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Marcela Benavides, empresaria: “Desde donde te toque estar, siempre tienes algo para aportar”

Marcela Benavides, empresaria: “Desde donde te toque estar, siempre tienes algo para aportar”

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(FOTO: EDUARDO CAVERO)
Fecha Actualización
Era la época del gobierno militar. Juan Velasco Alvarado y Francisco Morales Bermúdez. Recuerda a la directora del colegio: una señora de gran carácter y visión, que lideró en una época difícil; un modelo de mujer involucrada en educación y que supo gestionar en un entorno complejo. La alumna Marcela Benavides recibió el encargo de ser prefecta; entre sus funciones estaba ser un vínculo entre alumnos y autoridades.
A poco más de un mes de asumir Empresarios por la Educación, el rol de Marcela Benavides es tender puentes entre las voluntades de los empresarios y las necesidades de la educación en el Perú. Y también es presidente del directorio del colegio San Silvestre, donde se formó en la década del 70, observando a aquella directora de gran carácter y visión.
La entonces prefecta del colegio San Silvestre quería entender a la sociedad, aunque siempre le gustaron las matemáticas. Se formó como economista y pasó por la banca. Pero, en un mundo de alta competencia y exigencia, siempre trató de tener una voz personal: la cooperación.
¿Por qué su vinculación con la educación, cuando se formó como economista?
Originalmente trabajé en temas de banca, mercado de capitales y luego tuve la oportunidad de trabajar en bancos de desarrollo y estuve cerca de los programas de cooperación técnica, y estos programas tienen estos fondos para ver proyectos que poseen un impacto más local y social. De esa manera me fui metiendo en proyectos con alto impacto social.
A veces las historias mínimas cambian nuestras miradas. ¿Hubo algún episodio que causó ese efecto?
Me pasaron dos cosas. Uno fue más personal: me invitaron a ser presidente del directorio del colegio San Silvestre, donde soy exalumna y, en ese momento, mi hija estaba cursando estudios. Por ese lado entré más a fondo en el reto de las escuelas y la educación. Y, por otro lado, fueron estos proyectos de impacto social y donde la diferencia se veía en los proyectos que impactaban en la educación.
Pero también me da la impresión de que se debe tener la vena, en este caso para la educación.
No estoy en temas formales de ser una educadora. Sin embargo, por mi formación sí me interesaba gestionar bien la educación y gestionar a los actores, a los profesores, padres de familia, alumnos y motivarlos en el reto de lograr una institución que dé educación de calidad que haga una diferencia. El mensaje es que, desde donde te toque estar, siempre tienes algo para aportar. No podemos dejarnos apabullar porque el problema es demasiado grande o porque el entorno que te toca vivir es muy duro.
¿Cuánta capacidad de docencia debe tener un empresario?
Nuestros niños y jóvenes aprenden todo el tiempo. Como sociedad debemos pensar que todos, de alguna manera, tenemos que dar mensajes a nuestra sociedad, mensajes que eduquen, que den valores, bien común; es una cosa que nos debemos plantear todos. Solo dejar la responsabilidad de la docencia al profesor es algo bien limitado.
¿Y cuánto de empresa (gestión) hace falta en los colegios?
Bastante. Justamente, uno de los programas que tenemos y apoyamos son todas las herramientas para directores de colegios. Podemos realmente mejorar muchísimo la asignación de los recursos que tiene una escuela con una buena gestión, con un director que haga planeamiento, que tenga sus cuentas ordenadas, que atienda las necesidades educativas.
¿Es crítica la incapacidad para gestionar los colegios?
No sé qué tantas herramientas les han dado para lograr ser buenos directores. Generalmente, es un docente que ha ido subiendo en la escala y de pronto se encuentra que es director en una escuela.
¿Qué pueden hacer los empresarios por la educación?
Se puede sumar de muchas formas. Por ejemplo, en programas de educación digital para el docente. Programas para los padres de familia, los alumnos y hermanos de los alumnos. También están resultando muy importantes los programas socioemocionales, que pueden hacer que un salón o un grupo de chicos se sienta acogido o cómodo y ya luego dedicarse a aprender. Y una tercera forma de sumar es con todos los programas que apoyan en el tema de calidad: nosotros estamos enfocados en comunicación, lecto-escritura, matemática y ciencias, y esto lo hacemos con capacitaciones a los docentes.
¿Por qué un empresario debe sumarse a estas iniciativas?
Sumarte a alguna de estas tantas iniciativas que existen es como una inversión en el futuro del país, en el futuro de quienes serán tus consumidores, en el futuro de quienes serán probablemente tus trabajadores. Se trata de tener una visión de compromiso con el país.
Mariana Rodríguez, expresidente de Empresarios por la Educación, me dijo que el capitalismo especulativo, el que solo se centra en las utilidades, está muriendo. ¿Coincide?
Definitivamente. Más aún después de lo que hemos pasado con la pandemia. Estamos recibiendo campanazos: tenemos que mirarnos más como comunidad. Y sí creo que las empresas lo están entendiendo, se está yendo mucho al tema de valor compartido, economías circulares, preocuparse por el medio ambiente. Empresarios por la Educación pretende ser como un centro donde tengamos como un registro de todas las iniciativas que hay en educación y que sea como tener un gran mapa de esto, y ver cómo nos complementamos.ç

AUTOFICHA
- “Soy Marcela María Benavides Alfaro. Tengo 60 años. Nací en Lima. Estudié Economía y de ahí hice un máster en Economía. Terminé mi carrera, me casé y me fui a vivir a Washington. Allá trabajé en el BID. Y de regreso (en el Perú) trabajé en el Banco Santander”.
-“Luego tuve mellizos; así es que me tomé tres años. Entré a hacer investigación del tema de responsabilidad social y luego de eso estuve 10 años en CAF Banco de Desarrollo. En mi casa había de todo: abogados, ingenieros, geólogos y mi hermano economista. Soy la cuarta”.
- “Acabo de asumir Empresarios por la Educación; entonces, tengo muchas ganas de meterle a fondo, de regresar a lo que fue mi vena de visitar proyectos en las regiones, llevar el pulso de cerca de cómo se están desarrollando estos proyectos, de ver la mejor manera de difundirlos”.


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