El poeta y narrador Juan José Roca Rey prepara un final inesperado para la última entrega de la novela "La escala de colores entre el cielo y el infierno" que será en dos semanas. Esta se publica en Perú21 cada sábado. (Foto: Leandro Britto)
El poeta y narrador Juan José Roca Rey prepara un final inesperado para la última entrega de la novela "La escala de colores entre el cielo y el infierno" que será en dos semanas. Esta se publica en Perú21 cada sábado. (Foto: Leandro Britto)

Desde finales de julio (Lima, 1988) publica cada sábado un nuevo capítulo de La escala de colores entre el cielo y el infierno, novela por entregas que dentro de dos semanas llegará a su fin.

En estas páginas construyó el personaje de Nicolás, un niño que fue creciendo empañado por los demonios de su pasado, envuelto en un remolino del que no puede salir: “En cualquier momento todos nos encontramos en estos círculos viciosos que no son solo los provocados por el alcohol o las drogas, sino por una idea. Él tiene una fascinación ––o adicción–– por conseguir a esta chica que se le escapa de las manos. Eso lo deprime y lo mete en un círculo vicioso cada vez que ella aparece”, nos comenta Roca Rey sobre el impulso de la historia. “He tratado de asimilar lo más parecido a la vida normal de cualquier persona”.

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¿Cómo le diste forma a los personajes? Los tenías mentalizados al comenzar a escribir o los moldeabas conforme transcurría cada entrega.

Un poco de ambos. Tenía cierta idea de lo que quería hacer y de Nicolás, de su padre Don Aurelio y Linda. De ahí en adelante los fui amoldando, dependiendo de lo que pasaba en la historia la semana anterior veía lo que pasaría la siguiente. Incluso incluí un par de personajes que al inicio no sabía que estarían.

Teniendo en cuenta que el formato impreso tiene una extensión limitada de palabras por página. ¿Cómo ha sido ese proceso de escritura?

Tiene un lado positivo y negativo. Por un lado, no deja entrar en detalles, poner más sensaciones del ambiente, introducir los lugares, las personas, los gestos o los sentimientos de cada personaje. Por ello en la mayoría de los capítulos desarrollo diálogos. Pero, por otro lado, durante este tiempo he aprendido a discriminar lo justo y necesario para escribir. En ese sentido he evolucionado.

Las ilustraciones de cada sábado están a cargo de Mechaín.
Las ilustraciones de cada sábado están a cargo de Mechaín.

El formato de novelas por entregas no es nuevo, se usaba en los periódicos del siglo XIX. De alguna manera estás recuperando una tradición decimonónica. ¿Cómo te sientes con eso?

Tal vez ha sido una manera de recuperar lo que se había perdido. Ha sido una bonita experiencia. En la actualidad el lector ya no es el mismo, están acostumbrados a leer cada segundo algo distinto y olvidarse de lo anterior gracias a las redes sociales e internet. Es más difícil mantener la concentración en una historia que ha pasado hace siete días y tratar de recuperarla en la historia de hoy. Lo bueno es que Internet ayuda porque en la página web quedan los capítulos anteriores.

La escala de colores entre el cielo y el infierno es un título elocuente que refiere a que la vida no es en blanco y negro sino con matices ¿Esta es la intención del título?

Exacto, quiero que se relacione directamente con la vida misma. La escala de colores entre el cielo y el infierno es donde todos vivimos, es el día a día.

Una constante en la literatura es la figura del padre que puede ser una maldición o una bendición. Y en esta novela también se hace presente. El padre es un fantasma, una huella recurrente en Nico. ¿Por qué cogiste al padre como un ente protagónico que mueve al protagonista?

Porque le recuerda el pasado. Es una carga fuerte en este personaje. Así el padre ya no esté vivo el pasado siempre va a estar ahí y es un pasado de inseguridades, violencia, que lo mantiene ahogándose en los mismos recuerdos.

Pareciera que Nico está rodeado de gente que lo quiere salvar, como su mejor amigo Eduardo o Mari que llega a Lima desde Oxapampa para llevarlo de retorno a esa tierra donde pasaron buenos momentos, pero él se sigue hundiendo...

Son esas oportunidades que aparecen en la vida como si fueran las salidas de una carretera pero él, simplemente, decide no salir. Hay quienes no pueden llegar a ningún lado y solo les queda hundirse.

La historia sucede en una Lima contemporánea entre Barranco y Miraflores ¿cómo decidiste incluir un personaje de Oxapampa?

Quería buscar algo completamente distinto a Lima y Oxapampa es más o menos eso. La uso como si hubiera sido el momento más feliz o lo único que hizo que Nicolás se olvide de todo lo malo que pasaba en Lima. Se va a trabajar de joven, tiene otra vida allá y está muy tranquilo. Ahora lo veo como si hubiera sido una posible salida para este personaje, regresa esta chica que había conocido allá, en un vida completamente distinta, pero lamentablemente se cruzan los momentos y decide quedarse.

La novela está cerca a su final ¿qué es lo que se viene para el personaje? Al final ¿se deja salvar?

Me gustaría que lo lean en un par de sábados, es el único capítulo que me falta escribir. Pensaba armarlo esta semana y terminar de corregirlo durante la próxima. Como digo, comienza y se mantiene como la vida misma, quiero que termine así.

Entonces, no podemos esperar necesariamente un final feliz...

Exactamente, no existen finales en la vida.

Más información

  • Juan José Roca Rey planea publicar la compilación de entregas de La escala de colores entre el cielo y el infierno como un libro impreso y en una versión extendida.
  • Tras el éxito de su primer poemario Un disparo al aire (Caja Negra, 2020), Roca Rey está preparando el segundo que se publicará a finales de 2021.
  • La última entrega de La escala de colores entre el cielo y el infierno será el sábado 2 de enero.

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