Liliana Regalado: "Walter Aduviri es neonacionalista”

La experta relata la historia de los aimaras y analiza la aparición de la figura del gobernador de Puno.

Liliana Regalado, historiadora y profesora principal del Departamento de Historia PUCP. (Mario Zapata)

Liliana Regalado, historiadora y profesora principal del Departamento de Historia PUCP. (Mario Zapata)

Liliana Regalado, historiadora y profesora principal del Departamento de Historia PUCP. (Mario Zapata)

Amet Aguirre
Amet Aguirre

Desde la época precolombina, la cultura aimara se ha desarrollado en la zona del altiplano. Y no solo ha logrado mantenerse en el tiempo, sino que uno de sus dirigentes ha resultado elegido como autoridad regional. Se trata de Walter Aduviri, el nuevo gobernador de Puno .

¿De dónde viene este grupo ancestral tan vigente en nuestros días? La historiadora Liliana Regalado, profesora principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú, relata los inicios de este pueblo indígena y explica cómo se convirtió en un importante vínculo entre el sur del Perú y el Estado de Bolivia a través de los años.

Hoy, esa unión se ve materializada en el estrecho vínculo construido entre Aduviri y el presidente Evo Morales.

¿De dónde nace el vínculo entre los aimaras de Perú y Bolivia?
La comunidad aimara tiene una larguísima data, desde la época prehispánica. Lo interesante de este caso es que, a pesar de todos los avatares políticos y geopolíticos que se han dado a lo largo de los siglos, la cultura aimara ha sido una suerte de puente entre los habitantes del altiplano, y pese a todo se han mantenido lazos fuertes. El altiplano como tal ha sido una unidad desde la época prehispánica.

¿Qué une a una comunidad que se encuentra territorialmente separada?
La aimara es una sola cultura con una sola lengua. A través del idioma y el lenguaje expresamos nuestros pensamientos. Eso es muy importante porque también da lugar a expresiones folclóricas que trascienden fronteras y fortalece vínculos.

En la época incaica, los aimaras formaron parte de un solo territorio.
Los incas dominaron sobre territorios y grupos étnicos ya establecidos y, más bien, pretendieron darle una unidad a su imperio y romper las fronteras naturales que se han dado desde siempre. Trataron de ofrecer una imagen de unificación. Lo lograron decididamente, pero no consiguieron eliminar la existencia de diferencias culturales que existen entre quechuas, aimaras y los propios incas. No olvidemos que estos últimos también provienen del altiplano y beben de una tradición donde la convivencia de lo aimara con lo quechua es algo cotidiano.

¿Qué sucede con la comunidad del altiplano con la conquista española?
Con la llegada de los españoles, pasaron a conformar el virreinato del Perú, denominado Alto Perú. En el siglo XVI, entre los años 1560 y 1570, Potosí –que ahora está ubicado en Bolivia– se convierte en un centro de explotación minera importante que mueve toda la economía de la región. Se crea una ruta comercial entre Lima, Cusco y Potosí, que no solo implica flujo de dinero, sino también intercambios culturales, vínculos sociales, personales, tradiciones religiosas y más.

¿En qué momento se divide en dos el territorio aimara?
A partir de la creación del Virreinato de Buenos Aires o Río de la Plata. Lo que ahora es territorio boliviano fue primero de esa nueva jurisdicción.

¿Por qué se les parte en dos?
Por los intereses políticos y económicos del virreinato. En el siglo XVIII se quiere dotar a Río de la Plata de más recursos económicos porque era una demarcación nueva. Precisamente, la rebelión de Túpac Amaru tiene que ver, en parte, con la reacción frente a la ruptura de la ruta de comercio de Lima a Potosí. Túpac Amaru era comerciante en Cusco y tenía negocios en esa vía.

¿Qué tan positiva o negativa resultó la división?
No olvidemos que en el siglo XIX hubo intentos de unificación fallidos, uno de ellos ha sido la Confederación Peruana-Boliviana que fracasó justamente por la intervención contraria de Chile. Pero ya Bolivia tenía una identidad y un transcurrir histórico, lo mismo que Perú. Ya estaban separados, políticamente hablando. Entonces, la Confederación como que quiso forzar en base al accionar de caudillos esa unión cuando no era políticamente necesaria.

¿Por qué fracasó ese intento de unificación?
Porque fue obra de caudillos peruanos y bolivianos, y la pugna entre ellos cobró factura. Por otro lado, por el hecho mismo de que el sur siempre había estado vinculado al Perú y una Confederación luego de los procesos de creación de repúblicas no le convenía para nada a Chile.

Profesora, ¿usted cree que el triunfo de Walter Aduviri como gobernador regional de Puno es una muestra del peso de la historia de la comunidad aimara?
Sí, en parte. Pero también es una muestra de nuestra época. En el siglo XXI y en plena época posmoderna no nos debe extrañar ese resultado político por una sencilla razón: la posmodernidad está caracterizada por la importancia que cobran las individualidades a nivel de persona y a nivel de identidades culturales. Por eso podemos encontrar que un Evo Morales apela a raíces ancestrales para ganar elecciones. Podemos ver que en todas partes del mundo hay un resurgimiento de las identidades culturales que descubren su propio sello mirando al otro como diferente.

¿Hablamos que Aduviri es la expresión de un nacionalismo?
¡Es un neonacionalismo! Es resultado de la posmodernidad. En unos casos con orientaciones positivas, pero en otros con orientaciones más perversas que dan lugar a la discriminación, al racismo nuevamente.

En su plan de gobierno, Aduviri plantea el Plan Collasuyo y el Gran Proyecto Histórico Andino. Habla de un trabajo conjunto entre comunidades aimaras y quechuas de toda Sudamérica.
Eso viene desde décadas atrás, no es nada nuevo. Las comunidades del altiplano fueron una sola cultura y hubo varios

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