Embajador Ernesto Pinto-Bazurco acaba de publicar la novela "Nuestra constante lucha".
Embajador Ernesto Pinto-Bazurco acaba de publicar la novela "Nuestra constante lucha".

Este libro nació en Mallorca producto de un accidente. Ernesto Pinto-Bazurco Rittler se rompió el brazo y vio de cerca el comienzo de la . El 4 de marzo de 2020 llegó a una clínica española abarrotada por pacientes con COVID-19, cuando aún esta palabra sonaba a una fórmula extraña. Lo enyesaron. Parte del diagnóstico fue procurar mover los dedos para que no se atrofien. Así emprendió la tarea de escribir Nuestra constante lucha, como un espejo de la nueva realidad pero amplificada desde la literatura.

Radica en Alemania, donde nació en 1946, un año después de la Segunda Guerra Mundial. En el primer recuerdo de infancia en su natal Múnich se preguntó quién destruyó la ciudad. El padre peruano y la madre alemana fueron repatriados al Perú en un barco. Desde el suelo peruano elevó la carrera de diplomático, donde fue alumno de Javier Pérez de Cuéllar.

Contesta esta llamada desde su casa en Frankfurt, a pocas cuadras de donde vive la pareja turco-alemana fundadora de BioNTech, el médico y la bióloga creadores de la contra el COVID. El diplomático peruano-alemán aún no se ha inmunizado, pero tampoco ha padecido el virus. Dice que se vacunará cuando le toque. “No tengo la menor intención de zamparme la cola o de buscar algún privilegio”, levanta la voz el diplomático de 74 años.

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-El libro que ha escrito tiene la forma de una novela, pero anticipa y profundiza sobre la crisis sanitaria.

Planteo hechos que no eran 100% comprobables; por ejemplo, en diciembre terminé de escribir el libro y ya anunciaba que había favoritismos en las vacunas en el Perú. Y hay preguntas que aún no se han contestado, como la cadena de pagos. El mensaje más importante de esta novela es que la humanidad no está preparada para otros grandes desastres, y menos en el Perú. Deberíamos tener diplomáticos especializados en solución de crisis. Crear un centro de estudios de crisis para prevenir catástrofes.

-¿En el Perú cómo hemos abordado la crisis?

En el Perú estamos acostumbrados a no designar a las personas de mayor capacidad para la solución de los problemas. Sucedió en el régimen de Vizcarra, que escogió personas de tercer nivel. Esto acaba de corregirse y le pongo el caso de la Cancillería, donde se ha escogido a Wagner y al embajador Chávez, funcionarios de amplia experiencia. Si usted pone a un novato a negociar, el que está al otro lado de la mesa lo basurea. ¿Internacionalmente quién es la Mazzetti? Entonces, los han mecido como les dio la gana.

-¿Qué otro futuro ha descrito en su libro?

He imaginado un cataclismo y el impacto de un cometa. Son escenarios producto de la imaginación, pero que sí se han dado en la humanidad y nadie lo imaginaba. El Polo Norte se está desplazando hacia el sur: ¿qué pasaría?, ¿se volverán a mover los continentes?, ¿qué pasaría si hay un cataclismo?, ¿quiénes se salvan? Las 10 o 20 mil personas que están viajando en un avión. Por eso hice la novela para llamar la atención de que no estamos preparados y que debemos prepararnos.

Ernesto Pinto-Bazurco acaba de publicar el libro ‘Nuestra constante lucha’.
Ernesto Pinto-Bazurco acaba de publicar el libro ‘Nuestra constante lucha’.

-Su historia personal también podría ser escenario de una novela.

Mi padre era peruano y mi madre alemana, y los gobiernos de ambos países se habían declarado la guerra. Mi padre me explicó que se debe fomentar la paz. Entonces, soy un diplomático prácticamente por nacimiento. Tuve la suerte de ingresar al servicio diplomático y de tener como jefe a Javier Pérez de Cuéllar en Naciones Unidas. Él me formó.

-¿Por qué sus padres se quedaron en Alemania durante la guerra?

Mi padre fue médico en la guerra y es recordado por haber ayudado a los peruanos y judíos. Fue el único peruano que estuvo en un campo de concentración.

-¿Y cómo se salvó?

Lo pusieron en un campo de concentración poco conocido que era para americanos. La Cruz Roja Internacional se interesó en salvar a los médicos, y le daban permiso para atender a familias civiles. Yo he visitado luego ese lugar y la misma población ha puesto una placa que recuerda al médico peruano Ernesto Pinto.

-¿Su madre dónde estaba?

En Múnich. Cuando mi papá estaba preso, ella era gestante de mi hermana mayor. Es una historia familiar que impactó en mi forma de captar episodios que son importantes. Por eso también he escrito una novela sobre mi experiencia en La Habana, Cuba, que se llama Diplomacia por la libertad. Me comprometí con la salida de 120 mil cubanos de Cuba. Me tocó negociar con Castro. “Usted es muy joven”, me dijo. Yo tenía 32 años. “Sí pues, pero usted también era muy joven cuando tomó La Habana”, le respondí. Y accedió.

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-¿Si usted nació en Múnich, por qué elige al Perú?

La tendencia de mi padre y mía es la de servir al país que más lo necesita. Mi formación era más útil para el Perú que para Alemania. Me he sentido muy bien sirviendo al Perú. Son 50 años de servicio, y sigo sirviendo en lo que puedo, como este libro que busca entender (la pandemia) desde el punto de vista internacional.

-¿Cuáles han sido sus constantes luchas, embajador?

La vida es una constante lucha. Integrarme al Perú no ha sido fácil. Me decían: “Ah, tú eres el alemán”. He tenido una lucha con éxito en Nueva York, cuando estuve trabajando con Pérez de Cuéllar. Tanto en el extranjero como en el Perú he tenido los títulos honoris causa. Además, en el Perú es difícil publicar, y lo he hecho.

-Y usted ha sido nominado a un Premio Nobel de la Paz.

Sí, también, gracias a mi labor en Cuba. Tengo el premio Palmer, que no tiene ningún diplomático peruano. A pesar de lo que se llamarían triunfos, yo sigo luchando.

-¿Qué luchas le falta librar?

Por ahora, que mi libro sea difundido y leído. Es mi pequeña lucha. Siempre he tratado de mantener independencia, incluso en mis libros, no depender de una sola editorial. Mantener la independencia es una constante. Soy un porfiado luchador por la libertad.

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AUTOFICHA:

- “Soy Ernesto Pinto-Bazurco Rittler. Tengo 74 años. Nací en Múnich, Alemania. A los 4 años me trajeron al Perú. Llegamos en un barco de refugiados de la Marina de Guerra del Perú. Tuvimos el privilegio de vivir en la selva, en Trujillo, Chiclayo, Arequipa”.

- “Mi primera gran aventura en el Perú fue irme de chico en tren a Huancayo. Me acuerdo que mi padre me daba limas para el soroche. Mi primer puesto como diplomático fue en Naciones Unidas. Tuve el gusto de abrir el consulado general del Perú en Frankfurt, donde vivo ahora”.

- “El libro Nuestra constante lucha, de 500 páginas, contiene mucho del Perú y ayuda a entender el porqué y para qué del momento. En el primer mes, lo vende y distribuye la Asociación de Funcionarios Diplomáticos del Perú. He donado los ingresos para una labor humanitaria. Y luego, recién saldrá a librerías”.

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