Renato Cisneros desde Madrid. (Foto: Natalia Freundt).
Renato Cisneros desde Madrid. (Foto: Natalia Freundt).

Una verdulera china siempre le pregunta por su hija. Un pizzero italiano le mandó una botella de vino por su cumpleaños. El farmacéutico gallego le fía algún medicamento de vez en cuando. Ellos son parte del barrio Chamberí, en Madrid, donde también vive, desde hace más de cinco años, el escritor y periodista peruano .

“Me gusta que mi hija crezca así, sintiéndose parte de una colectividad, que en Lima la tuvimos pero la fuimos perdiendo de una manera flagrante”, dice. “He vuelto a tener un barrio”, agrega Cisneros que acaba de estrenar en las redes sociales, junto a Josefina Townsend, el programa Sálvese quien pueda. Además, la editorial Penguin Random House acaba de publicar las reediciones de y , libros que –cada uno a su manera– le han otorgado reconocimiento y popularidad.

“¿Por qué siempre estás trabajando?”, le pregunta Julieta. “Deja de trabajar”, insiste su hija de tres años. Renato le explica que es para comprarle los helados que le gustan. “Pienso que cuando uno educa a sus hijos, estás tratando de reeducarte a ti. Uno es formado por ellos”, me dice a través de una videollamada. Julieta agarra la laptop de juguete y se pone al lado de su papá; y escribe, como si también estuviera trabajando.

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-En medio de todo y pese a todo, empiezas un nuevo proyecto Sálvese quien pueda.

Es un año de pandemia, elecciones y bicentenario. Son demasiadas tensiones como para perdérselas. Y, lamentablemente, además del virus, también estamos tratando de lidiar con información falsa, que penetra incluso nuestro círculo más cercano. Estoy seguro de que en nuestras familias hay, por lo menos, un conspiranoico, un antivacunas, un negacionista o las tres cosas al mismo tiempo. Entonces, es importante tratar de tener espacios para opinar, entrevistar e informar.

-Bueno, ahora tenemos candidatos conspiranoicos y que discriminan, una combinación peligrosa.

Hay gente que hereda narrativas y el pensamiento que quizás sus padres también tenían y que no han querido cuestionar. En las redes hay mucho de eso y no hay una única forma de combatirlo. Tiene que ver con educación, hacer periodismo didáctico. En el abanico de formas de pensar siempre han habido y siempre se darán pensamientos radicales, extremos, que felizmente siento que no son mayoritarios.

-Hace tres años conversamos y adelantaste que pensabas escribir un libro sobre el año 2000, donde narrarías tu estancia como periodista en el Congreso. Me explicabas que ese año 2000 era como un retrato de la decadencia. Pero los dos últimos congresos nos han enseñado que siempre se puede tener peores legisladores.

Ese proyecto no lo he abandonado y lo tuve que interrumpir porque la pandemia me obligó a concentrarme en las labores doméstico-paternales. Pero si ya en ese momento la decadencia del Congreso nos llevó a unos límites insospechados, 21 años después, las cosas no han cambiado tanto. De hecho creo que han empeorado y se han degradado incluso más. Hoy los partidos políticos no tienen signos vitales, y creo que es un drama del que no vamos a salir en un buen tiempo.

-¿Qué Congreso esperas para abril?

Creo que será muy parecido a los dos últimos congresos. No encuentro ninguna razón para pensar que será mejor.

-¿Te ofrecieron alguna vez ser congresista?

Alguna vez puede ser. Pero no, nunca hubo un ofrecimiento concreto y de haberlo habido, lo hubiese rechazado. Nunca me ha interesado la política como un espacio de actividad profesional. Tal vez de chico, a los 16, 17, porque siempre me ha interesado la política como escenario dramático. Pero, por lo general, los políticos terminan incurriendo en poses muy cínicas. Incluso, los que uno presume muy inteligentes, una vez que acarician el poder, pervierten su esencia.

-Entonces, la política es un espacio condenado al cinismo, a la mentira.

¿Se pueden hacer cosas provechosas desde la política? Sin duda. La política entendida como un trabajo fuera de lo partidario, sí tiene cabida. Pero cuando pienso en cómo ha venido operando el Congreso en los últimos 20 o 30 años, me parece que no hay forma de recuperar ese espacio, o por lo menos no lo vamos a ver nosotros.

Nueva edición.
Nueva edición.

-¿Ser militar como tu padre fue una opción?

Nunca fue una opción. Nunca tuve la actitud patriótica que caracteriza a quienes son parte de las Fuerzas Armadas. Pero he empezado a trabajar en una novela donde el tema de la patria está presente. Desde el exilio, también empiezas a desarrollar una relación con ese país que dejaste; una relación que pasa por el amor, el odio, la resistencia, la culpa. Me interesa trabajar el patriotismo pero desde una mirada más literaria. Nunca me interesó enarbolar el discurso patriótico desde los códigos militares.

-¿Es cierto que a la distancia se valora más la patria o es un cliché?

Me gusta la idea del pintor que da un paso atrás para entender el cuadro que está pintando. Y vivir fuera del país es un poco dar ese paso atrás para entender donde has estado viviendo. A mí me llamó mucho la atención lo normalizada que estaba en mi vida la violencia cotidiana. Sentía que vivir inseguro era lo normal. Pero siempre he estado pendiente del Perú, aunque no he llegado al punto de querer regresar.

-Es mejor querer al Perú desde lejos.

Pasa con el territorio lo que pasa con algunas personas: es mejor tener una relación a distancia. Con el añadido de que sí me interesa ir al Perú con frecuencia, aunque hoy no tengo ganas de volver a vivir en el Perú. Pero tampoco lo pierdo de vista. Me mortifica cuando me hacen este señalamiento tan idiota de que desde fuera no puedes opinar del país. Es algo tan mediocre porque parte del prejuicio de que uno está afuera cómodo.

-Han pasado cinco años de la publicación de La distancia que nos separa. ¿Se ha transformado tu relación con ese libro?

La relación con el libro se mantiene porque felizmente la relación del libro con los lectores se mantiene. Y continuamente recibo invitaciones para conversar con círculos de lectura o mensajes de gente que recién lo descubrió. Me parece que los lectores hacen que el vínculo que uno tiene con sus libros se actualice y dinamice.

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-Busco novia, publicado hace 13 años, también ha sido reeditado y el año pasado se anunció la película.

Empezó casi por accidente. Yo no quería escribir ese blog, me lo impusieron o, más bien, me invitaron a escribirlo. Pero lo que me fascinó de ese proyecto fue la relación con los lectores. Por eso no me pareció mala la idea de reeditarlo. Además, iba a salir con la película, pero esta no pudo estrenarse por razones pandémicas. Es loco cómo han cambiado las cosas en cuestiones de cómo miramos hoy a nuestras parejas.

-Varios pasajes de Busco novia quizás no los escribirías hoy.

Sin duda. Cuando lo escribía en el 2007, 2008, recuerdo que algunos lectores ya me hacían observaciones del tipo: “esto me parece muy machista”. Pero claro, no estábamos en un momento en que ese tipo de observaciones pudiese tener el eco suficiente para que uno se preguntara si está bien o mal decir tal o cual cosa. Pero cuando he releído los textos para que se vuelvan a publicar, algunos me han dado vergüenza. Ha sido curioso confrontar la mirada que tenía de las relaciones 13 años atrás. En ese tiempo han surgido una serie de movimientos que creo nos han reeducado a todos –o nos están intentando reeducar­– los que siempre nos hemos sabido machistas. Es inevitable haber sido machista. Lo que sí se puede es voluntariamente reeducarse. Y creo que movimientos como el #MeToo nos han ayudado a los hombres a deconstruir un poco el machismo que se nos inoculó cuando éramos chicos. Entonces, hay páginas que saqué y hay otras que sí dejé porque aun pudiendo leerse como textos machistas, también me parecía importante que se respetara el espíritu del libro original. Si tiene algún pasaje políticamente incorrecto, lo hemos conservado para que la gente se dé cuenta, de alguna forma, que hace 13 años nomás hablábamos de esa manera y no pasaba nada, y me parece bueno discutirlo hoy.

-¿Está bien autocensurarse?

Busco novia nunca lo escribí con conciencia de libro. Era y sigue siendo una antología de un blog. El interés fue ser un diario testimonial, lúdico, pero encontré pasajes donde era innecesariamente agresivo refiriéndome a una mujer en particular y me molestó encontrarme con esa voz. He pulido cosas, pero no he quitado todo. Lo machista está y se siente, y me interesa que la gente lo lea como un libro que fue escrito 13 años atrás; no lo he pulido para ser políticamente correcto.

-¿La película tiene tu venia?

El guion lo escribimos Percy Chávez y yo. Un amigo peruano que vive aquí y es cineasta. Y el director Daniel Vega lo interpretó. La película es el resultado de su interpretación. Al menos en esta experiencia, la película puede parecerse muy poco al guion original. Yo creo que la gente se va a divertir, pero no sé si es una película parecida al blog.

Nueva edición.
Nueva edición.

-¿Quiénes se salvarán en este mundo?

Una de las cosas a las que nos está obligando la pandemia es a pensar en nuestra relación con la muerte. Tenemos que aceptar que la muerte siempre estará acechándonos. También debe ser horrible vivir para siempre. Yo quisiera vivir lo suficiente como para ver crecer a mi hija y verla realizarse. Es bueno hablar del día en que vayamos a desaparecer. Nadie se va a salvar, pero mientras tanto, no hay que tenerle pavor a la muerte, que es tan misteriosa e inabarcable como la propia vida.

-¿La literatura te salvó de algo?

No me gusta ver a la literatura como una especie de salvavidas ni de terapia. Me ha salvado de no haber hecho otras cosas y espero que mis libros justifiquen esa elección.

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AUTOFICHA:

- “Soy Renato Daniel Cisneros Sánchez. Tengo 45 años. Nací en Lima. Vivo en Madrid desde hace cinco años y medio. Vivo en un barrio tradicional, de clase media. El departamento donde estoy debe ser de la década del 40, edificios antiguos, algunos reformados, un barrio clásico”.

- “Por estos días estoy releyendo Respiración artificial de Ricardo Piglia y leyendo el último Premio Herralde: Cien noches de Luisgé Martín. Mi tiempo lo reparto entre escribir, leer, preparar este nuevo noticiero, las columnas que mantengo en Somos y con el BBVA”.

- “Dictaré un taller de escritura creativa. Creo que será para marzo, a través de la plataforma Cursiva, donde también dictan talleres Rosa Montero, Santiago Roncagliolo. Mi próximo libro será una novela sobre la relación con el lugar donde se nació, sobre el desarraigo, no es una novela biográfica”.

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