La periodista Lorena Álvarez escribe su tercer libro.
La periodista Lorena Álvarez escribe su tercer libro.

Luis Arias Graziani se fue a los 94 años. Tuvo COVID-19 y luego de cuatro días partió. Hace un mes. Fue ministro, comisionado de la CVR, general FAP y, sobre todo, abuelo de

Ante la ausencia del padre biológico, representó una de las figuras paternas que tuvo Lorena, desde enseñarle a multiplicar hasta bailar el vals de los 15 años. Y ella lo acompañaba en sus eventos oficiales, como en la cena por la llegada del expresidente de George Bush, en Palacio de Gobierno. “Hemos sido compañeros, era su engreída”, me dice y ríe con tono cómplice.

Aunque él quería que sea abogada, cuando iban juntos a las reuniones oficiales, tal vez, ya nacía la periodista. A los 10 años sabía los nombres de los ministros y seguía todos los noticieros. “En mi casa si querías hablar, tenías que saber de política”, asegura la conductora de de Latina.

“Me enamoré del periodismo”, subraya al otro lado del teléfono. Le pregunto por qué eligió esta profesión. “Porque se tiene la posibilidad de cambiar realidades”, responde y resalta la vocación de servicio detrás de este oficio.

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-Han pasado cinco meses desde que empezó el estado de emergencia por la pandemia. ¿Cuál es tu lectura?

Creo que, probablemente, ha sido uno de los retos más fuertes que hayamos tenido como peruanos. A pesar de que hemos vivido recesión económica y terrorismo, este es un enemigo invisible y, a la vez, tienes que sospechar de todos por ser potenciales focos de contagio. Es una situación retadora, estresante y que nos impone mucha fortaleza. Es triste ver cómo estamos y probablemente los meses que sigan también sean muy duros; por otro lado, debo reconocer el empuje de mucha gente, la capacidad del peruano de salir adelante. También nos hemos dado cuenta de que podemos vivir con muchas menos cosas desde nuestro hogar. Y ojalá nos quede a futuro la relevancia de ahorrar.

-¿Qué ha sido lo más crítico de esta pandemia?

Un sistema de salud colapsado, que viene desde antes. Se está evidenciando lo que pasa cuando la gente sale: suben los contagios. Es duro ver a tanta gente desesperada y agobiada por oxígeno, medicinas, camas, por un ventilador. Te desgarra el alma verlo. Y, por otro lado, la situación económica, la gente que se ha quedado sin chamba, los que han perdido sus negocios, sus sueños. Con mi familia teníamos un negocio, siete años de trabajo, y cerró por la pandemia. Pero los que tenemos trabajo debemos sentirnos muy agradecidos.

-¿Los políticos han dado la talla en esta crisis?

Siguen siendo muy egoístas. Ejecutivo y Legislativo tienen que aprender a trabajar juntos. No hay diálogo y la política es conversar, llegar a acuerdos porque hay un beneficio mayor: el futuro de los peruanos.

-El presidente Vizcarra se ha ido despintando.

Es que asumió la vocería de una pandemia y eso era riesgoso. Ser el vocero de las malas noticias te iba a pasar factura cuando los casos se empiecen a desbordar. Tiene que asumir el pasivo del desgaste.

-Y este Congreso se debate entre ser peor o igual que el anterior.

Hay que respetar el voto popular. De pronto, todos están ahí por obra y gracia del espíritu santo. El primer paso es asumir que nosotros los pusimos ahí. Pero, claro, sus aspiraciones van por postular a alcaldías, a gobiernos regionales, a la presidencia. Cada uno está jugando su propio partido. Y sí, es un Congreso con bastante tendencia populista.

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-¿Te atreves a ensayar cuál será el escenario hasta julio de 2021?

Se viene un año duro. Espero que las fuerzas políticas reflexionen y que sean conscientes de que no necesitamos pleitos. Necesitamos unidad, diálogo.

-También te ha tocado alzar la voz a raíz de la violencia contra la mujer, que sigue siendo otra crisis social dentro de la pandemia.

Hay dos problemas: se han incrementado las denuncias de violencia, los casos de violaciones, feminicidios; y está la falta de acceso a métodos anticonceptivos, lo que ha disparado las tasas de embarazos en medio del confinamiento. Y, claro, terminas viviendo con tu agresor. Siempre he considerado que uno de los grandes problemas que tenemos, más allá del sistema de justicia, es que no hay suficientes casas mujer para poder salvaguardar la integridad de la víctima, porque en muchos casos la violencia está asociada a la dependencia económica.

-Y esa dependencia en esta pandemia se agudiza.

Mucha gente ha perdido el empleo, y en la pandemia la mujer se ha quedado mucho más en casa, ha asumido los roles de la educación virtual. Ya, durante la pandemia denuncio la agresión, pero adónde me voy... En el mundo funcionan los albergues, donde una mujer con sus hijos se puedan poner a buen recaudo.

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-¿La denuncia por agresión hacia tu expareja en qué quedó?

De mi proceso judicial no sé absolutamente nada. El año pasado fui a una audiencia y desde ese día no he tenido noticias. El señor vive en otro país. El sistema de justicia castiga a la mujer que sobrevive porque es poco probable que el agresor pague. Eso lo vemos todos los días.

-En una entrevista que te hice hace dos años, me dijiste que “siempre se puede volver a empezar”. ¿En qué tramo de ese “volver a empezar” estás?

Estoy en una etapa donde me siento en paz conmigo misma, tranquila, feliz, plena, afortunada, agradecida de haber podido reconstruirme de las cenizas, sanarme y ser mejor. Hay que aprender a valorar nuestra felicidad. La felicidad no es egoísmo.

-¿Hubo una última conversación con tu abuelo?

Sí. Mi abuelo decía que había que forjar mi carácter, que hay que ser fuerte. Desde chica me decía que la muerte es parte de la vida. Que la muerte va a llegar y cuando llega, se le mira de frente. Él se fue tranquilo, hizo todo en esta vida.

AUTOFICHA:

- “Soy Lorena María Álvarez Arias. Tengo 36 años. Estudié Periodismo en la PUCP. No intenté seguir el camino de mi abuelo, pero mi mamá fue parte de la primera promoción no acuartelada del servicio militar en la FAP. Ella es todo para mí”.

- “En Latina he hecho todos los noticieros habidos y por haber. Actualmente, estoy en 90 central. Pero también he hecho el noticiero del mediodía y matinal. Hasta he sido jurado en Yo soy (ríe). He escrito dos libros: Primero muerta y No te mato porque te quiero”.

- “Alisto un tercer libro que tendría que haber sido publicado este año; la pandemia y la violencia contra la mujer es un elemento que será incorporado. Y en Instagram he lanzado un formato de cocina: Receta de miércoles, que hago con mi novio, que es director audiovisual. En la vida hay que concentrarnos en lo que tenemos”.

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