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Edgard Guillén y Kazuo Ohno, encuentro íntimo

Buscando a Kazuo Ohno es el más reciente unipersonal del primer actor y director Edgard Guillén, con el que rinde homenaje al bailarín japonés.

Buscando a Kazuo Ohno

(Difusión)

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Difusión

Pierina Denegri

A mediados de los años 80, el bailarín y coreógrafo japonés Kazuo Ohno (1906-2010) solía recibir y despedir con una reverencia y un apretón de manos a quienes acudían a ver su obra. En esos mismos años, el primer actor y director Edgard Guillén pudo ver por video una presentación de Kazuo Ohno. “Quedé fascinado”, afirma.

Hoy, más de 30 años después, Guillén hace honor a Ohno recibiendo al público de la misma forma, en la segunda etapa de su tradicional ‘Teatro en mi casa’, donde estrenó la performance Buscando a Kazuo Ohno.

En el número 1147 de la Av. Paso de los Andes hay un letrero con su nombre: “Edgard Guillén”, para que quede claro que es su hogar. Nos recibe vestido con una bata morada que formará parte de su atuendo en el show.

La sala donde estamos se queda en penumbras. De pronto, luces moradas y blancas bañan el centro de la habitación, cuyas paredes están repletas de parafernalia de los 58 años que le ha dedicado al teatro: afiches, fotos y artículos sobre las obras que un día protagonizó.

BAILARÍN SUI GÉNERIS
“Recorrí el mundo tratando de encontrarlo y siempre que llegaba al país donde estaba Kazuo Ohno, él se había ido un día antes y solo me quedaba admirar a la distancia a este bailarín sui géneris”, recuerda el primer actor cuando le preguntamos si pudo verlo alguna vez.

El coreógrafo japonés se mantuvo, de alguna manera, sobre las tablas hasta los 95 años. A esa edad solo le quedó mover sus manos desde una silla de ruedas, como una metáfora cruel de lo que alguna vez hizo su cuerpo en los escenarios.

Es reconocido porque a los 70 años, luego de retirarse, regresó y fundó la danza butoh, también llamada danza de las tinieblas. Estaba inspirada en el caminar desorientado de los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki y el desagrado que provocaron sus cuerpos dañados.

“Para mí, el aporte de Kazuo es valioso porque no sigue la idea de que la danza deba tratarse de formar únicamente figuras hermosas, sino de generar emociones a través del movimiento”, explica Guillén mientras recorre con la mirada la habitación. A través de esa perspectiva que propone nuestro gran actor, encontraremos a otro grande. Razones de peso para visitarlo en ‘Teatro en mi casa’.

DATO
- Puede ver la obra Buscando a Kazuo Ohno todos los domingos, a las 7:30 p.m., en Av. Paso de los Andes 1147, Pueblo Libre. Entrada libre, salida con sombrero.

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