Mauricio Mesones está en la música desde los 12 años. (Foto: Giancarlo Aponte).
Mauricio Mesones está en la música desde los 12 años. (Foto: Giancarlo Aponte).

Hay un primer amor en la . El folclore. “De chiquito”, como él dice, sus padres lo llevaban a las peñas del momento, como la recordada Hatuchay en el Rímac. El eco de ese tiempo suena hasta hoy. Estribillos como “cuando estés con él, dile” o “ayer te vi, de nuevo quise quererte” son himnos personales que aún canta más allá de los escenarios.

A los 12 años ingresó a la música. Dos años después, ya “chiveaba”, como se habla en el argot musical cuando se toca en varias agrupaciones por un ‘bolo’ (pago). Aún no cantaba, tocaba percusión. Casinos, tragamonedas, restaurantes, conciertos para pocas personas, auditorios, grandes escenarios, el Perú, EE.UU., Japón, Europa. Tantos escenarios, tantas canciones son el kilometraje de , quien le dio voz a Bareto y hoy camina en solitario, aunque acompañado por una nutrida agrupación. “No cuento los grupos por los que he pasado sino los amigos y las experiencias”, me dice en una videollamada, donde conversamos sobre “La cumbia del amor”, primer single que ayer estrenó videoclip y que será parte de Viaje tropical, su disco debut como solista.

Mauricio tenía 8 o 9 años. Amelia, su abuela brasileña, bailaba “Eres mentirosa” de Los Mirlos, grupo de origen amazónico. Ella también cantaba y lo hacía sin olvidar el dejo portugués. Esa imagen y aquellos sonidos están vivos en la memoria de él, a sus 40 años. Tal vez, aquel día empezó su idilio con la .

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-¿Por qué la cumbia?

Yo creo que la cumbia es el género más democrático que hay. Se adapta muy bien a la zona donde está. Por eso encuentras cumbia en Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia. Al mismo tiempo tiene diferentes formas de tocarla, en el mismo Colombia, de donde es. Pero yo sigo siendo reacio a llamarla cumbia. Prefiero decir música tropical peruana.

-¿Por qué?

La cumbia peruana tiene ciertas características y dentro del mismo Perú también hay diferentes formas de tocarla. No es lo mismo cuando escuchas Agua Marina que cuando escuchas Los Puntos del Amor. En el mismo norte, no es lo mismo cuando escuchas al Grupo 5 que cuando escuchas Armonía 10. Y la cumbia con guitarra es una de las características de la cumbia peruana.

-¿La cumbia ya es aceptada ampliamente o todavía se la margina?

Todavía está en un proceso.

-¿Por qué se la margina?

No se margina al género sino a la persona que lo hace, a la persona que lo escucha. Más que todo, lo veo en Lima.

-¿Te han marginado?

No, pero algunas veces sí me he sentido que por hacer ese tipo de género hay algunas cosas en las que yo no puedo tener voz ni voto.

-Muchas veces se dice casi en tono de lamento: “el Perú es un país cumbiero”.

Sí. Mucha gente para minimizar algo dice: “esto es algo chicha”.

-Lo he leído mucho estos días: “cuarentena chicha”.

Claro. Es algo que me duele mucho.

-¿Qué se puede responder?

Me siento ofendido cuando alguien habla peyorativamente del género chicha. Es como cuando hablan de “la criollada”. Lo que hacen es ofensivo. No me gusta cuando se dice que “esto es una criollada” o “es una cuarentena chicha”.

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-Me cuentas que tu primera vez con la cumbia fue cuando eras niño. ¿En qué momento te enamoras de este género?

Me gusta mucho el folclore latinoamericano. La música andina. Una de las pocas radios donde yo podía encontrar esa música era en Radio Inca. Creo que ahí fue que encontré cosas más ‘achoradas’, mientras esperaba que dieran mi programa de folclore. Escuchaba a Pumita Andy, Los Destellos.

-¿No te costó aceptar tus gustos musicales en tiempos que se discriminaba la música popular?

No tenía ningún problema en decir mis gustos musicales. Esto debe haber sido a los 12 años. Escuchaba mucha cumbia, mucha chicha. Los Sanders de Ñaña, Manzanita. Ahora, en esa época en Radio Inca sonaba más chicha, como Chacalón, Los Shapis. Yo recuerdo una canción que decía: “ahora sí, se viene el vacilón”, y se referían al solo de guitarra. Jamás he sentido vergüenza ni culpa ni me he sentido mal por las cosas que escucho. Chacalón me tumba la cabeza, pero mi gusto por él entró cuando escuché a Los Mojarras. Encuentro muchas similitudes.

-¿Cachuca es el faraón del rock?

Cachuca es Cachuca. Es una persona que ha marcado una etapa. Pero no solo él, yo creo que Los Mojarras. No sé si Los Mojarras serían lo mismo sin Martín Choy, y no lo digo porque él toque conmigo ahora.

-¿Bareto fue un reencuentro con la cumbia?

Es una etapa que me ayudó mucho. No contarla, sería mezquino de mi parte.

-¿Es un antiguo amor?

No. Conocí grandes amigos, que aún lo son y muchos de ellos ahorita tocan conmigo.

-Es una relación que no ha sanado sus heridas.

No hay nada que sanar, porque no hay una amistad. No es una amistad que yo quiera recuperar. Ahora trabajo y trabajo, no descanso, no paro de trabajar, no paro de sacar canciones. Este disco que estoy armando es de temas propios con una curaduría interesante, con una investigación y con respeto por la música tropical peruana.

-Tras dejar Bareto, el ascenso ha sido veloz. Al punto que este año ya estás en la programación del Gran Teatro Nacional. ¿A qué crees que se deba? Algunos dirían que es porque sigues haciendo covers, otros porque tienes carisma y talento y otros por la fama que alcanzaste con Bareto.

Es una mezcla de cosas. No me molesta tocar covers. En una etapa está bien. Ahora estoy experimentando la etapa de hacer temas propios y estoy sumamente feliz, es más gratificante. Pero no reniego de hacer covers, porque tampoco es que sea fácil, también hay un trabajo ahí. Cuando comencé mi carrera como solista, yo no tenía nada. Tenía S/3.60 en el bolsillo y no es floro.

-Pero tenías un nombre.

Sí, claro, pero debía hacer un montón de cosas. Tenía dos hijas. Una de las primeras cosas que hice fue sentarme a conversar con César Ramos (organizador del festival Vivo x el Rock). Me emociona recordar cómo me recibió. Él me dijo: “¿qué tienes?”. Yo le dije que no tenía nada, pero quiero hacer un proyecto, necesito trabajar. Y César apostó bastante por un proyecto como el mío sin haberlo visto. “Ya tienes algo. Una fecha en el Vivo x el Rock y tienes una fecha en el Alternativo”, me dijo. Solo fui a conversar con él y regresé con dos fechas en los festivales más grandes del país.

-¿Por qué crees que lograste ello?

Creo que fue la pasión de cómo le conté sobre lo que quería hacer. Yo creo que le gustó y confió en este proyecto. También ha habido muchas personas que yo pensaba que eran buenos amigos, pero cuando comencé una carrera solista, se les fue el wi-fi para responderme los mensajes. Claro, me volví un apestoso. A muchas personas a las que ayudé mucho, ya no contestaban el teléfono. Sí pues, dejé de ser cool, dejé de ser de la gentita. Pero qué chévere.

-¿El disco que alistas será de cumbias?

Sí. Estamos haciendo el tributo, pero no el de toda la vida: ‘la fórmula ganadora, una de Los Destellos, una de Chacalón. Hacemos la versión y nos vamos al cielo’. Con Martín Choy (ex Los Mojarras, ex La Sarita) estoy trabajando las canciones y lo interesante es que son siete canciones con diferentes estilos de tocar. Hay una cumbia con todo el sabor del norte, hay una cumbia con el sabor del sur, del centro, de la selva. Es un real homenaje.

-¿Cuándo saldrá el disco?

Aún no se sabe. Es el disco más delicioso en el que he trabajado. Son siete temas inéditos, uno de Omar Camino y otro de mi hermano. Se llama Viaje tropical.

-Bueno, el video de “La cumbia del amor” lo grabaste en la selva.

Como te decía, es todo un concepto. Ese video lo grabé en Iquitos. Todo el disco ya está maqueteado. El segundo single será la única colaboración que tiene el disco.

-¿Con quién será?

José Quiroga (uno de los fundadores de Agua Marina), canta y toca bajo. La canción se llama “Cuando callas”. No tiene fecha de lanzamiento y hay que planificar el video. No solo quiero que digan “qué chévere la música”, sino también “qué chévere el video, quiero ir al Perú”. Eso es hacer patria.

-Ese video será en Sechura, en el desierto, al lado del mar.

(Se queda callado y sonríe). Será con el mismo equipo, equipo ganador no se cambia.

-¿Qué canción le cantarías a tu abuela Amelia?

“La cumbia del amor”, que habla del amor en cualquiera de sus formas. Aunque “La cumbia del amor” la hice pensando en mi esposa.

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AUTOFICHA:

-”Mi nombre completo es Daniel Mauricio Mesones Lapouble. Tengo 40 años, nací el 1 de octubre de 1980, en el hospital Cayetano Heredia, en San Martín de Porres. Pero me formé en el Centro de Lima, en el jirón Chota”.

- “Acabé el colegio y estudié Administración Hotelera, en Cenfotur. No estudié música al salir del colegio porque yo ya estaba ‘chiveando’. Soy de la generación que estaba en el boom hotelero. No la llegué a terminar. La música me jaló más. He pasado por un montón de grupos”.

- “Por ahora mi prioridad está en poder terminar de grabar las canciones del disco. Me gustaría tocarlo mañana, pero no se puede ensayar por todas las normas debido a la pandemia. Lo del Gran Teatro Nacional aún no tiene fecha, la presentación se dará, pero más adelante se informará la fecha programada”.

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