Jaime Cabrera JuncoEl ruido y la furia de los motores invaden la terraza del Hotel Bolívar, donde aguarda la segunda entrevista de la tarde. Dicen que le gustan muy poco las entrevistas, pero parece que ya no tanto. Al menos en esta conversación respondió a todas las preguntas con mucha cordialidad. El pretexto: la presentación de su novena novela, Una pasión latina ().

Hace algunos años al hablar de las pasiones dijo que la fundamental para usted es la escritura. Le pregunto ahora, ¿qué es para usted escribir?La pasión por la escritura define mi vida en última instancia. Yo a veces tardo para escribir una historia, después las escribo relativamente rápido. Pero lo interesante del momento de la escritura, cuando uno ya se dispone a escribir, es que en ella se cristaliza toda la experiencia de tu vida, todo lo que has leído, todas las imágenes que conforman tu imaginario. La escritura es lo que me sostiene en el mundo.

Usted cita como grandes influencias en la novela a Joyce, Faulkner y a Kafka (por mencionarle algunos), ¿Qué autor considera que es el que más influyó en su obra?El autor que influyó más en mí para toda la vida fue Dostoievski, cuando leí a los 13 años . En todo lo que escribo está presente Dostoievski, no como recurso literario, no como forma, sino como visión del mundo y sentimiento del mundo. Es para mí la gran influencia. Ahora, formalmente y a su debido tiempo, recibí grandes enseñanzas de Faulkner, de Joyce y, por supuesto, Kafka, que me permitió dar otra mirada a la realidad. Sin embargo, para mí la gran novela del siglo XX es de Proust. Estos son escritores que he leído y sin los cuales no hubiera podido escribir novelas.

¿Y qué reconoce de Dostoievski en su obra?Bueno, varios amigos me dicen que él está en todas mis obras. Un amigo crítico que leyó mi última novela, Una pasión latina, me decía que allí también está Dostoievski, y se evidencia me decía en la vida atormentada del personaje principal, Nolasco Vílchez, quien comete un crimen atroz.

Y a propósito de Una pasión latina, en ella están presentes como temas la bastardía, el racismo y el mestizaje. ¿Estos son temas que de alguna forma lo persiguen, podría considerarse que son sus demonios?Pienso que sí, pues siempre salen aunque quisiera controlarlos (sonríe).

¿Cuál fue el punto de partida, el chispazo inicial que inspiró esta novela?Hace diez años un amigo me refirió la historia brutal, truculenta, de un hombre latino que entra en amores con una estadounidense cuando son jóvenes, y 40 años después, cuando están en Estados Unidos, la asesina y la descuartiza. La historia me conmovió porque estaba dentro de ese gran tema que están en todas mis novelas y que Peter Elmore llamó "la condición mestiza".

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