Don Rafael Castrillón, de fisicoculturista a creador de juguetes.
Don Rafael Castrillón, de fisicoculturista a creador de juguetes.

“Íbamos al colegio y después teníamos que jugar”. Así eran los días de Rafael Castrillón. Huaraca, trompo, runrún, cometas de bolsa de cemento y la patineta con la que buscaba una pendiente para que viaje a toda velocidad. Iba a los talleres para conseguir madera y creaba sus propios, y primeros, ; por lo pronto, para jugar.

Vivía en el último piso de un edificio. En la cuadra había un carro viejo. Lo miraba y comenzaba a recrearlo. Bajaba de tanto en tanto, lo volvía a mirar pero de cerca. Así lo fue llevando a la madera. Esa primera pieza la hizo en 15 días. Hoy don Rafael hace cinco camiones en un día. Talento que es apreciado por prestigiosas ferias como , arte y vida que son retratados en el cortometraje documental Pasaje de ida, que este sábado se estrena en la India.

Arnold Schwarzenegger tiene un año menos que Rafael Castrillón. “Yo quería competir con él”, me dice en su casa de , mientras cruza los brazos, mira fijamente y sostiene cada palabra con firmeza. También tenía en la mira a Lou Ferrigno, Hulk. “Pero la argolla...”, agrega sobre la razón por la cual no continuó siendo fisicoculturista, pese a que llegó a ser Mister Perú. “Soy multifacético”, subraya. ¿Qué más le falta hacer? “Vivir 100 años”.

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-¿Cómo vivió la Navidad cuando era niño?

¡Oh! ¿Mi Navidad de niño? Sin panetón, sin chocolate, con una taza de quaker, un pan duro que había que partirlo con cincel para comerlo. Esa era mi Navidad.

-¿Y cómo es la Navidad ahora?

Es otra cosa. Yo trabajo. Mis hijos han tenido todo.

-¿Guarda recuerdos de algún regalo que recibió de niño?

Voluntariamente nadie me regaló nada. Yo era canillita, vendía periódicos, a veces cuidaba carros o los lavaba, y la gente me daba una propina. Y después, nada.

-¿Tenía a sus padres?

Los tenía, ellos también eran humildes trabajadores. Mi padre era albañil y también hacía un poco de artesanía. Pero un vecino, llamado Pinela, que en paz descanse, me hizo una estrella (cometa) de ocho puntas, tan grande que para volarla tenía que clavarla a una estaca.

-De lo contrario, la cometa se lo llevaba.

Me llevaba como rabo (ríe). En esa época todos los chicos parábamos en la calle.

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-¿En la calle aprendió el arte de hacer juguetes?

Este tipo de juguetes no me los enseñó nadie. Mi padre hacía esas culebras articuladas. Agarraba una navaja, se sentaba a hacer las piezas. Yo miraba nomás, porque yo tenía otras intenciones. Quería estudiar, ser mecánico, viajar. Nada de eso se podía, porque no había plata. Pero tengo secundaria completa. Estudiaba en la noche: yo tenía 12 años y estudiaba con fulanos que tenían 30; esa era la nocturna de antes. Te hacían bullying, pero yo me defendía. Soy el rebelde de mi familia.

-¿Por qué era rebelde?

Porque veía las cosas claras. Soy una persona a la que no le gusta la injusticia, una persona que no le gusta hacer daño a nadie. El juguete lo hago porque me nace. Tú tienes arte en tus manos y el amigo (señala al fotógrafo) también tiene arte en sus manos.

-¿Usted dónde tiene el arte?

En el cerebro y en mis manos. Al comienzo te sale un demonio y luego, un ángel.

-Pero usted primero ha sido fisicoculturista.

Claro. Soy profesor de musculación deportiva con mi credencial. Gané varios torneos.

-¿Y por qué no siguió dedicándose al fisicoculturismo?

Porque el fisicoculturismo en el Perú no es deporte, no te da nada. Te dan un diploma mal firmado y una copa de lata que después tienes que botarla.

-¿Y por eso se dedicó al juguete?

No exactamente. Ya trabajaba en construcción civil y los chicos estaban creciendo, no había mucho trabajo y tenía que dedicarme a algo que pueda dar plata en cualquier momento. Y comencé a hacer una camita, una casita. Luego me pedían un roperito. No sabía hacerlo. Yo miraba el ropero real y no podía hacerlo en chiquito; entonces, mi esposa lo dibujaba en chiquito y de ahí sacaba la copia. La pionera de todo esto ha sido ella. Y ahora mis hijos son artistas y hacen cosas increíbles; gracias a su madre, que falleció hace cinco años (baja la voz). Ella está con nosotros en este momento.

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-¿Y ahora cómo hace para crear un juguete?

El artesano ve un palo y lo convierte en arte.

-Sus juguetes son para niños y adultos.

Así es. Los compran señores para regalárselos a sus padres, padres para regalárselos a los hijos. Es un juguete tradicional. Es un juguete que hace realmente jugar al niño, no hay que apretar ningún botón para que se mueva. Lo importante es que el niño y la niña jueguen. El niño aprende jugando. Al niño debes dejarlo desarrollarse. Si el niño se cae y no se golpeó, no lo mires, para que se levante solo, para que hagas un niño seguro.

-Usted dice que no se le debe dar un juguete completo a los niños.

Ellos deben completarlo.

-¿A pesar de todo, recuerda con nostalgia su niñez?

Claro. Extraño la inocencia que teníamos, la pureza. Negros, cholos, blancos, chinos jugábamos.

-¿Hoy no es así?

No. El niño nace niño y los padres lo van amoldando: “No juegues con este, no te juntes con este, no hagas esto”. Van separando. Es como que nadie nace pobre, al pobre lo hacen.

-¿Usted es pobre o rico?

Yo soy rico.

-¿Cuál es su riqueza?

Mi carisma. Todo el mundo me estima, no le hago daño a nadie, mi alma está tranquila.

-¿Qué juguete quisiera recibir por Navidad?

Una 4x4, hermano, con unas llantas así (hace el gesto con sus manos) para irme por la arena (risas). Sería un gran juguete.

AUTOFICHA:

- “Soy Rafael Felix Castrillón Lavalle. Tengo 78 años, los acabo de cumplir en noviembre. Pero me siento de 50. Acabé el colegio y me dediqué a trabajar en la pesca, en Chancay, en la bolichera La Rosario. He trabajado en el Club Samoa, encargado de todo lo que era deportes”.

- “En el Club Samoa aprendí a jugar tenis, ping-pong, squash, paleta. Ahí ya hacía fisicoculturismo. En 1966 gané el Mister Perú. También fui Mister Costa del Pacífico, Mister Andino, Mister Campeón de Campeones, entre otros títulos. Pero por la argolla no se pudo más”.

- “También he trabajado en construcción civil, en empresas de productos químicos. Si alguien quiere comprarme un juguete entren al Facebook: Los Juguetes de don Rafael. O pueden llamarme al 961733439 o al 985099318. Ahí me encuentran, también hago juguetes a pedido”.

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