Enrico es también un coleccionista conocedor con juguetes de edición limitada. (César Fajardo)
Enrico es también un coleccionista conocedor con juguetes de edición limitada. (César Fajardo)

Cuando Enrico Díaz (41) decidió abrir una clínica de juguetes, lo hizo con una sola idea, un recuerdo: el primer juguete que tuvo fue un muñeco de Pluto, el conocido perro de Disney de color casi amarillo que le regaló su mamá a los 7 años. Lo extravió en su adolescencia y sintió por primera vez lo que significaba perder un objeto querido.

"Recuerdo la sensación de haber perdido ese juguete, era como un vacío, no material, sino mental. Era una época entera que se perdía en mi cabeza".

Trató de buscar aquel muñeco y en todos los portales de Internet aparecía con precios muy altos. Enrico empezaba a resignarse. Varios años más tarde lo encontró sin buscarlo, en una tienda del Centro de Lima.

"Al acercarme a la tienda, revisé mis bolsillos porque sabía que ese muñeco de colección debía costar caro", cuenta Enrico, quien al final pagó cuatro soles por su entrañable muñeco.

LA FELICIDAD DE REPARAR JUGUETESEnrico recibe todo tipo de juguetes: figuras de plástico, muñecas de porcelana, carruseles antiguos, cajitas de música. Todos son iguales para él. Son seres heridos que necesitan ser reparados para felicidad sus dueños, sentimiento que le procura su trabajo y entregar como nuevos aquellos juguetes.

"En noviembre y diciembre, grandes y chicos se acercan a mi taller, aumenta mucho el flujo de gente que recibo", dice Enrico.

Su negocio, como él lo define, es dar servicio técnico especializado a juguetes antiguos y a veces a juguetes modernos.

Enrico rememora las navidades de pequeño junto a su familia, las evoca con alegría. Paradójicamente, recuerda más esa alegría y unión que vivía en esos días cuando era pequeño que los juguetes que le regalaban.

De eso no se acuerda tanto.

Por: Christian Saurré (christian.saurre@peru21.com)

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