Hans Hilburg impulsa el festival de Cine Accesible AcceCine. (FOTO: EDUARDO CAVERO).
Hans Hilburg impulsa el festival de Cine Accesible AcceCine. (FOTO: EDUARDO CAVERO).

Sin pretenderlo, dos mujeres escribieron el destino de . En el año 76 dejó el Perú, luego de intentar estudiar Cine y renunciar al banco. “Me fui detrás de una novia”, confiesa y ríe. Partió a EE.UU., donde como migrante recién llegado transitó por todos los oficios posibles, uno de ellos el manejo de grúas. Hasta que encontró su camino: el bar, la coctelería. Y otra vez una mujer influiría, pero para el retorno. Su madre, que se encontraba mal de salud. Y se fue quedando en el Perú de 1987.

Abrió negocios en Miraflores, se dedicó a la coctelería, cuando se cocinaban las bases de lo que más tarde sería el boom de la gastronomía peruana. Conoció a Gastón Acurio, trabajó con él. Y se fue quedando. Logró un nombre en la cima gastronómica desde el pisco y la coctelería. Entre otras razones por la publicación de Perú la Tierra del Pisco: La nueva Coctelería Peruana (2013), top 3 de libros sobre coctelería mundial en los 2014 en China. Hilburg también fundó El Pisquerito, entrañable bar de Pueblo Libre.

“Se fue apagando y apagando, y no sabía qué pasaba”. Así relata lo que vivió hace ocho años cuando, luego de un accidente, perdió la visión. Y otra vez, volver a empezar. Cofundó JAPPI (Junta de Apoyo Para Personas Invidentes), asociación con la que inició el proyecto ‘Cine inclusivo’, que antes de la pandemia lanzó el Festival de . En su última edición de 2021 tuvo 7 mil espectadores en sus diferentes funciones virtuales.

Aún recuerda su primer filme luego de perder la visión: El discurso del rey, que lo había visto antes. Un drama sobre el miedo, la inseguridad, pero también el coraje.

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-¿Hacer un festival de cine en pandemia –con las salas cerradas– y para personas con discapacidad visual es una doble dificultad?

No. El festival iba a ser en noviembre y lo pospusimos para enero. Y se pudo hacer por Zoom. La conexión a distancia es perfecta porque la gente no tiene que venir hasta un espacio físico. Hemos descubierto un arma muy poderosa. Y pensamos que el próximo festival será en noviembre de este año, presencial y virtual.

-¿Las puestas en escena artísticas son accesibles para las personas con discapacidad?

Precisamente, estamos también trabajando con el teatro y el ballet. En JAPPI pensamos que no se trata de encasillar a las personas con discapacidad y darles un espacio aparte y limitado, se trata de incluirlos en la vida diaria a través de lo que se conoce como “ajustes razonables”, donde el ambiente se adapta de tal forma que la persona con la discapacidad que sea pueda ser incluida.

-Usted es una persona identificada con el pisco y la coctelería. ¿Por qué eligió el cine?

Adoraba el cine y lo sigo haciendo. Fue chocante no poder ver. Cuando se presentó la oportunidad de AcceCine, quisimos ver qué pasaba, cómo podía ir con la audiodescripción. El propósito es que las cadenas de cine puedan tener la posibilidad de que la gente con discapacidad visual ingrese con su iPhone, por ejemplo, y se conecte al dispositivo, y vea las películas con audífonos sin molestar a nadie.

-¿De qué forma alguien con discapacidad visual puede ver una película?

A los amigos que pueden ver los invitamos a taparse los ojos, y vivir la experiencia, y ver a cuánto llega su imaginación. Me ha pasado con varias personas y llegaban a ver la película.

-Bueno, ahora están en auge los podcasts o recordemos las radionovelas.

Claro que sí. Algo así. La imaginación fluye y tú mismo empiezas a fantasear. Sigues los personajes, las acciones; tu mente trabaja un poco más para compenetrarte. En Argentina, Uruguay, Chile y Colombia ya hay salas de cine con este aplicativo para la audiodescripción. En Netflix eliges el idioma que quieres escuchar y en muchas series y películas te dan la opción de poner la audiodescripción, dice AU; pasa en EE.UU., Canadá, Inglaterra, España.

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-¿Por qué perdió la visión?

Tuve un accidente. Perdí la visión prácticamente en una semana, porque no se siguieron los protocolos. Salí mal del tratamiento que no fue bien llevado. Una experiencia bien traumática.

-¿Un accidente de qué tipo?

Con unos químicos. Prefiero no entrar en detalles. Mi primer año fue muy traumático, estaba encerrado en la casa, no quería hacer nada de nada. Muy feo. De a pocos, empecé a salir del agujero. Fue difícil. Una serie de emociones negativas. Pero ya han pasado ocho años de esto y sigo trabajando en lo mío, que es la coctelería.

-¿Pero qué lo hizo reaccionar?

Que la vida continúa. Como dice una amiga cantante y que también es ciega, en vez de mirar para afuera empecé a mirar para adentro, qué puedo rescatar de mí.

-¿Cuando miró hacia adentro, qué encontró?

Conflictos, rabia, impotencia. Pero en el tema de coctelería, empecé a crear más cocteles, el 60% de mi coctelería la he creado con la ceguera. He hecho dos libros y estoy a punto de terminar uno. Quedarme sentado no era la solución. Fui a una escuela de ciegos y cada vez lo hago mejor.

-¿El pisco lo redescubre a su regreso al Perú?

Sí. Había una marca Biondi Italia y la gente me decía: “¿De qué parte de Italia será?” (risas). No sabían que era la cepa. Así estaban las cosas. Hoy hay muchos cantineros, aunque desde que empezó la pandemia, ha sido desastroso para los bares. El Pisquerito no abre desde marzo y para abrir será un camino bien lento.

-¿En gastronomía los bares están sufriendo más?

Totalmente.

-¿Y cómo les está yendo con el delivery?

Hay quienes embotellan sus cocteles, otros los envían en envases sellados. La gente los pide. La Semana del Pisco Sour fue buena.

-¿Qué coctel crearía para esta pandemia?

(Risas). Uno que se llame ‘la vacuna’ y de todas maneras con pisco.

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AUTOFICHA:

- “Soy Hans Enrique Hilburg Vivar. Mi apellido paterno es alemán. Después de la Primera Guerra Mundial vino mi abuelo alemán. Y mi papá nació en el Callao. Todos hemos nacido en el Callao. Acabé el colegio e ingresé a Comunicaciones en la Universidad de Lima”.

- “Soy cofundador de JAPPI (Junta de Apoyo para Personas Invidentes). Buscamos hacer incidencia sobre la accesibilidad. Cuando se habla de ‘accesibilidad’, se piensa en rampas, semáforos o braille. Pero es más: acceso a información, lengua de señas en TV, acceso a la cultura, la actividad física, educación”.

- “He publicado dos libros y uno por venir: Pisco a besos. Va con el tema romántico. Espero que para mayo se pueda publicar. Por ejemplo, trae la preparación de un coctel que se llama tacones aguja. El Pisquerito abrirá como restaurante para enviar comida por delivery”.

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