Una crónica sobre la lectura en el transporte público (César Campos).
Una crónica sobre la lectura en el transporte público (César Campos).

Bulla, miedo a que nos roben, bus lleno o mirar ansiosamente las redes sociales en el celular son algunos de los motivos por los cuales no leemos cuando viajamos en el transporte público. Buses y combis en los que pasamos largas y estresantes horas de tráfico, de ida y vuelta, en la caótica . Es un tiempo que podríamos aprovechar mejor.

Así lo entienden Diana Ruiz (licenciada en Literatura y empresaria), Gisela Medina (abogada) y Ximena Rojas (cineasta y ex conductora radial). Por extravagante y raro que pueda parecer, prefieren leer en el transporte público antes que en cualquier otro lugar. En estas crónicas viajamos con ellas, nos entregamos a sus lecturas y retratamos cómo es viajar en bus (o en combi) y leer al mismo tiempo. A ver si usted se anima y encuentra en el libro a su compañero de viaje.

Gisela Medina: "Viajar en bus es el mejor momento para leer"

Estamos en el paradero D’onofrio de la Av. Venezuela. Entre los pasajeros del ómnibus sobresale Gisela Medina, la única que lee en el vehículo. Diariamente, le toma un poco más de una hora llegar a su trabajo en La Victoria, por lo que el bus es un espacio predilecto para leer literatura y, de paso, estudiar porque se viene su examen de titulación de abogada en la Universidad de San Marcos.

“Es el mejor momento para leer. Es como un método de escape o de relajación”, dice Gisela, quien lleva en su cartera 'Cuando fuimos huérfanos' de Kazuo Ishiguro.

Gisela Medina lee al menos dos libros por semana (César Campos/Perú21).
Gisela Medina lee al menos dos libros por semana (César Campos/Perú21).

La 32-A cruza el puente Tingo María y Gisela me cuenta que le gusta leer en el transporte público desde su adolescencia. Podía leer cinco obras por semana.

“Leer me sirve bastante porque aprendí a redactar con mayor sentido y eso me ayuda en mi trabajo. Cuando se leen libros bien traducidos, como los de Julio Cortázar o Jorge Luis Borges, se aprende a usar mejor los signos de puntuación”, afirma mientras saltamos en los asientos por los baches de Breña.

La incomodidad de viajar de pie no le impide leer. Cuando pasa, usa un celular de pantalla rota y sin chip. Pese a que es un aparato sin valor a simple vista, guarda tesoros literarios como El túnel de Ernesto Sabato, cuentos de Edgar A. Poe y novelas de Stephen King. También mangas y cómics. Antes de bajar, guarda su libro, paga con sencillo y baja en la esquina.

Diana Ruiz: "Si no leo, siento que perdí un tiempo importante de mi vida"

Un joven canta un carnaval cajamarquino, la cúster está llena y Diana Ruiz y yo estamos parados conversando. Partimos de Miraflores y nos vamos por toda la Av. del Ejército. Ella estudió Literatura y es dueña de Lilac, una empresa de encuadernación artesanal. En todo el camino no deja de sonreír porque nos habla de sus grandes pasiones: la lectura y la literatura.

“Prefiero leer en micros que en mi casa. Y es mejor en el Metropolitano porque no ponen música”, declara Diana, quien llevaba entre sus manos 'Trabajos de amor ensangrentados' de Edmund Crispin. Dice que se concentra tanto al leer que sus amigos la tildan de antisocial porque no responde a los saludos cuando la ven pasar. En ocasiones no logra concentrarse por la bulla, por ello se pone audífonos, pero sin música, en un intento para seguir su lectura.

Diana Ruiz se concentra tanto leyendo que no se percata que la saludan sus amigos cuando la ven pasar (César Campos/Perú21).
Diana Ruiz se concentra tanto leyendo que no se percata que la saludan sus amigos cuando la ven pasar (César Campos/Perú21).

“Si es una historia buena, me atrapa y la leo de corrido. Hace unos días leía 'Dejarás la tierra' de Renato Cisneros y sentía que tenía un estilo a lo Gabriel García Márquez. Lo terminé en dos días de ruta”, relata Diana, quien calcula que lee unos 10 libros por mes en el transporte público. Aunque ella también lee mientras camina por las calles.

Entre las lecturas que más ha disfrutado en sus viajes está 'La palabra del mudo'. “Cuando trabajaba en el Centro de Lima, en 2010, me sentía parte de todo ese ambiente sobre el que Ribeyro escribía”, recuerda y añade: “Cuando me olvido un libro en casa, siento que perdí un tiempo importante de mi vida que no podré recuperar. Por eso leo”, dice Diana, quien avisa una cuadra antes de bajar y continúa hacia su destino.

Ximena Rojas Valdiviezo: "Un libro te deja pensando y, además, te aleja de la bulla"

Ximena Rojas está leyendo 'Éramos niños' de Patti Smith, famosa cantante y poeta norteamericana. De pronto, nos interrumpe “Entre ella y yo” de José José, en la voz de un vendedor de galletas Chaplin. Acabamos de partir del Campo de Marte rumbo a Miraflores. El bus empezó su ruta vacío, pero en cuestión de segundos ya tenía pasajeros viajando de pie.

En medio de las bocinas y el grito del cobrador, nos dice que ella logra abstraerse leyendo. “Es como meditar. Dependiendo del libro, lees y todo lo que hay alrededor se calla porque te concentras en este instrumento de hojas y palabras”, me explica la cineasta que hace unos meses acabó su primer corto sobre una colegiala que explora su libertad sexual en una ciudad conservadora. Y ya compite en dos festivales.

Ximena Rojas conducía en Tacna un programa radial sobre literatura (César Campos/Perú21).
Ximena Rojas conducía en Tacna un programa radial sobre literatura (César Campos/Perú21).

“Cuando te haces más adulto, tienes menos espacio para leer porque no hay tanto tiempo. Estás en el trabajo, yendo y viniendo. Llegas cansada a casa y no haces nada más. Pero en el bus tienes al menos una hora para leer y haces algo productivo”, reflexiona y es interrumpida por otro vendedor que canta “Pedro Navaja”.

La cineasta tiene la costumbre de leer desde que era niña, cuando vivía en Tacna. Allá condujo el segmento ‘Esta mañana un libro’ del programa radial Al tanto de todo. Desde que se mudó a Lima lee mucho más por el tráfico y las largas rutas.

“Leer en el bus no es para todos. Pero sí debería serlo. Un libro te deja pensando. Soñando cosas. Además, te relaja y aleja de la bulla”, subraya Ximena. Llega a su destino, baja de un salto y pisa con el pie derecho.

Datos: 
- Según un estudio de la Universidad del Pacífico y Marketwin (2017), el 21.1% de limeños señala que pierde entre 2 y 3 horas al día en el tráfico.

- El informe de la Universidad del Pacífico y Marketwin señala que un 12.1% pasa más de 4 horas dirigiéndose a sus destinos.

- En 2017, el Ministerio de Cultura informó que, en promedio,
los peruanos leemos menos de un libro al año.

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