Puntas. Moños. Marcas de sudor en las camisetas y en los maillots pegados a los cuerpos. E ilusión, sobre todo eso. Una explosión ilusoria que se mueve al son del clásico y del contemporáneo entre sentimientos que pueden palparse.

Ellos, las bailarinas y bailarines del Ballet de Cámara de la Escuela Nacional Superior de Ballet (ENSB), crean formas efímeras que al encadenarse dibujan movimientos perfectos. No piensan, no analizan.

"Se trabaja para no tener que pensar, sino sentir", describe Gina Natteri, directora de la ENSB. "No te alejas totalmente del mundo, pero trabajas tanto para mecanizar el movimiento que al final no estás pensando en los pasos, sino que salen naturalmente, fluyen", añade.

Los jóvenes bailarines hacen visible lo que pasa desapercibido para la mayoría de los mortales apartados del mundo de la danza. Las salas se llenan, pero la cultura se aleja desesperadamente de las calles. Y de los bolsillos. "Hay mucho más interés mediático en lo que llama la atención, el escándalo… eso vende más que el ballet, que ahora es mucho más costoso. Podría estar mucho mejor si es que realmente hubiera más apoyo", comenta Natteri. Sus palabras denotan melancolía de lo que fue, porque, como ella misma dice, "los tiempos van cambiando y antes los periódicos y la televisión nos llamaban, ahora es mucho más difícil".

LA FELICIDAD NO MIENTEEl 7 de noviembre, el Ballet de Cámara presenta, bajo el distinguido título de Noche de gala, su primera función. Un anochecer convertido en estrella fugaz, porque es la única ocasión en la que se podrá gozar de un espectáculo en el que 45 almas brillarán bajo un mismo ritmo.

Gina Natteri no duda mientras sus palabras salen de una carcajada ahogada. Sus ojos no mienten. Cuando se está en un escenario, se siente "la felicidad total". Así de fácil, tan abrumador como suena. "Se establece una conexión, energía entre público y uno mismo… es maravilloso", suspira. "Realmente es como estar en el cielo", vuelve a suspirar.

TENGA EN CUENTA

  • La función tiene tres representaciones. La cita es en el Gran Teatro Nacional (San Borja). Entradas en Teleticket.

Por: Marta Gambín (@gambineando)

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