Juan Quispe, historiador y profesor cusqueño. (Foto: Juan Sequeiros).
Juan Quispe, historiador y profesor cusqueño. (Foto: Juan Sequeiros).

“Aquí estoy yo, he venido del pasado. Rap con el inca ”. Así se presenta el profesor Juan Quispe ataviado como un inca. Puesta en escena para un salón de clases o en las redes sociales. Los alumnos lo miran: unos desconcertados y otros ríen. También hay alumnos que rapean con él o, sin avisar, se presentan para exponer disfrazados. Parte de su repertorio incluye a un virrey, a Túpac Amaru, José Olaya, Mateo Pumacahua y ahora quiere personificar a presidentes.

Su madre confecciona los trajes. “Es pieza fundamental de esta historia”, me dice. Con ella migró a la ciudad del , desde Sicuani, en la provincia cusqueña de Canchis, cuando le tocó postular a la universidad, donde se formó como historiador, el sueño de sus abuelos. Hijo único, Juan Quispe apenas conoció a su padre, que falleció cuando él era niño.

Hoy se conmemora el , personaje esencial en nuestra formación, pero con quien muchas veces somos ingratos y no lo valoramos. Juan Quispe ha pensado más de una vez abandonar su vocación. “Pero el servicio a mis alumnos puede más. A ellos siempre les he inculcado que nunca deben rendirse”, subraya el maestro que personifica a la historia, una que nos eduque y emocione, una historia viva.

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-¿Por qué empezó a disfrazarse para enseñar?

Empecé a hacerlo hace ocho años. Yo veía que mi carrera misma, de Historia, no era bien vista; es decir, no le daban importancia. También por el desconocimiento de nuestros personajes históricos. Muchas veces los estudiantes no saben sobre nuestra historia. Y se me ocurrió vestirme de inca, que Pachacútec venga del pasado y comience a narrar la historia. La idea no es traer a un personaje muerto sino vivo, que venga al presente y deje un mensaje. Comencé con el inca Pachacútec, que me dio fuerza para vencer mis miedos. Como doc-entes también tenemos que arriesgar; si hoy no hacemos que nuestra cultura e identidad se den a conocer, ¿cuándo lo haremos? Así nace la idea.

-Idea que genera impacto porque hay alumnos que están aburridos o desmotivados en las clases de historia.

Muchos alumnos sienten que la historia es solo escuchar al profesor. Yo trato de narrar la historia de manera más divertida, más didáctica, más viva. Cuando me caractericé de inca, los chicos quedaron sorprendidos. Muchos alumnos ya son profesionales y ven con buenos ojos el hecho de arriesgar. El profesor debe tratar de innovar, hacer algo atractivo, despertar el interés del alumno.

-Usted, además, hace labor social yendo a enseñar en comunidades alejadas, afectando su economía. ¿Por qué lo hace?

Se tiene que conocer la realidad de los estudiantes y cómo están viviendo. Al menos mediante mis clases puedo visitarlos en zonas donde no hay apoyo.

-¿Cómo es esa realidad?

Un alumno para captar señal y seguir la secuencia de Aprendo en casa tiene que caminar hasta dos horas. Y no solo él, sino acompañado de sus papás. Tienen que subir a la parte más alta para captar la señal. Sentarse horas y horas, con cuaderno y lapicero en mano, y anotar. Lo que se rescato es cómo el papá y la mamá van con el hijo y aprenden juntos. Eso es lo más hermoso.

El inca rapeando. (Foto: Juan Sequeiros).
El inca rapeando. (Foto: Juan Sequeiros).

-Usted también está en Tik Tok. ¿Por qué es importante recurrir a las redes sociales?

Uno como profesor tiene que manejar las redes sociales con un propósito: enseñar. Incluso, incorporo un poco de rap. Algunos dirían: “¿qué loco, cómo el inca va a rapear?”. Esa es la idea, que llame la atención, que vean que el inca si hoy existiera, también utilizaría estos medios para incentivar a nuestra juventud.

-Hay quienes podrían decir que usted banaliza el acto de enseñar. Incluso, podrían afirmar que hace el ridículo. ¿Qué respondería?

He recibido muchos ánimos pero también hay personas malintencionadas que me dicen que hago el ridículo, o los mismos colegas. Lo que yo más amo es enseñar y lo hago de esa manera para que mis alumnos no pierdan la esencia de conocer la historia. Y de las críticas aprendo a no rendirme.

-Me dice que usted quiso ser abogado. Pero yo creo que también tiene pasta de actor.

Nunca pensé hacer teatro. Algunos creen que he estudiado teatro. Pero sí, creo que empleo el teatro en las clases.

-Es que un profesor se para en un escenario, tiene que mantener atenta a su audiencia, y emocionarla.

Un profesor también tiene que entretener, llamar la atención. A veces, se llora y ríe con el alumno.

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-Si retrocedería en el tiempo, ¿qué personaje de la historia hubiera querido ser?

Definitivamente, el inca Pachacútec. Simboliza el inicio de una gran cultura, herencia que hasta hoy la mantenemos. Él transformó el Tahuantinsuyo. Fundó acllahuasis, también se preocupó por la educación. Me inspira valor, fortaleza y amor a la nación.

-¿Cómo fue Pachacútec?

Entra como gobernante en épocas muy difíciles, cuando los chancas quieren invadir el Tahuantinsuyo. Su padre, Wiracocha, abandona el Cusco junto a Inca Urco. Pachacútec era un joven talentoso, sobre todo en tácticas militares. Según Pedro Cieza de León, Guamán Poma y Garcilaso, él entra cuando el Cusco y el Tahuantinsuyo corrían riesgo. Se enfrentó, pidió apoyo a algunas etnias y luchó. Derrotó a los chancas y empezó a gobernar; y eso que él no era el heredero porque era el séptimo hijo y en el imperio incaico era costumbre que el hijo mayor gobierne.

-¿Qué se debe recordar o conmemorar hoy?

Más que celebrar, recordemos que tenemos que seguir enseñando, dando todo de nosotros. El mejor reconocimiento que un maestro puede recibir es de sus alumnos, que en algún momento sean profesionales, que hayan aprendido algo. Me gustaría decirle a los maestros de aquellos lugares más recónditos de nuestro país que sigan luchando por una nueva educación.

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AUTOFICHA:

- “Soy Juan Ebert Quispe Aguilar. Nací en Sicuani, en la provincia de Canchis. Tengo 31 años. Soy historiador egresado de la Universidad San Antonio Abad del Cusco. Actualmente, enseño en dos instituciones privadas del Cusco. Ya llevo casi 10 años como profesor”.

- “Los pasajes más fascinantes de nuestra historia son las épocas pre inca, inca y, por qué no, los inicios de nuestra república. Como base, yo creo que debemos leer a Luis Guillermo Lumbreras, Garcilaso de la Vega, Guamán Poma de Ayala, Pedro Cieza de León”.

- “Me gustaría poder estudiar Derecho. Pero mi sueño más grande es llegar a ser, algún día, ministro de Educación o de Cultura. He viajado por distintos lugares, no solo de la región del Cusco, sino también he tenido la dicha de llegar a enseñar en Lima. De esa forma, aportar a mi país”.

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