Creatividad. Lourdes pertenece a  una familia dedicada a la panadería. (Percy Ramírez)
Creatividad. Lourdes pertenece a una familia dedicada a la panadería. (Percy Ramírez)

Desde pequeña, Lourdes Loo aprendió algo que puede sonar algo aburrido. Ella aprendió a hacer pan. Mientras que sus amigas seguian las típicas actividades de una niña de menos de 10 años y jugaban con plastilinas, ella se divertía apretando y haciendo figuras con las masas que se preparaban para entrar al horno en la panadería familiar. Luego Lourdes esperaba con ansias su salida, era una metamorfósis que la asombraba. Le entusiasmaba ver cómo se hinchaban casi como por arte de mágia. No era mágia realmente pero definitivamente fue convirtiéndose con el pasar del tiempo, en un arte.

Dos décadas después, Lourdes continúa haciéndolo.

PANES PARA TODOS Aparte de estudiar Panadería en un prestigioso instituto, Lourdes se graduó en Artes Plásticas en Bellas Artes. Es que nació para crear. Cambió por un momento las masas por las pinturas, pero pronto volvió a sus raíces. Por ahora administra una panadería en San Borja, la que fundó su mamá hace ya varias décadas.

Pero desde hace dos años Lourdes comenzó a interesarse por hacer panes artesanales, empezó a darle más importancia de la que ya le daba, a lo natural. Le gustó la idea de crear panecillos con granos y harinas naturales. Arriesgó y comenzó a probar. "Tuve que leer muchos artículos y recetas", cuenta sobre el proceso de experimentación. Un proceso que como toda experimentación le dejó una cantidad invalorable de aprendizaje.

Para hacer sus panes, Lourdes utiliza harina de centeno, quinua, kañihua y maca. Todas las plantas que crecen en la sierra peruana. Por ahora también ha llegado a hacer queques, panetones integrales y galletas, todos amasados con sus manos y bajo la firma Iphi Tanta. Desde hace algunos meses vende sus productos en distintas ecoferias, llega a producir cerca de 500 panes artesanales cada fin de semana.

En pocos meses piensa acondicionar un espacio exclusivo para estos productos en su panadería. Se emociona señalando en qué lado estarán y por dónde desfilarán sus delicias. Pero Lourdes también tiene otro sueño, un sueño que la fue acompañando con el pasar del tiempo: abrir un restaurante vegetariano. El primer paso ya lo dio.

(pablo.vilcachagua@peru21.com)

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