Guillermo Rossini: "Comencé a imitar cuando acá no existían imitadores"

“Estaba solo en la radio. Y había una productora que me decía: ‘cuándo traes un chistoso como invitado’. A mí me ofendía esa palabra. Ella insistía y ahí nació el nombre”, explica el fundador de Los Chistosos. Perú21 entrevistó a Guillermo Rossini.

Guillermo Rossini

Guillermo Rossini es fundador de Los Chistosos, que cumplen 26 años (fotos: César Campos).

Guillermo Rossini es fundador de Los Chistosos, que cumplen 26 años (fotos: César Campos).

César Campos

Mijail Palacios

Su primera imitación de un político fue la de Manuel Prado, quien gobernó el Perú en dos momentos, de 1939 a 1945 y de 1956 a 1962. De abuelo suizo y madre española, Guillermo Rossini fue el único, de siete hermanos, que se dedicó al humor.

Pero antes lo intentó casi todo. Quiso seguir los pasos de su padre y abuelo escultores, en Bellas Artes. Soñó con estudiar Medicina, pero llegó a visitador médico, labor que hizo durante 30 años, incluso mientras ya pisaba los sets de televisión en Risas y salsa. Y años más tarde logró ser regidor en Jesús María. Finalmente, creó Los Chistosos, que cumplen 26 años detrás del micrófono de la radio y lo celebrarán el 4 y 11 de mayo, en el Centro de Convenciones Carrión.

Precisamente, fue en una cabina de radio el punto de partida de la que hoy es la mayor institución del humor en el Perú. Un amigo lo llevó donde Augusto Ferrando, quien trabajaba en Radio Victoria. Rossini ya tenía 28 años. Al locutor le pidieron que cierre los ojos y él imitó al narrador hípico Federico Roggero. Ferrando levantó la mirada y, con sorpresa, le preguntó a quién más imitaba.

Dice que siente el paso de la edad. “Me canso de estar mucho rato parado, me duele la columna. Algo tenemos que padecer. Pero el espíritu está joven”, asegura. Don Guillermo viste un polo, jean negro y zapatillas blancas. Son las 4:30 de la tarde y acaba de salir de la cabina de radio. Pero sigue en personaje. Estrechamos las manos, nos sentamos e, imitando al recordado locutor Juan Ramírez Lazo, lanza un “amables oyentes”...

Don Guillermo, usted convive con sus personajes.
Uno llega a querer a los personajes. Yo he comenzado de muy niño a imitar, cuando acá no existían imitadores. De muchacho, ya imitaba al director, a los profesores del colegio y todos se mataban de risa y a veces hasta me botaban del salón.

¿Era de los palomillas?
Era tranquilo, pero hacía mis gracias. Lo hacía como un juego, pero nunca me imaginé que con esa tontería me iba a ganar la vida (risas). Fui el primero en imitar a políticos, Manuel Prado fue mi primer político, figúrate.

¿Cómo era Prado?
En esa época salía con su esmoquin, en un caballo por el Jirón de la Unión (risas). Y hablaba así (y cambia la voz): “Me siento sumamente conmocionadoooo de que me estén criticando por mis continuos viajes al extranjero, pero yo lo hago con mi propio peculio”.

¿Y en esa época cómo se tomaba que una persona imite a un presidente?
Había democracia y se permitía, después ya vino la junta militar con Velasco, a quien imitaba, pero no me lo permitían. Yo estaba en Estrafalario, donde tampoco me dejaron imitar a Morales Bermúdez. Una vez, Augusto Polo Campos me llevó a un show donde estaba Morales Bermúdez y me dijo que lo imite. Y lo hice. Los militares lo veían a ver si se reía y cuando lo hizo, el resto lo siguió. Y le pregunté por qué no me dejaban imitarlo. (Cambia a una voz más aguda): “Si no hay ofensa, no existe ningún problema. Lo que pasa es que hay muchos sobones que no lo permiten” (risas).

De Manuel Prado a Pedro Pablo Kuczynski.
“Bueno, ahora estoy tomando media pastillita de viagra para no mojarme los zapatos”.

Guillermo Rossini

Guillermo Rossini

César Campos

Sin embargo, usted ha sido regidor en Jesús María. ¿Qué filiación política tuvo?
Mi preferencia es hacia la democracia. Pero sí he imitado con mucho orgullo a Alfonso Barrantes. El vaso de leche lo inventé yo. Él nunca dijo un millón de vasos de leche sino de desayunos. “Y la Izquierda Unida... Vamos a colocar 500 vacas en la plaza de armas y cada ciudadano tendrá derecho a una mamadita” (risas). Me hice amigo de Barrantes. Es el único alcalde que conozco que salió limpió, sin robar un sol y murió con un Volkswagen viejo, del que sacaba la mano y le daban limosna.

Si no me equivoco, usted también ha sido pionero en la imitación de cholas.
Antes nadie hacía de chola y ahora hay 50 mil cholas. Yo lo hacía decentemente, sin ofender a nadie. Lo hice como 20 años. Contra mi imitación nunca han protestado. Y también he hecho terapia del humor, hace 50 años, cuando fui visitador médico. En esa época no existían las narices rojas. Se ha comprobado que la risa produce inmunidad en los pacientes. Yo llevaba al ‘Loco’ Ureta y a unos cómicos mexicanos. Y lo hacía gratuitamente.

Más allá de la fama y el dinero, ¿qué le ha dado el humor?
El cariño del público. Todavía me llama la atención que las señoras se me acerquen y me digan: “Usted nos hace la vida tan alegre” y me dan un beso. Mi esposa dice que soy el rey de las choclonas (risas). Ese es el mejor regalo que llevo. Incluso, recibo mensajes de felicitación desde China y Japón.

¿Qué ha aprendido de sus compañeros de Los Chistosos?
La satisfacción de que ellos han aprendido (risas). Comencé con Fernando Armas, lo vi ingenioso y con clase y por eso lo traje a la radio. Lo admiro mucho porque improvisa muy bien.

Giovanna Castro es de las pocas mujeres humoristas.
A ella la jalé como cantante. Sabía imitar a Thalía y ahora es considerada la única imitadora.

¿Manolo?
Él ya vino mañoso (risas). Tiene buena voz para imitar e improvisar. Vidaurre también es muy bueno. Es un orgullo haber sido el creador de Los Chistosos.

¿Cómo nacen Los Chistosos?
Yo estaba solo en la radio. Trabajaba con una locutora. Yo contaba chistes. La gente me enviaba cartas y así hicimos el campeonato nacional del chiste. Había una productora que me decía: “Cuándo traes un chistoso como invitado”. A mí me ofendía esa palabra, me parecía despectiva. Pero igual traía a Melcochita y a Barraza. Ella insistía en que siga trayendo chistosos y ahí nació el nombre.

A los 86 años de edad, ¿qué balance se hace?
Hay que reír. Pero a mi edad ya no me falta nada.

AUTOFICHA:

“Solo tengo un nombre: Guillermo. Nací en el jirón Callao, en mi casa, gracias a una matrona. Estudié en un colegio que luego fue el Ricardo Bentín del Rímac. Lo único que estudié luego fue cuando fui visitador médico, que te dan clases de anatomía, fisiología. Y tampoco estudié para ser actor”.

“En TV comencé en el canal 5, que en esa época era el canal 9, en Panamericana. En un programa que se llamó Telecataplún, que lo escribía Sofocleto, pero el programa solo duró seis meses. No es difícil hacer reír. Pero hay que tener clase y para eso se nace”.

“También soy hincha del Deportivo Municipal. En el colegio fui arquero por mi tamaño, pero nunca he sido bueno para el fútbol. Cuando no estoy en la radio, salgo con mi esposa. Tengo dos hijos y dos nietos. Mi padre era serio, pero mi madre cantaba y tenía su chispa, hasta físicamente nos parecemos”.

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