico, pero está hecho en una época en la que Ayacucho pasaba por los peores momentos de su historia (el terrorismo). El autor le canta al amor, no a una chica o un chico. Le increpa al amor adónde se ha ido, qué ha sido de él. Eso hace interesante a la música andina.

Precisamente, a la música andina se la acusa de muy llorona, triste y melancólica. ¿Dónde está la riqueza en eso que aparentemente podría ser tomado como negativo?Esa pregunta se la ha hecho a muchos artistas andinos con 80 años. Entonces, parece que el hombre andino goza de cierta cuota de tristeza para encontrar en eso la inspiración. Es una paradoja. Se busca en su interior para poder expresarse. Es una tristeza que se vuelve en una alegría posterior, que quizá se refleja en los colores y formas de vestir.

¿Tu generación ya adoptó la música peruana como tal? Porque generaciones anteriores incluso la rechazaban o se avergonzaban.Sí, mi generación ya está más informada, ya encontró la identidad con su familia.

¿En algún momento sentiste vergüenza por lo andino?Vergüenza no tanto, pero quizá no tenía un buen discurso para poder expresarme. Hasta que no lo entendía bien, me sentía corto.

¿Por qué tenemos que sentirnos orgullosos de la música andina?Es nuestra principal identidad. Nos hace sentirnos completos, integrados. Siempre vamos a hallar una ilación familiar y nos vamos a encontrar.

TENGA EN CUENTA:

  • Riber Oré se presenta este viernes en el concierto Guitarras por el Perú, que recaudará víveres para los damnificados por los huaicos. C.C. El Paradero (León Velarde 982, Lince). 7 p.m.
  • En abril, estará en México y en agosto, en EE.UU.
  • El libro tendrá una gira nacional, por Cusco, Arequipa, Trujillo, Tacna y más. Empezará en mayo.

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