Ramón Avilés publica el disco 'El de siempre… El bolerista de América'. (Foto: EDUARDO CAVERO/ EL COMERCIO).
Ramón Avilés publica el disco 'El de siempre… El bolerista de América'. (Foto: EDUARDO CAVERO/ EL COMERCIO).

Cuando lo presentaba decía: “es el de Yolanda pues. Hasta ahora la está buscando, no la encuentra”. Eran las palabras, entre risas, de don sobre su hijo Ramón. Manuel Jiménez compuso “¿Dónde estás Yolanda?” y la llevó a la disquera de la competencia porque “nadie la quería grabar”. Fue estrenada por Ramón Avilés, y el sencillo salió a la venta un 3 de diciembre de 1968. Medio siglo después, mantiene vigencia con la reedición del disco El de siempre… El bolerista de América, que reúne 13 boleros en la voz de Ramón, que comenzó a los 19 años, cuando su padre le doblaba la edad.

“Si no cantas boleros hoy, no te pago”, le dijo un empresario a Ramón Avilés, que recién empezaba, interpretando música criolla y rancheras, pero que ensayaba furtivamente el género musical de origen cubano. Así nació el bolerista, aquel que en 1972 llegó a ser incluido en las filas del emblemático conjunto cubano La Sonora Matancera.

Avilés nació en el 1149 de la avenida Abancay, en el callejón de La Banderita Blanca, donde también nació Arturo ‘Zambo’ Cavero. Desde entonces, transita una vida entregada a la música.

MIRA: Matilde Ureta de Caplansky, psicoanalista: “No somos santos, por eso son importantes las instituciones y reglas”

-¿Ramón Avilés es el “de siempre”?

Cuando me dieron las primeras oportunidades de grabar, siempre persistí, siempre busqué mantenerme a pesar de los cambios. Cuando logré entrar en el gusto popular de aquella época, creo que también Ramón Avilés marcó algo de historia dentro de la música popular peruana romántica. El cariño y el amor hacia la profesión no cambian. Aunque viví una época muy desordenada, gracias a Dios pude retomar el rumbo.

-¿Por qué desordenada?

Viví una época alejado de muchas cosas que eran positivas. Fui por otros caminos que no valen la pena mencionar. No fue fácil. Toda la vida es un proceso.

-Se cree que tener una vida agitada, intensa, también es insumo para crear y cantar, para sentir una canción como “Ni perdón ni olvido”. ¿El bolero no necesita esa intensidad?

(Risas). Cuántas veces me decían, “tómate un traguito antes de cantar”. Y alguien contrario a Dios te decía: “no ves que con ese trago estás cantando bien, tómate otro trago para cantar mejor”. Y uno lo vuelve hacer. “Escucha los aplausos, tómate otro”, te vuelve a decir. Y así uno va saliéndose de la línea. Pero uno tiene que poner de su parte y vas entendiendo que la edad no pasa por gusto. Las canciones que me llegaron a la mano hace muchos años, aún se escuchan en las emisoras. Lucho Barrios, Pedro Otiniano, Johnny Farfán, Anamelba, Los Morunos, Linda Lorenz fueron los que marcaron la ruta del bolero peruano y nosotros somos producto después de ellos.

-¿Pero el bolero no ha pasado de moda?

Nunca. El bolero no ha pasado de moda ni pasará, porque mientras exista una pareja en el mundo, existirá un bolero.

-El amor y el desamor nunca pasarán de moda.

El bolero siempre estará presente en las voces que lo hicieron conocido y también gracias a los nuevos compositores. Quiero mencionar a Hugo Almanza Durand, compositor de grandes éxitos; y también un agradecimiento al maestro Manolo Ávalos.

-¿Pero cómo corroborar la vigencia del bolero?

Hace unos años salió el cantante mexicano Luis Miguel y sacó dos producciones cantando éxitos de 40 años atrás. Entonces, los jóvenes de esa época vuelven la mirada al bolero y Luis Miguel renueva el bolero para su generación.

MIRA: Mauricio Mesones, músico: “Es ofensivo decir ‘esta es una cuarentena chicha’”

-Le cuento que hoy en Chile existe, desde hace unos años, un grupo que se llama El Bloque Depresivo, que básicamente son rockeros que tocan boleros. Y allá es muy popular.

Tú sabes que en Chile Lucho Barrios fue muy querido. Abrió el camino para el bolero ‘cebollero’.

-Usted al ser hijo de don Óscar Avilés, casi nació con la música en casa.

La música llegó a mí por mi mamá Rebeca, que cantaba muy bonito, y por mi padre. Yo empecé a estudiar en la Gamor para ser radiotécnico. Era la época de las radios a pilas. Entre el 50 y el 60, cada uno caminaba con su radio pequeña. Eso me llamaba la atención. Pero no pude continuar con los estudios. También fui influenciado por la música mexicana, en los años 50 vino al Perú Pedro Infante. Y me siento criollo.

-¿Su padre lo apoyó o no estaba de acuerdo con que usted se dedique a la música?

En una época ser cantante era ser un bohemio. Cuando él se enteró que iba a grabar, no quería que grabe, y menos mi madre.

-¿Qué le dijeron?

Que no, porque era una vida de perdición. Es más, cuando comencé a grabar valses, lo hice solo, sin la autorización de mis padres. En SonoRadio no sabían que él era mi padre. Mi papá no tuvo nada que ver con mi parte artística. Incluso, comencé mi carrera en una empresa que era competencia de él.

Disco trae los comentarios de la investigadora Isabel Álvarez y el arquitecto Javier Luna.
Disco trae los comentarios de la investigadora Isabel Álvarez y el arquitecto Javier Luna.

-Muchos habrían aprovechado ser hijos de alguien popular para escalar más rápido.

Pero no lo hice. De repente no lo quise molestar. Capaz yo tenía miedo al fracaso; él tenía un nombre preponderante. Y yo estaba probando este caminar artístico. Empecé a abrirme campo solo y me he hecho solo. Y pienso que no he defraudado el apellido Avilés.

-¿Cómo fue su relación con don Óscar en sus últimos años?

Mi papá falleció el 5 de abril de 2014. Él ingresó al hospital por un problema coronario. El 2 de enero fui a verlo y me dijo: “mañana no vengas tan temprano porque me harán un procedimiento y seguro estaré adolorido”. Ese día oré con él por la operación. Pero mi papito no recuperó más el conocimiento hasta el día que falleció en abril.

-¿Qué le hubiera gustado decirle?

Él sabía lo que yo sentía por él. Le dije todo lo que debí haberle dicho en vida.

-¿Qué canción le cantaría?

A él le gustaba mucho “Mi viejo”. Es un buen tipo mi viejo (intenta cantarla). Una vez se la canté en una peña.

AUTOFICHA:

- “Mi nombre completo es Víctor Ramón Avilés Isusqui. Tengo 74 años. Nací en el Cercado de Lima, entre Abancay con Grau. He grabado más de 300 canciones. Y fueron como 12 o 13 long play. Y ahora tenemos este CD El de siempre... El bolerista de América”.

- “Este disco se puede comprar llamando al 958221770 y también a través de las redes sociales (). Pueden pedirlo y se les envía el disco. Y ahora tengo un proyecto que más adelante lo voy a contar (risas)... Será un tributo a La Sonora Matancera, de puras guarachas”.

- “No me considero el último bolerista. Tenemos varios. Hay que respetar a los que están, como Johnny Farfán, Iván Cruz, Guiller, Los Hermanos Castro, Linda Lorenz, Nina Santos, Vicky Jiménez. Hay mucho material. Soy uno más de los que la gente reconoce”.

VIDEO RECOMENDADO

Amankaya, resistencia y sabor.