Jorge Eduardo Eielson: Noche oscura del cuerpo

"Etiquetar a 'El cuerpo de Giulia-no' como “novela experimental” es minimizar su dimensión. Sería mejor llamarla sensorial o de lenguaje.", dice el columnista literario Jaime Cabrera.

Jaime Cabrera
Jaime Cabrera

En una entrevista de 1972, Julio Ramón Ribeyro (1929-1994) le pregunta a Jorge Eduardo Eielson (1924-2006) si era consciente de que había escrito una novela que anticipaba a aquellas consideradas de vanguardia. Esto al enterarse de que El cuerpo de Giulia-no (1971) fue escrita entre 1953 y 1957, mucho antes del boom latinoamericano. Eielson, con una naturalidad que parece desgano, le cuenta que es por pedido de Octavio Paz que esta novela aparece en México. No tenía ningún afán de publicarla.

Elegí, a propósito, como título de esta columna el nombre de uno de los poemarios de Eielson, pues en El cuerpo de Giulia-no encontramos una relación con toda su obra como artista. Además, de la reiteración de la palabra “cuerpo”. Como se sabe, también fue pintor y realizó performances e instalaciones. La reedición de esta novela es interesante porque es atípica en nuestra tradición predominantemente realista. Es más afín a La casa de cartón (1928), de Martín Adán, que a La casa verde (1966), de Mario Vargas Llosa.

Etiquetarla como “novela experimental” es minimizar su dimensión. Sería mejor llamarla sensorial o de lenguaje. Es a partir de la muerte de Giulia que Eduardo –tácito alter ego del autor– reflexiona y recuerda su pasado retrotrayéndose a su adolescencia, cuando tiene su primera experiencia sexual significativa con Giuliano. A él lo conoce en un pueblo de la Amazonía peruana, a ella en París. Ella es una modelo italiana de quien se enamora en su juventud. Él es un empresario de figura y modales grotescos. Los tres coinciden en Europa y Eduardo no deja de compararlos. De allí también el título del libro: Giuliano es la negación de Giulia. Eduardo no puede olvidar su iniciación sexual, pero ahora cree estar enamorado de esta mujer que fallece repentinamente y que lo lleva a recorrer su pasado.

El lenguaje es claramente el protagonista de El cuerpo de Giulia-no: “Venecia entera brillaba en tus ojos, Veronese, mientras tus alas de pájaro acuático resbalaban lentamente…”. Encontramos también las proyecciones oníricas del narrador. La lectura de la novela es una bella travesía por los recuerdos –felices y traumáticos– de un hombre que busca reafirmar su identidad personal y sexual.

EL CUERPO DE GIULIA-NO
Autor: Jorge Eduardo Eielson
Editorial: Seix Barral.
Lima, 2018
149 pp.

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