Emiliano Aguayo y Jorge González a inicios de 2020. (Foto: Daniel Pizarro).
Emiliano Aguayo y Jorge González a inicios de 2020. (Foto: Daniel Pizarro).

La primera vez que escuchó a fue en un almuerzo familiar de vacaciones, en las inmediaciones del lago Lanalhue, al sur de Santiago de Chile. Tendría 12 o 13 años y en la radio sonó “Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos”. Canción que desató una pequeña controversia en casa. Emiliano Aguayo, en medio del debate, miraba, escuchaba y, sin saberlo, emprendía una historia personal.

El escritor chileno acaba de publicar un nuevo libro en torno a la figura de , quien fue vocalista y compositor en la popular banda de rock. Independencia cultural reúne una extensa entrevista con González, entre 2019 y 2020; una recopilación de conversaciones pasadas y dos inéditas; y la discografía de cerca de 200 carátulas de proyectos donde está el nombre del creador de “Mi casa en el árbol”. Una obra sobre Jorge González en los últimos 15 años.

-La última vez que conversaste con Jorge fue a inicios de este año, previo a la pandemia. ¿Cómo estaba?

Es el mismo Jorge González que conocemos: muy informado, muy activo socialmente, con mucha opinión y con opinión punzante, esa opinión que siempre complicó, de alguna manera, al poder. Está mejorando. Claramente tiene algunos problemas, que incluso en el libro lo contamos; algunos problemas de movilidad por el accidente cerebrovascular que tuvo. Pero emocionalmente lo vi muy bien, lo vi contento.

-¿Volverá a crear?

Lo converso con él en el libro y le pregunto si está componiendo, si está haciendo música. Me dice que no. Le pregunto si no le dan deseos de componer para otros. Me dice: “creo que ya hice lo que tenía que hacer y estoy disfrutando de mi jubilación”.

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-¿Dirías que en aquel episodio familiar, cerca al lago Lanalhue, nació tu relación con Jorge González?

Ahí fue, porque empecé a ponerle mucha atención a las letras. Como buen niño humanista, me llamó mucho la atención esa conversación familiar y empecé a buscar más información. Y bueno, luego fui buscando más información de todas las bandas de ese momento. Claro, después, más grande, empecé a hacer la diferencia y me iba quedando con Los Prisioneros. Pero hoy, con este nuevo libro, para mí Los Prisioneros –que les tengo cariño– representan pasado y Jorge González siempre lo relacioné con presente, con vanguardia, siempre con algo nuevo, no quedándose pegado en las mismas canciones, como tal vez lo hacen sus compañeros que siguen cantando las mismas canciones que Jorge González hizo hace mucho tiempo. Jorge González siempre trató de reinventarse y eso a mí siempre me llamó la atención y por eso él, de alguna manera, es a quien le he seguido más la huella.

-¿“Cumbia triste”, del proyecto Gonzalo Martínez, es como un acto de vanguardia?

Mira, yo una vez conversaba con una amiga colombiana y ella me decía que el movimiento techno cumbia, si se le puede llamar así, en Colombia empezó en el año 2000; y Jorge González lo estaba haciendo en el 96. Para mí, Pateando piedras, Corazones, Gonzalo Martínez o el disco Trenes están a la misma altura. Hay gente que quizás solo escucha desde Corazones hacia atrás. No. Yo fui siguiendo la carrera de Jorge hasta hoy día. Jorge es un gran hacedor de canciones y sigue marcando la pauta. En cambio, muchos músicos de la edad de él, de los tiempos de él, incluso sus ex compañeros, están haciendo la misma música que ya se hizo, que ya se escuchó. En cambio, Jorge siempre trato de hacer la música que no estaba hecha.

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-¿Cómo es el Jorge de estos últimos 15 años?

Es un Jorge más reposado, más tranquilo, sabiendo lo que pesaba, sabiendo lo que era, sabiendo lo que significaba. Se dio varios lujos que no se pudo dar con la banda. Se sintió más solista, más independiente, se sintió más libre. Él me comentaba que cuando tienes banda te cuesta mucho moverte solo, porque tienes que preguntarle al grupo, y si la banda no está de acuerdo, entonces no puedes viajar. Esa libertad de no tener banda, a Jorge le hace recorrer el mundo. Es unos de los músicos chilenos contemporáneos que más ha vivido fuera de Chile: México, España, Alemania, Cuba, Nueva York. Jorge González sin Los Prisioneros, es un Jorge González más universal, con mucha discografía en Europa con Los Updates. Su discografía, incluso en Chile, se conoce poco, porque Jorge tampoco la difundió mucho y porque también la prensa, como varios fanáticos, se había quedado de alguna manera pegada con Los Prisioneros. Jorge entendió eso y Los Updates no lo difundió tanto acá. En el libro Independencia cultural se ve a este músico más universal y que sobrepasa largamente a Los Prisioneros. Jorge González logra ser más importante que Los Prisioneros en estos últimos 15 años.

-Sin embargo, en las últimas protestas en Chile uno de los himnos fue “El baile de los que sobran” de Los Prisioneros.

Absolutamente, pero fíjate que la gente ya no reconoce a Los Prisioneros de “El baile de los que sobran”, reconocen a Jorge González. En medio del estallido social, en las paredes estaba pegada la figura de Jorge. Creo que en Chile ya se entendió que el trío fue un proyecto importante, pero uno más de Jorge González. Nadie fue a pedir la opinión a los demás integrantes de la banda, sino fueron solamente a buscar a Jorge y la ciudadanía solo habló de él.

-Ahora, en Perú, a nivel masivo y popular, tengo la impresión de que aún ha quedado grabada la imagen de un Jorge González soberbio, el que tiraba los micros en una conferencia de prensa, el de la entrevista a Jaime Bayly, el que no concluía un show.

Yo hablo siempre del Jorge González músico. Pero claro, en el libro anterior que publiqué, Maldito sudaca (2005), hablamos de momentos complicados de Jorge en el sentido extra musical. Pero creo que a la larga quedará una imagen de Jorge González como un gran hacedor de himnos que quedaron para Latinoamérica. Me parece muy atractivo que un artista vaya cambiando, experimentando, se vaya reinventando. Y si esa reinvención no va de la mano con la gente, ¡qué artista que es! Para un artista como Jorge o Gustavo Cerati, lo más fácil era hacer un tema muy parecido a “El baile de los que sobran” o a “Te hacen falta vitaminas”, pero en cambio ellos, como genios y artistas que son, se fueron reinventando a pesar del gusto popular. A Jorge González si le iba bien, ok; si le iba mal, ok también. Seguía solo su instinto. Cada vez que fui a ver un concierto de Jorge siempre hizo algo nuevo. “Cumbia triste” fue algo tan vanguardista para su tiempo, que no fue entendido. Corazones, el disco que hoy en día todos adoran en Chile y a lo mejor en Latinoamérica, aquí lo criticaron porque le faltaban guitarras. Y hoy es el disco que ha influenciado a músicos como Javiera Mena.

-¿Por qué crees que pegó tanto Los Prisioneros y Jorge en Perú, pese a esta suerte de rivalidad histórica alentada por muchos?

A Jorge siempre se le siguió no solo en lo musical sino en su legado social y político, cosa que no tienen los demás integrantes de Los Prisioneros y que no tienen muchas otras bandas. Jorge es un músico que hace buenas canciones con una letra muy interesante que te hace pensar, que podría ser una poesía, pero también con una música que te hace bailar, que pocos lo tienen. Jorge dijo en el Festival de Viña, en 2003, algo así como ‘si tú vienes a decir algo contra un hermano latinoamericano, te metes conmigo’. Siempre defendió el ser latinoamericano.

-¿En qué se equivocó?

Yo le pregunto, pero a él no le interesa mucho. Jorge realmente fue un tipo diferente. No hacía que estaba contra el marketing, realmente lo estaba. No hacía que era un contrincante político, lo era. Jorge si bien era contrario a Pinochet, siempre sintió que la gente que se decía de izquierda, para él era de centro izquierda y nunca comulgó como un artista oficial de un gobierno más democrático. Jorge no tuvo nunca oficialidad. Nunca fue oficial ni para MTV ni para los Grammy ni para Chile ni para los medios ni para los gobiernos. No sé si Jorge se equivocó; es un artista que sigue sus instintos. Los Prisioneros pudieron haber llegado mucho más lejos si hubiesen sido un poquito más cómodos para el sistema: dar más entrevistas, ser más simpáticos, sonreír más, firmar más autógrafos. Los Prisioneros pudieron ser más grandes en Latinoamérica si hubiesen entrado mucho más en la lógica de la industria. Pero Jorge me dice: ‘mira, estoy súper conforme con todo lo que ganamos, con todo lo que hicimos’.

-Para mí, el mejor Jorge González es el del disco Libro. ¿Hay un mejor Jorge González?

Libro es un disco que tiene la suerte de madurar muy bien en vivo. Libro debe ser uno de los discos que Jorge le dio más difusión en Chile y, a lo mejor, en el extranjero. Fíjate, Trenes es un disco que no maduró, porque sale después del accidente de Jorge. Los Updates no alcanzaron a madurar, Jorge tenía muchos problemas con la prensa acá porque lo seguían fustigando por el tema Narea y Jorge se fue de Chile. El disco Manzana no madura: la prensa y Jorge están peleadísimos luego de que bota los micrófonos porque a la prensa farandulera de Chile le interesaba la cartita de Narea. Jorge se pelea con la prensa y ese disco casi no existe acá en los medios. El disco homónimo de Los Prisioneros del 2003 no existe tampoco porque despiden a Claudio que criticó el disco que estaban haciendo. Incluso, Corazones tampoco madura porque venían con muy mala prensa: Claudio estaba criticando que se vendieron, que no son lo real, que ahora hacen otra música. Pero a la larga, la música que se hizo en Los Prisioneros siempre fue la que propuso e hizo Jorge. Ya ni hablar de los discos solistas: Mi destino, el último disco antes de la reunión, Jorge suspende toda la promoción porque se va a cuba, Gonzalo Martínez ni se escuchó, a El futuro se fue Jorge no le quiso dar ni difusión. Volviendo para atrás: La cultura de la basura eran un disco que la dictadura no lo dejó ni tocar en vivo. Realmente los discos que maduraron más en vivo y por eso se recuerdan más son Pateando piedras y La voz de los 80; y después solamente Libro.

-¿Cuál es el futuro de Jorge?

Difícil verlo. Si bien ha dicho que no está haciendo canciones, imagínate que un día empieza a hacer canciones y a grabar, o empieza a ser productor o compositor para otros. Si bien eso lo tiene cerrado, nada en la vida está tan cerrado. En Chile su imagen madura cada vez más; su legado musical, social y político madura cada vez más. Él había anunciado un libro con relatos sobre gatos, porque le encantan. Tal vez lo vamos a ver como escritor. Tal vez lo vamos a ver opinando. La gente valora mucho su opinión. Es claramente el artista -en el mismo nivel de Violeta Parra y Víctor Jara- más importante de la historia de Chile desde el punto de vista musical, social y político. Es una figura que crece.

La portada tiene la foto de Jorge González en el Festival Frontera, en noviembre 2013.
La portada tiene la foto de Jorge González en el Festival Frontera, en noviembre 2013.

DATOS:

-Emiliano Aguayo es autor del libro Maldito sudaca (2005). Independencia cultural (2020) es una suerte de continuación.

-Aguayo también ha escrito el libro Las voces de los 80 (2012), sobre el movimiento de rock chileno de los 80; reúne a 21 bandas, entre ellas Los Prisioneros, La Ley, Upa! y más.

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