Mónica Lanchipa, profesora tacneña.
Mónica Lanchipa, profesora tacneña.

“Yo quisiera transformar el mundo”. Es la aspiración de la profesora tacneña Mónica Lanchipa. Son palabras que las hace realidad en su labor diaria como maestra de 5to. y 6to. grado de primaria. Ella encontró en el cartón una razón: motivar el reciclaje y la lectura en sus alumnas del colegio Santísima Niña María. Proyecto al que llamó , desde hace más de una década. Experiencia que la ha llevado hasta Francia.

Su historia ahora se puede leer en el libro Mancha brava. Las heroínas de la pandemia, de . Obra que pone en valor el papel de diez peruanas en medio de la crisis sanitaria. La docente que cumple 35 años de servicio también fue reconocida por la Fundación Telefónica por el uso de la tecnología en sus clases.

Enseñar y ayudar. Dos palabras con las que sintetiza la esencia de un profesor, la herencia de sus padres. A los 11 años ayudaba a su madre cuando revisaba las pruebas. Las reunía, las ordenaba. Eran exámenes de alumnos de la nocturna. Tal vez entre esas páginas se fue escribiendo su historia como . Pero ella quería ser administradora. Estudió ambas carreras, las culminó y ya sabemos el camino que eligió.

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-¿Los 11 y 12 años (edad promedio para 5to. y 6to. grado de primaria) son edades claves en la formación?

Sí, definitivamente porque hay cambios psicológicos y físicos. Están en el proceso de pasar de ser niñas a ser mujeres.

-La formación a esas edades puede marcar el futuro de una estudiante.

Sí. Por eso tenemos varios proyectos dentro de la institución educativa para poder inspirarlas, tal vez con ejemplos de otras mujeres, para que ellas puedan acercarse a carreras que se cree que son solo para hombres. Siempre les hablamos sobre el fortalecimiento de la autoestima, de los derechos de la mujer. Enseñarles otros escenarios para que ellas puedan decidir. Que puedan aspirar a carreras de ingeniería o medicina, o el gusto que ellas tengan. Si quieren dedicarse al arte, que lo hagan, pero que lo hagan bien.

-¿Hoy es válido que haya colegios exclusivos de mujeres o de hombres?

Yo también estoy de acuerdo con que la vida es mixta; por lo tanto, los colegios deben ser mixtos. Aunque da la casualidad que yo he enseñado en colegios de mujeres. Pero poco a poco está cambiando. Tenemos que aprender a vivir en una vida mixta, interactuar. Y eso trato de hacer cuando realizamos conversatorios, invitamos a colegios de niños.

-¿Qué les dice a sus alumnas cuando vemos casos de violencia contra la mujer?

Les hablo del respeto a la mujer, que nadie tiene derecho a violarlas por ningún motivo. Siempre hemos tratado de fortalecer su autoestima y enseñarles sus derechos. No porque usen una ropa diferente pueden ser maltratadas. Que ellas sepan defenderse y comunicar si algo ocurre.

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-Usted dice que no solo se deben forjar consumidores, sino productores de contenido. ¿Por qué debemos tenerlo claro?

Siempre he tratado de enseñar a mis alumnas lo que hay más allá del aula. Tratar de que ellas, desde la escuela, puedan proponer soluciones a problemas comunes, como la contaminación ambiental. Como vivimos un momento de virtualidad, no hemos podido salir, pero otros años hemos hecho una marcha, se ha trabajado la arborización, con material reciclable, etc. Y ahora hemos propuesto trabajar qué se puede hacer desde casa para mejorar el ambiente. Entonces, por ejemplo, una niña quiere hacer un vivero; otra niña ha trabajado qué hacer con las botellas de plástico para reutilizarlas. Ellas son nuestras principales agentes de cambio en casa. Van a ayudar a que los mayores cambien; por ejemplo, en el correcto lavado de manos. Y en la comunidad también tenemos aliados.

-¿En esa alianza con la comunidad nació el proyecto de libros cartoneros?

Desde que nació, fue muy importante para mí. Tengo una hija y siempre he estado súper dedicada a ella. Y una vez en familia viajamos a Lima. Fuimos al museo de San Marcos. Era una exposición de unos libros colgados del techo. Nos llamó la atención. Primera vez que veía libros de cartón. Cuando hemos regresado, ella tenía una feria científica en su colegio. Y le propuse hacer ese proyecto. Mi esposo, que le encanta el arte, fue el primero que confeccionó un librito cartonero. Y también lo apliqué en el colegio mixto de una colega. A los niños les encantó trabajar el cartón, las portadas y crear cuentos. Pasó el tiempo y decidí aplicarlo en mi escuela. En 2009 lo hice. En 2013 lo presenté al Primer Concurso Nacional de Buenas Prácticas: a las 12 de la noche se cerraban las inscripciones y a las 11:45 pensaba que era muy poquita cosa, que no lo iban a valorar. Lo mandé y cambió mi vida, pese a que no gané. Obtuve una mención honrosa, pero fue como si hubiese ganado. Desde ahí, tuve invitaciones de varios lugares. Dicen que la innovación tiene que tener un corazón y este proyecto inicialmente lo trabajamos mi hija, mi esposo y yo. El amor de familia fue el impulso.

-Y tiene un fin social.

La actividad primordial en Tacna es el comercio. Nuestro colegio está rodeado de varios mercadillos. Observamos ese problema de la basura y el cartón. Al final del día, se botaban los cartones, las cajas. Entonces, la primera acción fue buscar cómo recoger ese cartón. A partir de ahí surgimos.

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-Nos acercamos al bicentenario. ¿Qué es ser una heroína en el Perú de hoy?

Creo que en estos momentos todos los docentes en el Perú somos héroes, porque trabajamos desde diferentes medios tratando de que nuestros alumnos estén enganchados con la educación. Trabajamos horas extras. Trabajamos por mejorar la educación en el Perú. Para mí es muy importante transformar vidas a través de la educación.

-Usted es una heroína.

(Ríe tímidamente). Siempre he sido curiosa para poder mejorar en mis competencias. También soy autodidacta.

Libro digital.
Libro digital.

AUTOFICHA:

- “Soy Mónica Milagros Lanchipa Bergamini. Nací en la heroica Tacna. Tengo 56 años. Mi papá fue director de colegio y tiene 92 años. Y mi mamá fue profesora y tiene 88. Estudié Administración en la U. Jorge Basadre y Educación Primaria en el pedagógico José Jiménez Borja”.

- “El trabajo me ha llevado a países como España, adonde llegué por la Beca Docente del Ministerio de Educación. La fundación SM me dio la oportunidad de una beca en República Dominicana y España. En 2016, el ministerio me otorgó las Palmas Magisteriales”.

- “Estoy en varias redes nacionales e internacionales, donde estamos profesores con los mismos objetivos: buscar no solo la protección del ser humano, sino también de los entornos. El libro de Antonio Orjeda estará presente en la estrategia Leemos Juntos de Aprendo en Casa del Ministerio de Educación”.

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