François Vallaeys, filósofo y cuentacuentos: “Necesitamos hacer cosas profundamente inútiles”

“Lo humano del ser humano son todas esas actividades inútiles: las artes, la fiesta, la reflexión, el diálogo, la ética. La vida económica, hacer cosas útiles es una vida animal, lo que es noble, pero si solo somos animales económicos, no somos seres humanos”, dice.

Mijail Palacios

El niño François era extremadamente tímido, hasta que descubrió el teatro en el colegio. Fue un hallazgo casi terapéutico. “El arte alivia, purifica, cura y eleva. Es un vehículo para ser más humanos”, sentencia.

En casa nadie le leyó cuentos. Pero en los años 80 vio al narrador francés Yannick Jaulin, quien introdujo el rock en la narración de cuentos. Ahí supo que quería hacer lo mismo. Así llegó al Perú en 1990. Tenía 25 años y necesitaba encontrarle sentido a su vida. Como filósofo en Francia, su destino estaba trazado. “El Perú me da algo que no me da ni Europa ni Francia: entusiasmo”, son sus palabras que no han perdido la sonoridad francesa.

Hoy es profesor de la Escuela de Postgrado de la U. Pacífico en cursos de ética y responsabilidad social, y cuentacuentos. En el cuento une la filosofía y la improvisación teatral y desde mañana hasta el 27 de mayo, presentará el espectáculo ¿Dónde te duele florecer?, junto a su hijo peruano Loïc Vallaeys, quien lo acompaña desde el piano. La cita es en el C.C. de la Universidad de Lima (Surco), de jueves a lunes, a las 8:30 p.m., y los domingos, a las 7 p.m.
De padre “discreto” y madre “histriónica”, a Vallaeys no le gusta trabajar en grupo. “Soy autónomo y sui géneris”, se define. Aún vive en él aquel François tímido.

-Antes de empezar esta entrevista conversábamos sobre que hoy tenemos mucha información. ¿Eso no está bien?
La información tú la construyes a partir de la data. Las llaves de construcción, selección, filtro y engranaje son las que más nos faltan. Entonces, la mente se pone como un muro de Facebook. Falta la mirada histórica y la construcción de una información que tenga un hilo narrativo. Y es una de las tantas cosas que me interesan en el arte de narrar. Son relatos que tienen entre mil y cinco mil años. Oriento esos relatos hacia una reflexión muy contemporánea y dirigida siempre al futuro.

-¿Todos debemos tener un hilo narrativo en lo que hacemos?
Sí. El filósofo Paul Ricoeur dice que la identidad humana se construye a través de una narración. Para decirte a ti mismo y a los demás quién eres, necesitas relatarte. Vivimos una época de mucha data instantánea, pero con poca información construida.

-¿Es una época en la que duele más florecer?
Duele más florecer porque las posibilidades de florecimiento personal son inmensas y cada vez son más, y eso es muy bueno, hay más tolerancia sobre tus posibilidades de vida, pero con menos recursos de lo que hace realmente sentido para florecer. “Arréglatelas”, te dice el mundo.

-Parece que el destino nos hubiera dicho: ¿querías libertad? Toma libertad.
Así es. Justamente, mi espectáculo es sobre la liberación. El no encontrar dónde te duele florecer hace que te quedes prisionero de la inmediatez que vives.

-¿A François Vallaeys dónde le duele florecer?
Le duele decirlo. Es una pregunta muy íntima. El espectáculo tiene como un hilo que va desde la pregunta personal sobre dónde duele florecer, hasta un dónde nos duele florecer, un enfoque más colectivo y político. Nuestro modo de producir, consumir y hacer economía hoy está destrozando las capacidades del planeta para aguantarnos más tiempo. Entonces, nos duele florecer en el confort ilusorio que tenemos. Nos duele florecer políticamente para cambiar este mundo.

-¿La filosofía de qué te salva?
De ahogarme en esa data constante y sin sentido, ese gran río de la vida de inmediatez. Me permite volver sobre la historia, ser lúcido, y eso duele también. El poeta René Char decía que la lucidez es la herida más cercana al sol. Ser filósofo se trata de ser lúcido.

-A la filosofía, a veces, se la señala como “arcaica”. Pero en realidad es transversal en las esferas de la sociedad.
La filosofía tiene 25 siglos, como los cuentos populares, pero es totalmente actual. No es una disciplina sino una manera de ver la vida y de perfeccionarla.

-Incluso, es asociada a la “pérdida de tiempo”.
Es una actividad tan inútil como la poesía y la lluvia (risas). Lo humano del ser humano son todas esas actividades inútiles, que son las artes, la fiesta, el ritual, la reflexión, el diálogo, la ética. Llenar la olla y maximizar beneficios lo hacen el lobo y la tortuga. La vida económica, hacer cosas útiles es una vida animal, lo que es noble, pero si solo somos animales económicos, no somos seres humanos. Necesitamos hacer cosas profundamente inútiles.

-Que nos den sentido.
Si tengo una casa, pero no invito a mis amigos y no abrazo a los míos con amor, para qué tengo una casa. Y el amor es inútil.

-¿Cuál es tu lectura sobre el momento que vive el país: con un expresidente prófugo de la justicia, un expresidente que se acaba de suicidar, un expresidente preso, un expresidente que podría volver a la cárcel y otro expresidente con prisión domiciliaria? ¡Casi parece un cuento!
Parece una maldición. No creo que la culpa solo la tengan los individuos. Un chofer de un bus asesino en el Perú cuando pasa la frontera con Chile se pone a manejar muy bien. Quizá todos estos expresidentes llegaron con ideas muy buenas, pero se encontraron con un sistema de corrupción. Estamos en una buena etapa curativa, donde podemos no solo apuntar al malo y meterlo en prisión, sino también limpiar la herida del cuerpo social y mejorar el sistema. Si cambiamos las personas y el sistema sigue igual, no hay mucha esperanza.

Al Perú le duele florecer en la política.
Pero es una país terco, milenario y fuerte; entonces, siempre encuentra recursos para sobresalir. El Perú merece florecer, pero visiblemente le duele. Un Perú más ético, legal y justo es posible, pero pide muchas reformas.

¿Y François es igual de terco que el Perú?
Yo necesito del Perú para tener esa fuerza (risas).

AUTOFICHA

- “Nací en 1965, en Grenoble, que está en los Alpes, en la parte sureste de Francia. Pero me siento de Bretania, que es donde pasé mi infancia, adolescencia y juventud; que es más bien la parte del mar. Es decir, nací en la montaña, pero mi corazón está en el mar. Y el Perú tiene de ambas”.

- “No voy seguido a Francia. Nací en el año de Help, de The Beatles. Soy una suerte de músico frustrado. Pero mi hijo de 17 años es pianista. Mi bisabuelo era jefe de orquesta, mi papá tocaba guitarra y cantaba. Y tengo una hija en Canadá, en estudios de Teatro y Psicología”.

- “¿Dónde te duele florecer? absorbe el cien por ciento de mi energía artística para este año. Es un proyecto importante porque es la pregunta actual del Perú, de la gente a la que se le abre muchas posibilidades pero en un país aún caótico y contradictorio, a pesar de los muchos goles que estamos haciendo”

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