(El Comercio)
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“Yo quería ser actor”, dice Óscar Catacora. Para él, lo más atractivo era estar en la pantalla. Poco a poco fue retrocediendo y hoy brilla detrás de cámaras. Es el director de la aplaudida película Wiñaypacha, cuyo estreno comercial fue este año y es el primer largometraje grabado íntegramente en aimara. Y ahora ha sido nominada como la precandidata peruana para los prestigiosos premios Oscar y Goya. Es puneño, tiene 31 años y Wiñaypacha es su ópera prima. Es cineasta autodidacta, aún sueña con ser actor, comunicador de formación e hizo el servicio militar por mandato familiar. Sus padres viven en el campo y él en la ciudad, donde recibe nuestra llamada telefónica. “No hice esta película con el fin de lucirme, de estar en festivales. Solo quería hacer una buena película”, afirma desde Puno.

¿Qué influye más en tu concepto de arte?
La sensibilidad de mi familia. Al momento de componer un plano, es una especie de intuición, pero que va reforzado por el conocimiento que he ido adquiriendo.

¿De dónde parte esa sensibilidad en tu familia?
Sobre todo por mi abuelo Vicente Catacora, quien ha sido el protagonista de la película. También por mi madre, su hija. A ambos les gustaba hacer las cosas bien. Decían: o las haces bien o mejor no las hagas. Me siento afortunado por heredar esa motivación.

¿Tu abuelo y tu madre son conscientes de la magnitud de Wiñaypacha?
No. Pero los entiendo. Culturalmente, el hombre aimara no es de sentir una emoción extrema ni de exteriorizarlo. Todo ello puede quizá ser malentendido por quienes desconocen esta forma de demostrar nuestra emoción.

¿Cómo es la felicidad en el mundo aimara?
Se manifiesta en hechos, sin buscar la reciprocidad. Cuando una persona construye su casa, vamos con alimentos para aportar. Así el hombre del Ande se siente feliz, vive para servir al prójimo.

Naciste en el 87, en Ácora. ¿Cómo fueron esos años?
Mis primeros años han sido maravillosos porque crecí en un hogar hermoso. Siempre tuve el amor de mis padres. Tuve la dicha de vivir con mis abuelos, aprender mucho de ellos y tener un amplio respeto por las personas mayores, que son sabias. No conozco lo que es terrorismo porque afortunadamente en la zona aimara no hubo incursión terrorista, como pasó en la zona quechua. Quizá fue porque las comunidades aimaras han estado muy unidas.

¿Cuánto ha influenciado el campo en tu visión del cine?
Todo. Cuando era niño, conocí a un escritor que me dijo: cállate, no hables de lo que no sabes. Eso me marcó y desde ese momento solo hablo de lo que sé. Y lo que conozco es la cultura andina.

¿De niño imaginabas hacer películas?
Cuando tenía unos 6 años, mi padre me llevó por primera vez a un cine-video en Ilave, que es la ciudad más próxima de donde vivía. Fue una película de acción y la relacioné con historias fantásticas y sociales del mundo andino. Cuando crecí, me atrajeron mucho los álbumes de mi padre de naturaleza, paisajes. Luego de eso, uno de mis familiares trajo una cámara fotográfica. Y cuando llegué a la ciudad, descubrí la televisión, películas, novelas, series.

Empezaste estudiando teatro. ¿Y por qué no cine?
Cuando uno ve una película, lo más fácil de criticar es la actuación, que la puede hacer hasta un niño o una persona sin mucho conocimiento, mientras que jamás se darán cuenta si está bien la fotografía, el color, el sonido, etc. La actuación es la base para contar una historia adecuadamente.

Algo que sí concluiste fue el servicio militar obligatorio.
Mi tío, que ha sido el productor de la película, ha sido como un padre y él siempre me motivaba a prestar servicio militar porque era una manera de cumplir con la patria. Él manifestaba que “quien no sirve a la patria, no es hombre”.

¿Y cómo ha sumado esa preparación para ser cineasta?
Ha sido decisiva. Ahí aprendes lo básico para poder conducirte en la vida: disciplina y respeto.

¿Y en qué momento nace el cineasta Óscar Catacora?
Un capitán me dio un consejo: sé algo más. Apenas salí del Ejército, postulé a la universidad, a Comunicaciones. A pesar de que ya tenía un vasto conocimiento del quehacer cinematográfico, fortalecí mis capacidades. Casi en el sexto semestre decidí hacer una producción cinematográfica, que iba a ser mi primer largometraje: ‘Revolución’. Por cuestiones económicas, no se pudo concretar y ahí surgió Wiñaypacha, por tratar de hacer una película de bajos recursos. Y estamos acá.

¿Por qué contar la historia en aimara?
No estaba planteada para que sea hecha en aimara, sino en castellano. Teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad discriminadora, teníamos miedo de que la película sea relegada. Pero nos arriesgamos porque queríamos que fuera real.

¿Estás de acuerdo cuando se dice que en la película “se retrata la miseria y el olvido”?
Para el poblador andino, el hecho de que un pantalón esté remendado no significa pobreza, sino amor, porque la pareja que lo ha remendado transmite su amor a través de ese hecho. Lo que sí se da es el abandono de las personas de la tercera edad.

¿Qué más nos quieres decir en Wiñaypacha? Por ejemplo, pienso en la fotografía.
La fotografía es una pasión. Y para mi visión como artista de la imagen, he visto mucho de Goya, Rembrandt. Me han inspirado porque son paisajistas y Wiñaypacha es una película en la que el hombre del Ande se mezcla con la naturaleza, en armonía. La idea era registrar imágenes como si fueran obras pictóricas.

¿Cómo se expresa la belleza en la imagen?
Con la simetría. Es básico el orden. La belleza de la imagen es como la matemática, que todo funciona a la perfección.

AUTOFICHA
- “En casa somos dos hermanos. Radico en Puno. De ninguna manera me iría a vivir a otro lugar, porque amo mi tierra. Me siento cómodo aquí. Además del cine, me gusta la literatura, jugar ajedrez y fútbol. Estoy leyendo libros sobre Goya, Rembrandt, Da Vinci. Y en el fútbol, soy hincha de la selección peruana”.

- “He retomado el proyecto de ‘Revolución’, que iba a ser mi ópera prima. Ya tengo el proyecto elaborado, el guion listo y ojalá podamos recibir noticias de algunos productores que estaban interesados. Trata sobre la rebelión indígena de 1780, en el Altiplano, sur del Perú”.

- “No me gustaría centrarme solo en un tipo de cine, sino explorar los diversos géneros. Quisiera hacer una buena película de corte indigenista, pero también me gustaría experimentar con películas súper comerciales. No me gustaría centrarme en cine solo para conocedores. El cine es arte y entretenimiento”.