“Yo soy muy positiva. Yo nací en el teatro vacío... Hoy siento que sí hay un avance”, nos dice. (Renzo Salazar/Perú21)
“Yo soy muy positiva. Yo nací en el teatro vacío... Hoy siento que sí hay un avance”, nos dice. (Renzo Salazar/Perú21)

Marisol Palacios es la directora artística del , que alista su primera edición para marzo. Ella también estuvo al mando del recordado FAEL en sus dos primeras ediciones y que inexplicablemente no tuvo continuidad en la gestión actual del concejo limeño. No se rinde y vuelve a la carga, ya no de la mano del Estado, pero sí de instituciones culturales privadas. Esta vez con un encuentro de 11 días, donde podrán apreciarse 19 obras, ocho de ellas de compañías provenientes de siete países.

Actriz, directora y gestora cultural. Imagino que por necesidad y placer.Primero fue el placer del teatro, como actriz. Luego como directora fue un paso obligado, al igual que lo de gestora. De pronto, un día me sorprendí a mí misma preguntándome: ¿y ahora qué? Una obra, otra obra, bestial, pero ¿y ahora qué? Me he formado con la idea de hacer las cosas por un bien mayor que no sea solo el propio. Y así nace la necesidad de hacer algo más en la gestión: lo que fue el Festival de Artes Escénicas de Lima (FAEL). Fue una locura la repercusión que tuvo, ya estábamos en el mapa internacional en cuanto a plazas teatrales. Se llegaron a hacer tres ediciones y yo estuve en las dos primeras. Me fui cuando estábamos a un año de las elecciones municipales. Para mí era evidente lo que iba a pasar.

¿Qué era evidente?Que iba a ganar Castañeda, por las encuestas. También sabía que no se iban a continuar los programas culturales porque es así desgraciadamente. Vivimos en un país donde no construimos sobre el otro. Dejamos de lado lo que el otro hizo. No sé, venganza política, llámalo como quieras.

¿Cuán difícil es montar una obra de teatro en Lima?Haces una obra de teatro de autor en Lima y vive dos meses, cuando te has sacado la mugre dos años: desde que tienes la idea, la escribes, produces la obra, ensayas.

¿Y es normal que todo ese trabajo dure en escena dos meses? En Lima, sí. En provincias cómo será. En otros países hay circuitos nacionales y luego circuitos internacionales. Hay redes de cooperación. En Chile existe Fondart que te permite acceder a fondos de circulación. Acá no hay. Pasa que artistas están siendo invitados a un festival y tienen que hacer una fiesta profondos para comprar pasajes. Es bien frustrante. Yo era una quejona de todo y está bien quejarse, porque te dices a ti misma qué quieres y qué quieres cambiar. Cuando tienes eso claro, no te quedes en la queja, haz algo. Eso me pasó. Entonces, tuve la oportunidad… Yo no volvería a trabajar en el Estado porque es bien doloroso, pero si hay algo que me pareció extraordinario es que ahí tú puedes cambiar al país. Tienes todas las herramientas. E hicimos el festival de teatro. Que eso quedara en la nada, era imposible…

Y ahora el FAE.Gracias a varias instituciones hemos logrado hacer una programación atractiva, internacional y una potente muestra nacional. También habrá talleres de dirección y producción, conversatorios.

Comenzando el año se habló del cierre del Teatro Larco. A propósito de eso, se reflexionó sobre el momento del teatro. ¿Cuál es su diagnóstico?Soy muy positiva. Yo nací en el teatro vacío, no iba nadie a las salas. Había apagones…

¿Para cuántas personas es lo menos que ha actuado?Creo que eran seis. Corrían los ochentas, éramos chicos, estábamos en el Teatro de la Universidad Católica (TUC). Hay una práctica teatral que es: si el público es menor a la cantidad de actores, se cancela la función. Éramos seis actores y seis en el público (risas).

Cada actor le pagaba la entrada a un espectador (risas).Nos preguntaron y respondimos cómo íbamos a cortar la función y finalmente hicimos la puesta en escena, y nos sentimos bien. No dudamos. La gente no sabe lo que hay detrás, el compromiso de un actor y director. Pero siento que sí hay un avance. Veo ahora las oportunidades que tienen los jóvenes directores y actores. Hay tres festivales: Temporada Alta, Sala de Parto y ahora el FAE. En el lado del público, ya si tú no quieres ir y moverte de tu casa, es un tema aparte del teatro, las oportunidades están ahí, los estímulos están ahí.

¿Pero los gestores teatrales están haciendo lo suyo para que el público vaya?Tal vez hay que ser más arriesgados y creativos. Las redes sociales están ayudando un montón, las cosas te llegan a tu mano. Hay mucha oferta. El tema es si el público está interesado. No tenemos los hábitos culturales desde el colegio. Pero sé que el Ministerio de Educación está haciendo un programa para incluir educación por el arte en las escuelas. Hay todo un movimiento que está cambiando.

¿Y qué debe hacer el ministro de Cultura, Salvador Del Solar, por el teatro?Primero creo que debe salir la ley de mecenazgo, porque tendríamos la posibilidad de acceder a apoyo de las empresas; y también los fondos concursables, que sería genial.

¿Pero qué se puede hacer por llevar al público a las salas?Tampoco se trata de hacer un teatro de rating. El teatro de entretenimiento es mucho más fácil de comunicar porque tiene unos componentes que son atractivos, como actores muy conocidos, comedias. Pero el teatro de reflexión es más exigente a nivel público, busca movilizar cosas de tu inconsciente que a lo mejor no quieres mover o rebelarte frente a algo, crear incomodidad para que reflexiones sobre algo.

¿Cómo empezar en el teatro como público?Una vez alguien me dijo: si tú quieres conocer una ciudad o un país, anda a ver su teatro. La persona que tiene una inquietud por el teatro o conocer un poco de sí misma y del entorno en el que vive, es cuestión de que busque la cartelera y vea qué le llama la atención. Hay de todo, desde obras exigentes en términos estéticos…

Que a un espectador debutante lo va ahuyentar, ¿no?En todo caso, lo va desconcertar. Es la típica de cuando vas a una exposición de arte y te encuentras con un cuadro que no es figurativo, y sales sin entender nada. Eso molesta al espectador no entrenado. Y lo entiendo porque te deja fuera, te deja pensando: 'o yo soy un imbécil o esto es una porquería'. Entonces, es mejor entrar por un teatro de entretenimiento. Pero, por ejemplo, los espectadores jóvenes son bien arriesgados, porque les gusta las experiencias diferentes, al que capaz el teatro de entretenimiento le parezca aburrido.

Aunque también es mala la señal que a veces se da desde la cultura en general: 'tú entras acá, pero si estás entrenado'.Es muy raro que el gusto sea general. La torta de chocolate no le gusta a todo el mundo. O pasa a veces que la obra no llegó en el momento adecuado, que no es el tiempo de contar esa historia.

¿Y es el tiempo del FAE?Ojalá, yo no sé (risas). Yo solo sigo mi intuición: hay que hacerlo.

¿Qué no debemos perdernos en el FAE?Nada (risas)… Está bien potente la muestra, hay directores interesantes y que están en el mercado internacional rompiéndola, como Sergio Blanco, que es un director muy controversial, que cuenta las historias de una manera particular. Está la obra de Aliocha de la Sotta que la rompió en Chile y que cuenta una historia muy conmovedora con cero elementos: es una mujer en el escenario con un juego lumínico, que la luz le sirve como una cámara. Ese tipo de cosas que no vemos acá están llegando, que te van contando con más elementos, no solo con la palabra y el cuerpo.

Datos

  • El FAE va del 1 al 11 de marzo. Podrán verse 11 espectáculos nacionales.
  • El total de las obras se presentará en 11 sedes de la ciudad.

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