José Carlos Yrigoyen
José Carlos Yrigoyen

La historia electoral de un país es, sin duda, asunto imprescindible para comprender la evolución política de una sociedad, sus marchas, contramarchas, adhesiones y antipatías colectivas. No se reduce a la descripción de un proceso formal o a la mera consignación de resultados estadísticos, sino al estudio de las circunstancias, de los protagonistas y todo aquello que rodea el desarrollo del acto comicial. En otras latitudes, hay desde hace tiempo ingente bibliografía al respecto; en cambio, aquí en el Perú, los intentos por edificar un corpus orgánico sobre nuestras elecciones son más bien recientes. Cierto que Álvaro Rojas Samanez o Carlos Miró Quesada Laos escribieron algún libro sobre el tema y que Pedro Planas emprendió algunos proyectos similares que su temprana e injusta muerte le impidió profundizar, pero en general estos escarceos resultaron dispersos e insuficientes.

Quien ha abordado la historia de las elecciones peruanas y ha reflexionado y las ha investigado de manera más sistematizada y constante es Fernando Tuesta Soldevilla, autor y editor de más de una decena de títulos, muchos de ellos de consulta obligatoria a la hora de estudiar los ritos democráticos que han decidido nuestros destinos en los últimos cien años. Con la pretensión de poner al día su trabajo, ha publicado un nuevo y muy completo volumen, Perú, elecciones 2016: un país dividido y un resultado inesperado, en el que recopila una serie de artículos acerca de nuestra última y azarosa elección general.

El libro se abre con un texto del propio Tuesta, ‘Elecciones competitivas y resultados imprevistos’, estimulante capítulo en el que se repasan los grandes momentos de la campaña de los diferentes partidos en la primera y segunda vuelta, y se señala, a mi parecer con acierto, que el Perú no ha seguido los ciclos predominantes en América Latina y que si hemos logrado arribar a un cuarto gobierno democrático no ha sido tanto por nuestra desprestigiada clase política sino por el crecimiento económico que avala el modelo. Y que aunque la clase política de la vieja guardia se encuentra en declive, no hay nada esperanzador que tome la posta del recambio.

José Carlos Yrigoyen.
José Carlos Yrigoyen.

Igualmente provechoso es ‘Con cuota o sin cuota: candidatas exitosas para el Congreso’, a cargo de Flavia Freidenberg y Diego Uchuy-poma. Se trata de un excelente esfuerzo por analizar las leyes que favorecen la inclusión de la mujer en la elección de cargos públicos. No se niega la importancia de la cuota porcentual para el Congreso, que ha logrado triplicar su representación con respecto a elecciones donde esta no se había implantado, pero a la vez se estudian los principales obstáculos que se presentan para que esta ley tenga el éxito previsto: el acceso a las candidaturas sigue siendo limitado, las débiles tasas de reelección, entre otros demonios.

‘Cierres de campaña y el discurso de los candidatos’, de Lilian Kanashiro, es un texto acucioso, quizá algo agreste por tramos, pero que encierra un gran mérito: escrutar la importancia estratégica en los mítines de cierre de campaña de los partidos políticos, cuestión que ha sido poco tratada en nuestra realidad, más allá de los testimonios gráficos y las anécdotas de estos eventos. Con argumentos y datos, se comprueba que la demostración de fuerza de un candidato frente a una masa que lo ovaciona no ha perdido preponderancia a pesar de la recomposición del sistema partidario.

Pero quizá el más interesante de los artículos compilados sea ‘¿Una elección atípica?’ de Martín Tanaka, Paolo Sosa Villagarcía y Félix Puémape, donde se cuestiona la idea de que esta elección fue diferente a las que hubo en las anteriores desde la restauración de la democracia. En este texto se establecen claras continuidades con respecto a las condiciones históricas sociales y económicas de los años precedentes que imponen, a pesar de las contingencias, una influencia en el resultado final. Este es el capítulo que mejor encarna el espíritu de un libro que nos demuestra cómo nuestra historia política es una suma de malentendidos, sorpresas y escaramuzas sobre las que siempre habrá terreno para la reflexión y la conjetura.

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