José Carlos Reyna: Toda una vida pensada en 3D. (Atoq Ramón)
José Carlos Reyna: Toda una vida pensada en 3D. (Atoq Ramón)

Alucinar ser un animal alado y realizar un viaje en 3D por el santuario histórico de Machu Picchu o sobre las Líneas de Nasca, o tal vez participar de manera virtual en una sesión de ayahuasca envuelto bajo el sonido de sus icaros (cantos) y sus vapores. Todo eso puede ser posible con el arte digital y un escenario adecuado.

José Carlos Reyna (35), un experto en arte visual que quiere lograr que Sudamérica sea un hub de esta actividad con su propia corriente digital, me cuenta que ese lugar es el Planetario Solar del distrito de Chorrillos, donde desde hace un año viene montando shows experimentales de arte digital que combinan el sonido con la imagen.

"En esta actividad no hay barreras. Se trata de explorar la mente, los sentidos y el domo del planetario, el cual hemos alquilado a la Asociación Peruana de Astronomía, es perfecto para los efectos en 3D y por la vista que tiene de la ciudad de Lima. Siempre trato de presentar un espectáculo profesional de, al menos, 30 minutos donde cuidamos mucho el sonido y las imágenes, así como también la logística que rodea el evento. Alrededor hay mucha seguridad y stands donde los espectadores pueden comprar comida y bebidas y pasar un momento agradable", cuenta.

IMÁGENES PARA VOLARHoy es uno de esos días que José Carlos espera con ansias cada tres meses. Es que el domo del Planetario Solar será escenario de la cuarta edición de Visiones, un evento donde se presentará la pieza de arte digital denominada Pluroma, del artista canadiense Dustyn Lucas.

"Es un viaje visual por las pinturas de Dustyn. Sus obras combinan el realismo clásico con las matemáticas fractales (geométricas). Los espectadores se perderán en la naturaleza de cada pintura, mientras exploran las posibilidades visuales de un universo sin límites para la imaginación. Serán ellos mismos los que guíen su viaje si se dejan absorver por una especie de agujero negro", revela el artista, quien dice que, próximamente, quiere fusionar las piezas de arte digital con música en vivo como la cumbia, rock, entre otros.

No obstante, José Carlos comenta que montar espectáculos de primer nivel como estos no es barato. "Valen alrededor de 10 mil dólares y en el planetario solo entran 60 personas, una capacidad ínfima si la comparamos con planetarios como el de México, donde ingresan cómodamente 400 personas. Por eso, en nuestro domo digital, debo presentar varias fechas del espectáculo para siquiera recuperar lo invertido. Por eso también muchas veces llevo a cabo shows privados para empresas con la finalidad de financiarme, pero quiero dejar en claro que no hago mis espectáculos visuales en el planetario por dinero. Lo que me interesa es dar a conocer el mundo del arte digital y despertar la imaginación de los peruanos para crear", asevera. Agrega que estamos en un momento difícil en nuestro país en este tema. "Nuestros pocos artistas digitales están como atrapados en una burbuja porque no hay lugares para mostrarse ni buenos curadores para presentar sus trabajos. Es así que los espectáculos en el planetario son una oportunidad para que vean todo lo que se puede hacer con este arte, en el cual se avanza si se proponen cosas nuevas, no siguiendo manuales. Eso es lo que ocurre en Argentina, las agencias creen en las iniciativas de sus creativos, por eso es que hay tantos publicistas y promoretores de eventos de ese país", sostiene José Carlos, conocido en el mundo digital también como VJ Gorilla.

VIDA VIRTUALAntes de terminar la nota, nos cuenta que está metido en el mundo de las computadoras desde los 14 años, porque su padre era editor gráfico del diario El Comercio. "Él, en lugar de sacarme a pasear o a monra bicicleta, me hacía jugar con los softwares, eso nunca lo olvidaré. A los 17 años, cuando terminé el colegio, me envió a los Estados Unidos a estudiar programación. Sin embargo, cuando cumplí 22 años, regresé a Lima y me puse a trabajar con mi papá, que ya tenía una agencia de arte digital. Allí me metí de pies a cabeza en la animación para restaurantes, conciertos y discotecas hasta poder, hace seis años, sacar adelante mi propia empresa, a la que llamé UP Creativos. Con ella genero experiencias visuales para clientes de todos los rubros", sostiene José Carlos, quien viaja regularmente a Europa y Estados Unidos para observar espectáculos de arte digital experimental. Es que su percepción informática lo ha llevado a pensar en tener, en unos años, una fundación para traer artistas digitales foráneos para que capaciten a los nuestros y, así, luego tener nuestra propia identidad digital.

Por: Martín Sánchez Jorges (msanchez@peru21.com)

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