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Ester Ventura, artista: “La belleza es como si tuviera un toque divino”

“Soy argentina, pero donde me encontré es en el Perú. Cuando mis hijos iban al colegio, una persona le preguntó a Micaela: ‘¿tu mamá es peruana o argentina?’. Y ella contestó: ‘mi mamá todo el día es peruana, pero cuando se enoja es argentina’”, señala entre risas.

Mijail Palacios

Su ingreso al Perú fue por el sur. Primero Bolivia, luego Puno y, finalmente, Cusco. En Argentina trabajaba en producción de cine. Tenía una consistente carrera. Fue parte de un espectáculo que paralizó Buenos Aires, pero al quinto día tuvieron que parar, cuando necesitaban 15 días para recuperar la inversión. Se quedó sin energía y sin ganas. Conoció a personas que la acercaron al Perú y nuestro país dejó de ser una postal. La siguiente escena fue con sus padres llorando y Ester Ventura, a sus 27 años, abordando el tren.

Conforme ascendía a las cumbres andinas, sentía que se estaba transformando. “Químicamente iba mutando”, me dice. Y el Cusco, en aquel año 74, la recibió con una nevada que pintó de blanco la ciudad. En la siguiente parada, en Lima, un terremoto le dio la bienvenida. Parecían escenas de una película, una donde se convirtió en artista de joyas y esculturas. Una historia que sigue labrando.

De padre nadador y madre pianista, su trabajo la llevó a la feria de arte ARCOmadrid , fue la creadora de los últimos premios de la Feria del Libro y es quien ha diseñado los trofeos que se entregarán en el Festival de Cine de Lima, que empieza este viernes.

Pero ella es como el mar. Inabarcable, de varios mundos, con carácter. De los personajes que uno puede entrevistar toda una vida. Me cita en su casa, en un extremo de la ciudad, en Chorrillos. Desde el quinto piso de la sala, vemos la Costa Verde. Las ventanas, como una gran pared, no tienen cortinas. Así, sentados frente al Pacífico, nadamos en sus aguas.

Ester Ventura, artista argentina: “La belleza es como si  tuviera un toque divino”

Ester Ventura, artista argentina: “La belleza es como si tuviera un toque divino”. (Rafael Cornejo/GEC)

"Viví un año en Cusco, un año y medio en Lima y volví a Cusco. Pero en el 84 retorné a Lima. Estuve en Barranco y pasé a una casa que está acá abajo."

-¿Elige vivir frente al mar?
Totalmente. Desde muy chica siempre necesité tener frente a mí el horizonte. Vivía en una casa grande, de estas de los años 50, que tenía un jardín hermoso, con árboles frutales. Siempre busqué ubicarme frente a la naturaleza. Cuando me mudé a Buenos Aires, busqué un departamento que mire al río, pero hallé uno que daba al cementerio La Recoleta, con la mejor arquitectura que puedas soñar, con jardines alucinantes. En Cusco, en el año 74, fui invitada a vivir en Colcampata, vecino de Sacsayhuamán. Desde el altillo de esa casa tuve la mejor vista de la ciudad.

-¿Es una forma de controlarlo todo, Ester?
Nunca lo vi de esa manera. Lo que he visto es la necesidad de respirar, de expandir, de incluir en mi vista todo lo que puede haber. Es una entrega, una libertad.

-Pero puede ser, todos tenemos ciertas manías.
No se me ocurrió como manía tampoco. Me interesa cómo lo planteas. Tendría que buscar más adentro. Es un trabajo al que estoy dedicada desde hace muchos años: mirar adentro y afuera.

-¿Y cómo llega a Chorrillos, después de haber pasado por el Cusco?
Viví un año en Cusco, un año y medio en Lima y volví a Cusco. Pero en el 84 retorné a Lima. Estuve en Barranco y pasé a una casa que está acá abajo. Esa casa es un triángulo, hecha por un arquitecto alemán. Es un terreno muy caprichoso. Y el constructor también lo fue porque hasta el clóset era en forma de triángulo.

-¿Los artistas son caprichosos?
No lo sé. Me gusta escuchar, pero sé adónde voy. Capricho suena a ego y yo creo que el verdadero camino de la expresión artística no es el ego. Para mí, el tema de la creación te acerca a Dios, es ponerte al servicio.

-¿Por qué a Dios?
Entras en comunicación con una energía que no conoces. Agarro un material, empiezo a tocarlo y parece que me susurrara algo. Algo en mí obedece.

-¿El trabajo por encargo deja de ser arte?
No. Depende. Hacer un premio para el festival de cine es trabajar por encargo, pero es la unión de mis dos amores: el cine y la joyería. En todo caso, empecemos a preguntarnos qué es ser artista. En la antigüedad el arte estaba al servicio de honrar a Dios. El arte nativo peruano no tiene firma. Los textiles peruanos son escritura, las paredes pintadas son escritura. El arte es este afán por la belleza... Tengo más preguntas que respuestas, lo confieso. Lo más valioso es la pregunta, no la respuesta, porque con una respuesta cierro tu interés.

-Entonces, sigamos con las preguntas. ¿Su pasado turco se encuentra con el Perú?
Totalmente. Mi abuela era tejedora. Hacía ajuares para las novias de París. También está la relación con la ritualidad de la comida. La familia: somos 28 primos, 24 somos mujeres y bravas.

-Su voz delata la bravura.
Yo tengo escasa vigilancia sobre eso. No he sido una persona fácil. Creo que he ido puliendo las aristas y, para eso, los hijos son los mejores maestros.

-Se ha ido puliendo como una de sus obras.
Sí, porque al final tú eres tu obra.

-¿Sería una obra hecha con spondylus?
(Risas). ¡Qué divertido! El spondylus pincha mucho, ah.

-¿La belleza es un objetivo?
Siento una atracción profunda por lo que, desde mi comprensión, es la belleza. Es armonía, silencio y es como si tuviera el toque de lo divino.

-¿Qué le dice el mar que tenemos al frente?
Me dan unas ganas tremendas de sumergirme para siempre (risas). Sentirme que me hago uno con el mar es una fuente de energía increíble.

-Sin embargo, me dice que ya piensa en su legado.
Estoy en una edad en la que tengo que pensar que estoy por partir. Estamos de paso, en un proceso de aprendizaje.

Ester Ventura, artista argentina: “La belleza es como si  tuviera un toque divino”

Ester Ventura, artista argentina: “La belleza es como si tuviera un toque divino”. (Rafael Cornejo/GEC)

"Siento una atracción profunda por lo que, desde mi comprensión, es la belleza. Es armonía, silencio y es como si tuviera el toque de lo divino."

-¿Es posible preguntar si se siente más peruana que argentina?
(Guarda silencio y piensa). Soy argentina, pero donde me encontré es en el Perú. He parido en el Perú, he adoptado un hijo en el Perú, tengo DNI. Cuando mis hijos iban al colegio, una persona le preguntó a Micaela: “¿Tu mamá es peruana o argentina?”. Y ella contestó: “Mi mamá todo el día es peruana, pero cuando se enoja es argentina” (y nos reímos todos).

AUTOFICHA

- “Soy Ester Ventura. Solo tengo un nombre y es por mi abuela. Ella tuvo un naufragio con mi papá en la barriga. Se salvó ella y sus tres hijos. Nací en Buenos Aires, Argentina. Tengo 72 años, que es perseverancia, no capricho. Mi papá decía que yo tenía talento para defender a medio mundo y me metí en Derecho”.

- “En la universidad fue una época de revueltas. Un día ponían una bomba en el tren y otro, en la universidad. Estuve un año y medio. Me di cuenta de que la justicia estaba manipulada. Opté por un magisterio y me metí en historia, pero cerraron la universidad”.

- “Entré a una universidad privada para seguir Psicología Social. También la cerraron, pero ya me interesaba el cine, a lo que me dediqué sin estudiarlo. La joyería tampoco la estudié. Y ahora se viene la muestra de textiles Manos sabias, a fines de agosto en el Jockey Plaza. Y tengo invitaciones para exponer en España”.

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