Gustavo Bueno: "El teatro peruano está entre los mejores"

“Aquí se encuentra una pléyade de actores y actrices formidables. Se juega con la propuesta de riesgo –hacer cosas novedosas– y se hacen puestas en escena que es difícil que se hagan de esta manera en otros sitios. Lo que falta son más teatros”, subraya.

Gustavo Bueno

Gustavo Bueno. Actor. (Perú21)

Gustavo Bueno. Actor. (Perú21)

Mijail Palacios

Actuó en 'La ciudad y los perros' a los 34 años, bajo la dirección de Francisco Lombardi. Adaptación de la novela de Mario Vargas Llosa. Película que encumbró al actor Gustavo Bueno . Hoy, sobre los 69 años, es parte del elenco de 'Una gata sobre el tejado caliente de zinc', pieza teatral dirigida por Joanna Lombardi, la hija del cineasta. Destacada versión de la obra del estadounidense Tennessee Williams. Del teatro, del ‘Muni’ y de su pasado como publicista en esta entrevista.

Han pasado 33 años de La ciudad y los perros. ¿Es cierto que llegó de casualidad?
Para esa película se había hecho un convenio con México, por lo cual tenía que venir un actor de ese país para hacer el papel del teniente Gamboa. Pero se cayó ese convenio y se vieron en un grave problema. Manolo Castillo, que era director de casting, sugirió mi nombre. Tuve una cita con Pancho Lombardi y nos llevamos muy bien desde el primer momento. Y ahí empezó el trabajo de años que tenemos.

¿La escena memorable del “no me mire cadete, quiere que le regale una fotografía mía calato” estaba en el texto para la película?
Nunca estuvo. Fue sugerida por Ramón García, quien había pasado por el colegio militar Leoncio Prado y se las conocía todas. Pancho me dijo: “Voy a grabar primero a los cadetes y, sin que ellos sepan, tú les vas a decir la frase, porque si se van a reír, quiero que sea espontáneo”. Y efectivamente, así sucedió.

En su momento, fue tan precisa la actuación que uno se imaginaba que usted tuvo alguna preparación castrense.
Yo estudié en el colegio Guadalupe, que tenía formación militarizada. Fui parte de los desfiles, y era el único colegio al que se le permitía desfilar con cascos y rifles. Por su participación en la resistencia frente a la invasión chilena, el Guadalupe tenía privilegios. Además, en esa época había formación premilitar. Y lo demás te lo da la experiencia de vida y las lecturas.

¿A la actuación también llegó de casualidad o se lo propuso?
Mi madre, Rosa Wunder, era actriz, me llevaba a las funciones en el Club de Teatro de Lima. Me acostumbré a verla. A los 9 años, ella me hizo cruzar un escenario en una obra en la que era productora. Yo no decía una palabra, solo cruzaba asustado el escenario. Pero a los 11 años, ya con Reynaldo de Amore, me dieron un papel de niño y ahí sí tuve texto. Todos los días tenía que ir al cine Le París en la Colmena.

¿Pero se sentía cómodo, era lo que quería hacer?
Era un poco inconsciente. Sabía que tenía que cumplir, quedar bien con mi madre y con Reynaldo de Amore. No pensaba ser actor teatral, admiraba a mi madre y a los actores que la rodeaban. Ya me encantaba el cine. Pero yo iba a ser arquitecto, porque tenía disposición para el dibujo. De hecho, durante 20 años he combinado, a la par, el teatro con la publicidad. He dirigido una enorme cantidad de comerciales. He sido director creativo y de arte hasta que vino la crisis con Alan García y obligó a cerrar las empresas de publicidad, y tuve que volver a la actuación. Por eso yo siempre aconsejaba tener algo paralelo a la actuación.

¿Y hasta ahora ocurre lo mismo: para ser actor hay que tener un salvavidas?
Creo que ya no. Ha crecido, aunque todavía no es una industria. Pero creo que se empiezan a reconocer las capacidades. Los actores jóvenes lo asumen como una forma de vida.

Hace 33 años fue dirigido por Pancho Lombardi y hoy por la hija. Usted es el actor fetiche de los Lombardi.
(Risas) La dinastía Lombardi es muy importante en el desarrollo del arte y lo seguirá siendo, porque también está Diego Lombardi, que es parte del equipo de Una gata sobre el tejado caliente de zinc. Es una persona de teatro magnífica. Antes dirigió Taller de reparaciones, una obra impactante. Creo que los Lombardi tienen un talento natural.

¿Cómo ha sido el proceso de adaptar el libro de Tennessee Williams?
Joanna ha sido muy rigurosa, porque ella misma ha traducido el original. Ha examinado todas las versiones que se dieron en teatro. Y había el antecedente de la película que tuvo mucho éxito, pero que había provocado el repudio de Williams, que veía que el tema central de su obra había desaparecido en la versión fílmica. En nuestro caso, hemos hecho una versión que se ajusta a las intenciones de Williams, tanto en texto como en idea.

¿Cómo está la salud del teatro peruano?
El teatro peruano es de los mejores de América hispana. Aquí se encuentra una pléyade de actores y actrices formidables. Se juega con la propuesta de riesgo –hacer cosas novedosas– y se hacen puestas en escena que es difícil que se hagan de esta manera en otros sitios. Me he encontrado con dramaturgos argentinos que me decían que acá pueden presentar su obra de una manera que no la podrían hacer en su propio país. Lo que falta son más teatros, el público está acudiendo y sale orgulloso y contento de lo que ve.

Otra de sus pasiones es el fútbol.
Hincha del Municipal a muerte. Equipo al que llegué a ver con olor de multitud, cuando era prácticamente el más popular del país. Llenaba estadios. Pero no lo he visto campeonar. Es una de mis frustraciones. Actualmente, soy dirigente del ‘Muni’.

Pero ha sido deportista.
He corrido medias maratones en Santiago, Miami, Buenos Aires y Medellín. Pero me agarró una ciática y me sacó de carrera. Once años corrí con Perú Runners.

¿Qué sabor le dejó la derrota del sábado en el Mundial?
Merecimos ganar, pero las contingencias no lo hicieron posible. Ante Francia espero que nos vaya bien, espero que Guerrero esté desde el principio. Lo único que queda es atacar a Francia. O se pierde o se gana. No podemos quedarnos atrás a especular.

AUTOFICHA

- “Soy egresado de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), donde estudié derecho. Ingresé al Teatro de la Universidad Católica (TUC), fui director ejecutivo, lo que implicaba producir las obras. He actuado en muchos montajes del TUC y también en el grupo de teatro Telba de Barranco”.

- “También he dedicado 20 años a la publicidad, he dirigido innumerables comerciales. Tenía mucha capacidad para el dibujo. Soy un hombre de izquierda. Mi actor fetiche es Jack Lemmon. La película que más amo es El Apartamento, precisamente protagonizada por él”.

- “Tengo dos experiencias maravillosas en el teatro con mujeres: Mariana de Althaus, con quien aún hacemos casi todos los años, desde hace seis años, El sistema solar, que lo hemos paseado por EE.UU. y Chile. Y ahora lo de Joanna ha sido maravilloso. Esta obra está en el CCPUCP, de jueves a lunes, a las 8 p.m.”.

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