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La función de Marco Aurelio Denegri

El notable intelectual, investigador y conductor de televisión falleció ayer a los 80 años. Conversamos con el escritor Hugo Coya, presidente del directorio del IRTP y el caricaturista Alfredo Marco, su amigo. 

Marco Aurelio Denegri

Marco Aurelio Denegri, entrañable conductor de 'La función de la palabra' (Mechaín/Perú21).

Marco Aurelio Denegri, entrañable conductor de 'La función de la palabra' (Mechaín/Perú21).

Mechain

Carlos Viguria
Carlos Viguria

De grandes anteojos, vestido con un terno sin mayores pretensiones y con la mano en la barbilla mientras escuchaba y analizaba a su entrevistado. Agitaba las manos para sustentar sus argumentos y en sus palabras estaban las citas precisas, las ideas claras y la crítica certera.

El guion que Marco Aurelio Denegri (Lima, 16 de mayo de 1938). presentaba en su programa nocturno, una vez a la semana a través del canal del Estado, abarcaba temas como el sexo, amor, rock, lenguaje y literatura. Sin censuras. Cualquiera que fuera la temática, Denegri se nutría de, al menos, seis libros antes de estar ante las cámaras de La función de la palabra. “Quien no ha investigado una cosa, no tiene derecho a hablar”, decía el entrañable intelectual, que falleció ayer, a los 80 años.

"Uno ama no lo que quiere sino lo que puede,
y cuando puede y como puede”. ('La capacidad de amar', publicado en El Comercio. 18 de agosto de 2014). 

EL LIBRO, SU MEJOR AMIGO
Pese a que Denegri se graduó en Derecho por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, entregó su vida a la investigación y divulgación de la lingüística, crítica literaria y sexología, desde la TV, la prensa escrita e incluso el cine, en su recordada aparición en 'Un marciano llamado deseo' en una escena en que entrevistó a la coprotagonista de Christian Meir y desarrolló el término coitotécnico. 

Marco Aurelio Denegri

(Facebook/@DenegriMarcoAurelio)

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“Había tenido una leve mejoría, tanto que había optimismo de que dejaría el hospital Rebagliati la próxima semana. Y habíamos hablado de grabar nuevos programas y él estaba muy entusiasmado”, nos dijo Hugo Coya, presidente del directorio del Instituto Peruano de Radio y Televisión, la casa televisiva de Denegri desde el año 2000. Coya es una de las últimas personas que lo vio con vida.

Alfredo Marcos, caricaturista y amigo de Marco Aurelio, recuerda con aprecio y pena sus largas tertulias. “Era alguien honesto, transparente. Un hombre culto, pero no por ello alejado de lo popular. Buscaba estar entre sus libros, que eran sus mejores amigos. Su gran pasión”, asevera.

"Nos guste o no, la sociedad cibernética, la era digital, son realidades que han venido para quedarse. Y ahora con esto de las redes ahí el ser humano hace lo que quiere, no tiene ningún atajo en absoluto". Su última entrevista a El Comercio. 20 de marzo de 2017. 

Alfredo nos comentó que un hecho que recuerda con mucho cariño era que un día, de la nada, apareció en la puerta de su casa Marco Aurelio Denegri con una torta. No era su cumpleaños según comenta. "Quiso ser amable conmigo. Él era así", expresó. 

Una actividad que recuerda de Marco Aurelio Denegri era su gusto por ir a ferias de libros viejos. "Iba a buscar libros antiguos. Iba a Amazonas y hallaba revistas de los años 50. Era un estudioso. Le gustaba comparar las épocas de ese entonces con el presente en lo que se refiere a temas de fotografía, por ejemplo. Era muy curioso para varias cosas", declaró a Perú21

PENSAMIENTO CRÍTICO
Denegri deja como legado una serie de obras. Entre ellas 'Obscenidad y pornografía', 'Cajonística y Vallejística' (ello, debido que Denegri era apasionado con la audiofilia, algo que definió como "la pervesión de la tecnología en la audición") y 'El arte erótico de Mihály Zichy'. Esta última reeditada y recientemente lanzada en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Lima 2018.

Coya nos adelantó que el próximo fin de semana se transmitirán los mejores episodios de ' La función de la palabra'. “Fue gran crítico. Y algo que reclamaba era que no leíamos lo suficiente, lo que reforzaba las falencias de nuestra sociedad”, expresa Coya.

Por su parte, Marcos señala que a Denegri le preocupaba la situación del hombre como ser humano: “Estaba decepcionado. Reconocía que vivíamos una crisis por los avances tecnológicos. Sentía que nos estábamos deshumanizando”.

Ante ello, solo nos queda leer. El mejor tributo que podemos rendirle a Marco Aurelio Denegri es buscar un libro y hacerlo nuestro.

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