Francisco Lombardi, cineasta y director de la escuela de cine Epic. (Renzo Salazar)
Francisco Lombardi, cineasta y director de la escuela de cine Epic. (Renzo Salazar)

El cineasta Francisco Lombardi comenta sobre la actual cinematografía peruana y su labor como director y docente de la escuela de cine Epic.

¿Formar una nueva generación de cineastas se da por la falta de una escuela de cine especializada?Creo que nos impulsó que no había una escuela de cine organizada con programas completos. Epic también nació por mi experiencia, ya que tuve que estudiar cine en Argentina porque no había una escuela de cine en el Perú.

¿Esto se debe al crecimiento de producciones de cine?El cine peruano se democratizó mucho y con la tecnología digital bajaron los costos. Hacer una película en los 80 era costoso y complicado, pero ahora se han abierto posibilidades con un cine más sencillo. Lo que enseñamos no es solo a hacer películas, sino también documentales y series.

¿Qué errores ha visto entre los directores actuales?El principal problema que hemos encontrado para atacar es el guion y le estamos dando importancia a eso en todos los cursos.

¿No cree que hay mucha informalidad?Como hacer una película se ha vuelto muy sencillo, se improvisa mucho. Pero se debe tener en cuenta elementos como el guion, la calidad de imagen y el sonido. Finalmente, el director quiere obtener una obra artística con su trabajo.

¿El público peruano es complicado porque prefiere ver comedias ligeras que buenas historias en el cine?Es similar a otros países que están inundados de películas americanas y que también tienen otro tipo de cine. En nuestro país, está el cine masivo como el que hace Tondero (productora) y que sí es de calidad a nivel de producción, pero también hay otro cine de mala calidad y mal hecho. Evidentemente, hay temas más interesantes que tienen poca aceptación masiva y hay que buscar mecanismos para que sean más vistos.

¿Cree que el nuevo género de películas protagonizadas por cómicos perjudica al cine?Lo que pasa es que las películas más chabacanas a nivel de producción pueden tener cierto éxito acá, pero no tienen mayor posibilidad de ser difundidas afuera. Una película no solo vive de la parte interna sino de las ventas a televisoras extranjeras. Si son de mala calidad, no hay manera de que puedan ser vendidas. Lo que hay que mejorar es el nivel de conocimiento y de calidad, eso depende de los cineastas y del país en general.

¿Nos falta mucho para que haya una industria?Hacer una industria era factible antes (en los 80), cuando se necesitaban equipos y laboratorios, pero ahora es más sencillo. Lo que sí hay es un movimiento más grande de producción, y no sé si eso va a generar una industria a futuro.

¿Cómo califica la aceptación de taquilla que tuvo su reciente película Dos besos?Dos besos no fue una película exitosa de público, pero a la gente que la vio y a la crítica les ha dejado una satisfacción grande. No es una película con la que yo me haya sentido satisfecho y me hubiese gustado que fuera más exitosa con el público. Siempre me quedará la deuda de hacer una película que llegue a mayor cantidad de público.

¿No será que la gente lo identifica más con temas de corte social y no con historias de triángulos amorosos?¡Claro! Vamos a ver eso. Hay un proyecto de un tema sobre la guerra interna en el país, que aún no está consolidado. Es un tema que siempre me ha interesado.

¿Qué ha descubierto al dirigir microteatro con la obra Pedida de mano, en donde actúa su hijo Diego Lombardi?Esta es una alternativa de obras muy breves que les permite a nuevos directores, así como a escritores, hacer creación teatral. Realizar una obra del dramaturgo ruso Antón Chéjov ha sido muy estimulante y me ha permitido hacer cosas interesantes.

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