Pold Gastelo superó el COVID-19 y ahora mira al futuro. (FOTO: CÉSAR CAMPOS).
Pold Gastelo superó el COVID-19 y ahora mira al futuro. (FOTO: CÉSAR CAMPOS).

Ser actor lo salvó de ser abogado. Postuló a Derecho, como su padre quería, y no ingresó. “Fue el día más feliz”, me dice. Su padre, al ver que ninguno de sus cuatro hijos fue abogado, a los 50 años de edad se presentó a la universidad y entró. El ingeniero mecánico estudió así Derecho. Un ejemplo de perseverancia, pese a que sufrió un infarto cerebral porque no soportó la muerte de su esposa a causa del cáncer. Un ejemplo de perseverancia que aprendió.

Y ser actor, de alguna forma, le salvó la vida. Ha pasado casi un mes desde que fue dado de alta en la unidad de cuidados intensivos, donde ingresó por tener . El apoyo emocional que recibió Pold fue inmediato y unánime, tal vez por su talento, quizás por ser una figura pública, tal vez por su don de gente. “Me salvé por horas”, relata el hijo de una cantante lírica que quiso ser actriz.

Esta semana tuvo que pisar la calle por primera vez luego de superar la enfermedad. Ataviado con una mascarilla y un protector facial, Pold salió y encontró un panorama preocupante: una cantidad elevada de personas en las calles. “Lo riesgoso no es solo que te contagias, sino que llevas el a tu casa”, dice el actor que cumplió 52 años de edad entubado en UCI, y que ahora empieza una segunda etapa en su vida.

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-Parafraseando el nombre de una puesta en escena virtual que hiciste hace unos días, estuviste “más allá del borde”.

Si no hubieran llegado las asistencias en el momento debido, no la hacía. Me sobrevino la crisis respiratoria muy fuerte, de un momento a otro. Mi inquilino, un joven venezolano, me auxilió. Yo ya tenía los síntomas, pero no estaba tan grave. Creo que fue el estrés, se me bajaron las defensas. Tengo a mi papá discapacitado, mi hermana estaba un poco asustada, ella tiene un hijo, y tenía a mis dos hermanos con COVID-19. Ellos ya están recuperados, no llegaron al nivel de entubamiento.

-¿Cómo es más allá del borde?

Para hacerte el entubamiento te inducen a un coma. No sé lo que ha pasado en esos 10 días. Te meten fármacos, químicos y hasta algo que se llama bloqueador muscular. Es delicado porque es tener a una persona prácticamente muerta y al mismo tiempo viva. Cuando uno regresa de este proceso, lo hace como si hubiera tenido un derrame, reseteado: no podía hablar; cuando llegué a emitir sonido, mi voz no era mi voz, no se me entendía; no podía agarrar un lápiz; no podía caminar. Esa etapa es traumática, frustrante. Me contaron que me habían amarrado las cuerdas vocales para meter el tubo por la tráquea, pero he podido recuperar mi voz normal. Estoy avanzando bastante rápido. Pero también he cambiado de chip: le pongo actitud.

-¿Y cómo es ahora tu día a día?

Ha sido emocionante volver a ver a mi familia, mi casa. Ha sido un regalo. Pero yo sigo aislado. Cada vez me da más miedo la calle porque ahora estará más peligrosa que nunca; estamos terminando la cuarentena en el pico más alto. Nosotros mismos no sabemos cómo nos contagiamos. Ahora estoy siendo mucho más responsable y comiendo sano. Y tengo que empezar a trabajar, uno de los trabajos que se ha salvado es la docencia. De hecho, me ha ayudado mucho sentirme tan abrazado y con tanto cariño y apoyo de mucha gente que, incluso, no conozco. La fe en momentos tan extremos es algo de lo que te abrazas.

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-¿Ser actor te ha salvado?

Probablemente, porque los actores de alguna manera tenemos la facilidad de manejar nuestra propia energía. La depresión o el bajón emocional no te dejan avanzar. Y si te refieres al hecho de ser conocido o no, probablemente también. Todas las cadenas de oración de las personas que ni te conocen crean una energía concentrada, y estoy seguro de que ayudó. Cuando alguien está mal, debemos orar, mandar energías positivas. Todo eso sumó.

-¿De qué más te ha salvado ser actor?

Los que hacemos esto de verdadera vocación ya no es nuestra profesión, sino nuestra forma de comunicarnos, nuestra forma de vida, alegría, escape, pasión y sueño realizado. Por ejemplo, cuando sales de UCI, hay un momento en que te sientes como en el limbo y sientes que estás en el purgatorio. Empiezas a tener crisis. Ahí piensas en tirar la toalla, peor cuando me escuché hablar. No tenía sentido vivir así. Pero recordé que soy actor y me dan ganas de seguir. Me acordaba que había dejado un hermano en emergencia y que el otro estaba mal, que también era un sostén importante de mi papá. Se te viene toda la película y dices: ¡no es momento, tengo muchas responsabilidades y proyectos! Eso te ancla.

-¿Qué le podrías decir a alguien que en este momento esté pasando directa o indirectamente un episodio de COVID-19?

Hay que ser fuertes anímicamente. Asesorarse con un médico y no esperar estar más allá del borde. Tener gente cerca que nos asista. La unión de la familia ayuda, más allá de vivir solo o acompañado. Yo siento que me han levantado como en una procesión en andas, no solo mi familia, sino mis amigos; me han agarrado tanto que no he podido irme.

-Pero después de pasar la enfermedad, un artista se encuentra con la dura realidad.

Sí, claro. Yo le debo la vida a Michelle Alexander. Ella se hizo cargo de todo. Mandó la ambulancia y me llevó adonde había un respirador. Mucha gente no se muere del COVID-19 sino porque, por desgracia, no llega el taxi. En mi caso, después de 25 minutos apareció un taxi que dijo que me había hecho taxi antes y que yo le parecía una buena persona. Por eso pienso que cualquier pequeña acción en la vida, al final, tiene una consecuencia.

-No cobrarle el alquiler a tu inquilino venezolano, a raíz de la pandemia, te hace una persona muy noble. Y él, finalmente, te auxilió.

Por suerte pertenezco a una familia en la que la prioridad siempre ha sido ser buena persona. Nunca me ha interesado mucho que digan que soy un gran actor, pero sí me pondría muy triste si dicen que soy una mala persona.

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AUTOFICHA:

- “Mi primer nombre es Vicente, como mi papá. Soy Vicente Pold Gastelo Sosa. Tengo 52 años, los cumplí el 18 de mayo, cuando estaba en otra dimensión. Nací en Lima, pero casi toda mi familia es del norte: mi mamá era lambayecana y mi papá es cajamarquino”.

- “Salí del colegio y estudié Actuación. Mi primer profesor fue Hudson Valdivia, un actor arequipeño. Luego estudié en el Club de Teatro de Lima, y es donde enseño ahora. También seguí Diseño Gráfico. Debo haber hecho más de 30 de obras de teatro”.

- “Probablemente he sido parte de unas 20 telenovelas. Películas han sido unas 13. Mi carrera la he construido pasito a pasito, las oportunidades las he ido ganando a pulso. Y ahora también soy parte del taller de talentos de Del Barrio Producciones, que pronto se reactivará, pero se está viendo cómo volver”.

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Alberto de Belaunde 03-07-2020

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