Hernán Cavalié, poeta y médico nuclear del hospital Almenara. (FOTO: ALESSANDRO CURRARINO/EL COMERCIO)
Hernán Cavalié, poeta y médico nuclear del hospital Almenara. (FOTO: ALESSANDRO CURRARINO/EL COMERCIO)

“Nunca tuve duda de que quería ser ”, dice. Pero su tío le dijo: “Tú vas a ser poeta”. Así creció, entre el deseo de salvar vidas y ensayando sus primeros versos desde los ocho años; disfrazándose de blanco para las actuaciones y siendo asiduo visitante –casi solitario– de la biblioteca de su colegio en Chincha, donde elegía libros de Julio Verne. Hoy Hernán Cavalié es médico nuclear del hospital Almenara y escritor. Salva vidas y narra la vida.

Mientras alista su primer libro de cuentos, el autor publica “Desconcertante realidad de los óleos”, uno de los textos de Diecinueve relatos médicos sobre la pandemia (Maquinaciones Narrativa), conjunto editorial recientemente presentado en la Feria Internacional del Libro de Lima en su edición virtual. Libro compilado por José Donayre Hoefken.

Su relato incluye una poderosa cita del escritor británico : “Lo importante no es mantenerse vivos, sino mantenerse humanos”. En el Perú, a veces, parece que no nos importa ni lo uno ni lo otro. “Parece que hemos perdido el concepto de humanidad y de civismo” es el diagnóstico del médico de 61 años.

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-¿Cómo entender que, a veces, no nos importe nada, incluso ni lo esencial: la vida?

Y lo hemos visto con este caso de la discoteca en Los Olivos. Mucho tiene que ver con el nivel de educación que posee el pueblo peruano. Tenemos un pueblo que no lee, y al no leer, no adquiere valores ni los conceptos de civismo. Es un pueblo que basa su concepto de diversión en la juerga y la bebida. Y por eso mismo pierde el concepto de humanidad y solidaridad.

-Sin embargo, también podemos decir que es una población postergada.

También. Postergada en la salud, en los aspectos remunerativos. Una población que ha sido excluida por las élites económicas.

-“Desconcertante realidad de los óleos” gira en torno a la contemplación del cuadro “La plaza del mercado de Nápoles durante la peste”. ¿Qué pintaría usted sobre el momento que vivimos?

Un cuadro apocalíptico. Me viene a la mente el cuadro “Guernica” de Pablo Picasso. La destrucción; la muerte por todos lados; la corrupción que campea y que en época de pandemia es doblemente criminal; y un gobierno que no ha sabido manejar la situación, que no ha estado a la altura de las circunstancias.

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-Pero en la otra orilla están los médicos, afrontando la crisis sanitaria.

Y se ha dado el caso de que ni siquiera hemos estado bien protegidos. No se han tenido todos los instrumentos para hacer frente a la pandemia, y eso se traduce en la cantidad de médicos fallecidos, que debe ser la más alta a nivel mundial.

-En un pasaje de su relato dice: “La rutina se desprecia por desprovista de sorpresas”. ¿Volveremos a esa rutina?

El ser humano tiende a no aprender de sus errores. En el momento en que está sujeto al pánico, al temor de lo desconocido y a la muerte inminente, hace todos los propósitos de enmienda. Pero ni bien se llega a la rutina, se vuelve a descuidar todo y empieza a perder la solidaridad que alguna vez tuvo.

-Usted es médico y escritor. ¿La literatura también salva vidas?

En esta época creo que puede motivar, incentivar y levantar el ánimo. Las defensas se bajan cuando hay depresión.

-¿La literatura puede enfermarnos?

Para mí, es un bálsamo. La literatura es mi inmunidad ante el estrés del mundo actual. No me imagino un día sin contacto con la literatura. Es poder viajar, imaginar mundos, conocer personajes.

-¿La medicina nuclear y la literatura tienen algo en común?

La medicina nuclear tiene que ver con los isótopos radioactivos, con la física nuclear. Entonces, quizá haya puentes con la literatura de ciencia ficción, como la de Isaac Asimov.

-Sin embargo, usted, sobre todo, ha publicado poesía.

A pesar de que leo más narrativa, más novela y cuentos, siempre he escrito poesía, es lo más cerca a mi sensibilidad. Trato de reflejar en mi poesía mi mundo interior, mis tormentos, alegrías, mis lecturas, imágenes del cine.

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-“Desconcertante realidad de los óleos” cierra con el hombre mirándose en un espejo. Lleva puesta una mascarilla. Creo que es una forma de decir: siempre hubo un tiempo peor.

El personaje se da cuenta de que, aun estando en esta pandemia, no es nada comparada con lo que ocurrió en la peste de Nápoles, donde la mitad de la población falleció. Pero también nos hace pensar que han pasado cerca de 400 años e igual el hombre es incapaz, pese a todos los adelantos científicos, de tener una cura. Siempre el fantasma de la muerte está presente. Pasarán los años, vendrán otros virus.

-Como dice su libro de poemas, capaz sea propicio volver a “los exilios interiores”.

En nosotros mismos están las respuestas a nuestras grandes inquietudes, a nuestras grandes dudas metafísicas. Nadie te puede comprender mejor que tú mismo.

-¿Qué preguntas se hace?

¿Llegaremos a ver un mundo con justicia social? ¿El Perú será un gran país? ¿Mis hijos y mis nietos verán alguna vez un país consolidado? Alguna vez escribí el poema “Disquisiciones a través de una ventana de hospital”, en el que trataba de reflejar cómo el médico desde una ventana de hospital puede contemplar el mundo.

-Hoy el médico puede ser el cronista de la pandemia.

El médico está en contacto con la enfermedad, en primera persona. Y si, además, ese médico cultiva la escritura, nadie describiría mejor los alcances de la pandemia.

-¿Y ser huanuqueño influye de alguna manera?

El huanuqueño es aguerrido. Ama el reto, lo asume. Además, Huánuco tiene un clima hermoso, muy propenso a la literatura, muy poético, muy bucólico.

'Diecinueve relatos médicos sobre la pandemia'.
'Diecinueve relatos médicos sobre la pandemia'.

AUTOFICHA:

- “Mi nombre es Luis Hernán Cavalié Cabrera. Cavalié es de origen francés, mi bisabuelo fue francés. Tengo 61 años, nací en la Ciudad de los Eternos Caballeros de León de Huánuco. Pero mi mamá se fue a trabajar al Banco de la Nación de Chincha cuando yo tenía ocho meses”.

- “En Chincha viví hasta los nueve años. Mi hermano menor nació allá. Acabé el colegio y estudié Medicina Humana, y luego hice la especialidad de Medicina Nuclear en el hospital Guillermo Almenara, donde soy médico asistente del servicio de Medicina Nuclear”.

- “He publicado dos libros: Los exilios interiores y Como río que corre entre tus labios. Y alisto un libro de cuentos, que se llamará Desconcertante realidad de los óleos. También he sido arquero de fútbol en el Almenara durante 30 años. He llegado a tapar en la Copa Perú por la mina Milpo de Cerro de Pasco”.

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