Tengo 33 años de edad, y el mar me ayudó a vencer mis propios temores. (Fotos: Ana Paula Tafur)
Tengo 33 años de edad, y el mar me ayudó a vencer mis propios temores. (Fotos: Ana Paula Tafur)

De niño apenas chapoteaba en un riachuelo de Luya, Era pura sobrevivencia. Tenía que cruzarlo para conseguir alimentos. Llegó a Lima en busca de oportunidades, y su hermano mayor –que ya estaba en esta ciudad– lo animó a postular a la Policía. A los 18 años, Wilder Ocampo logró ingresar sin imaginar que dos años después sería asignado a la Unidad de Salvataje. Tuvo miedo: no sabía nadar. No conocía el mar.

Como cuando te acercas a lo que no sabes cómo es, Wilder parecía ansioso en esos días. Ver nadar a sus compañeros lo asombró. Y le costaría mucho adaptarse, pero logró culminar con éxito. “Gracias al coraje que me enseñó mi padre”, dice. Estamos en medio del mar de Barranco, tan lejos de la orilla que apenas se distinguen las personas en la arena como pequeños muñequitos de juguete, débiles sombras. En sus ojos se puede ver el orgullo al contemplar a sus alumnos y darles indicaciones precisas. El creador de Nadar es Vida, escuela de natación en aguas abiertas, se encontró a sí mismo entre olas, corrientes y arena. Ha tenido más de 1,000 estudiantes, y su sueño es llegar a playas de diversas partes del mundo.

Llevar una rutina en el mar es liberador. Es como entrar a una máquina que te arranca el estrés del cuello, la espalda y las pantorrillas. Cuando tu cuerpo se acostumbra, dejas de sentir el frío. Nadas al lado de una niña de ocho años que puede ser más rápida que tú, o al lado de un hombre altísimo y fornido. O de una mujer de 60 años que quiere reencontrarse con sus mejores días. Compartes. Buscas. Te encuentras.

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-¿Cómo nace este emprendimiento?

Nació hace cuatro años, a finales de 2016. Yo ya tenía unos diez años como salvavidas, diez años desde que descubrí este amor por el mar y por enseñar, así que con amigos salvavidas iniciamos este proyecto que busca familiarizar a los limeños con su mar. Hay mucho miedo, el mismo temor que sentí yo cuando recién lo vi. Es un proceso; una vez que lo encuentras, te acercas con respeto y vas encontrando una serie de beneficios.

-¿Qué significa el mar para usted?

El mar es vida. Es todo.

SI ENTRAS AL MAR CON EL CORAZÓN HECHO PEDAZOS

-La escuela Nadar es Vida tiene un spot en redes sociales en que mencionan a los que quieren comerse una pizza sin culpa, a los que entraron al mar con el corazón hecho pedazos, a los que buscan liberarse del estrés, a los que quieren cruzar el mundo… ¿Cuál es el efecto del mar?

El mar sana. Yo tenía temores internos, y llegué a Lima con eso. Encontrarme conmigo mismo en el mar fue darme cuenta de que el mar es un gran aliado. El mar ayuda para afrontar el estrés y la depresión, y para mantenerte físicamente saludable. He sido testigo de cómo el mar ha cambiado la vida de mis alumnos. Después de la primera cuarentena, llegó mucha gente buscando fortalecer su sistema inmunológico, y ha sido bueno para ellos, y para nosotros. Además, aquí compartimos, escuchamos y nos hacemos escuchar.

Wilder Ocampo: El señor del mar
Wilder Ocampo: El señor del mar

-Dicen los pescadores que el mar es traicionero.

Es traicionero cuando lo desafías. El mar tiene vida, hay que saberlo tratar, y saberlo respetar.

-¿Cuál es el principal miedo que tienen sus alumnos?

Miedo a ahogarse, a perder piso. Pero creo que hay más un miedo interno que viene de casa y que sale a flote en el mar. El miedo no es por el mar; por eso trabajamos mucho la parte emocional de los alumnos, quienes nos cuentan sus traumas o temores que han arrastrado por años. Para mejorar su aprendizaje a veces nos convertimos en psicólogos.

-¿Cómo imagina su vida sin el mar?

No me imagino lejos del mar. Yo nunca conocí una piscina, pues en mi tierra no había. Lima me lo mostró todo, y ahora sé que no podría perder este contacto. Cuando llegué, vivía en Comas y ahora estoy en Chorrillos, cerca del mar. Al comienzo empezamos en Pescadores y luego nos mudamos a Los Yuyos, en Barranco.

-Los Yuyos es como una segunda casa.

Así es. Es una playa más amplia, y con piso. Es una piscina natural, y se puede trabajar con todos los niveles, desde principiantes.

“ Los salvavidas siempre estamos en riesgo, y nos han preparado para esas situaciones complejas. Es hermoso salvar vidas”
“ Los salvavidas siempre estamos en riesgo, y nos han preparado para esas situaciones complejas. Es hermoso salvar vidas”

-¿Como salvavidas qué le ha tocado vivir?

Durante mis 12 años como salvavidas he participado en 200 rescates, en diversas playas. La más difícil ha sido Santa Rosa, en el norte; y Conchán. He tenido momentos en los que casi me ahogo cuando una ola me ha atrapado y te quedas sin aire, allí es donde toca ser valiente. Ahora tengo 33 años.

“Queremos ir más lejos, conocer otras aguas, encontrar a otros nadadores. Queremos descentralizarnos”
“Queremos ir más lejos, conocer otras aguas, encontrar a otros nadadores. Queremos descentralizarnos”

-¿Cómo son las clases en mar abierto?

Empezamos enseñando a familiarizarse y respetar al mar. Les enseñamos a caminar como niños porque este es un mundo distinto al que estamos acostumbrados. Como profesores evaluamos las condiciones del mar un día antes, vemos las tablas de oleajes y mareas, porque la seguridad está primero.

-¿La ruta Olaya es el reto más complejo que se tiene cuando ya estás bien entrenado en clase?

Es una travesía histórica en honor a José Olaya, nuestro héroe. Empieza en Pescadores, en Chorrillos, y termina en Cantolao, en el Callao. Son 22 kilómetros, y la he hecho dos veces. Es un orgullo personal indescriptible. Para hacerla se necesita entrenamiento, y mucha cabeza o trabajo mental. Diría que es 70% de cabeza y 30% de preparación física. Son muchas horas, y hay momentos en que dices “qué hago” porque el cuerpo no te da. En ese momento no debes escuchar al cuerpo sino a la mente, que sabe adónde quieres llegar.

En 2016 fundó “Nadar es vida”, escuela de natación en aguas abiertas. Su base de operaciones es la playa Los Yuyos (Barranco).
En 2016 fundó “Nadar es vida”, escuela de natación en aguas abiertas. Su base de operaciones es la playa Los Yuyos (Barranco).

-¿Cuál es su sueño, Wilder?

Descentralizar Nadar es Vida. Ir a playas de todo el Perú y el mundo. Hacemos los sábados o domingos travesías, que son encuentros familiares de playa a playa, a veces hemos ido a Paracas, o a otras zonas.


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