Claudia Ruíz y Liliana Palacios, madre e hija, emprendedoras de la empresa de artesanías Vernácula utilizan los canales online para impulsar sus ventas en la emergencia por el coronovaris. (Foto: Ángela Ponce)
Claudia Ruíz y Liliana Palacios, madre e hija, emprendedoras de la empresa de artesanías Vernácula utilizan los canales online para impulsar sus ventas en la emergencia por el coronovaris. (Foto: Ángela Ponce)

Cuando cumplió 23, Claudia sintió que ya no podía permanecer más en un trabajo que no la hacía feliz. Se encerró en el baño de su oficina, llorando, y llamó a su mamá. Le dijo que iba a renunciar y que necesitaba de su ayuda para emprender juntas un negocio propio. Liliana recuerda que no dudó ni un segundo en apoyar a su hija. Empezaron con una marca de ropa y un taller de confección. Así empezó la historia de Vernácula, una tienda de ropa, accesorios, cuadros y artesanías peruanas que ahora se encuentra resistiendo los efectos económicos del .

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Liliana lleva el talento en las manos. No estudió un curso profesional de costura, pero desde siempre ha diseñado y cosido ropa para su hija. Cada hilada es una forma de demostrar su amor. Claudia heredó ese gusto por la costura. Por eso, además de Marketing, estudió Diseño de Modas. Madre e hija han sacado adelante un emprendimiento exitoso que trabaja junto con artesanos y artistas de todo el país. Desde que empezaron, tenían claro que querían comprarle al Perú y comentan que, cuando termine el estado de emergencia, los ciudadanos deberían ser más conscientes de la importancia de consumir productos nacionales en estas circunstancias para reactivar la economía del país.

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Si bien los comercios siguen paralizados, ellas no se han quedado quietas. A unos días de celebrarse el Día de la Madre, desde las redes sociales han dictado talleres para confeccionar atrapasueños, murales de macramé, bisutería, accesorios. Además, continúan impulsando las ventas a través de su canal online, lo que las ha ayudado a sostener su empresa y a todos sus trabajadores. Nada las para.

¿Cómo fueron los primeros años a cargo de un negocio propio?

Claudia (C): Íbamos a cuanta feria existía, en espacios de 1 metro por 1 metro, donde los del costado nos empujaban para ganar 10 centímetros más y nosotras teníamos que estar ahí aguantando. El tema con las ferias es que se realizan cada cierto tiempo y nosotras queríamos seguir vendiendo. En 2013 vendíamos por redes sociales y teníamos tres o cuatro clientes en Huancayo, Pucallpa, Arequipa y en el norte. Les mandábamos toda la ropa que íbamos haciendo. Queríamos tener una tienda, pero es súper caro. Cuando recién estás empezando, eres una tienda pequeña, la gente no te conoce. Gracias a Dios nos fue yendo bien.

¿De dónde nace ese interés por la moda?

C: De toda la vida. Mi mamá, desde que tengo uso de razón, me hace toda la ropa que hay en mi casa. He crecido entre telas y máquinas por mi abuela de parte de papá y también por mi abuela de parte de mamá. He trabajado en una fábrica textil y estudié Diseño de Modas desde que estaba en el colegio. Lo bonito de hacer un emprendimiento es cuando haces algo de lo que sabes bastante y te gusta. Para mí y para mi mamá ir a trabajar es divertido. Ahora he dejado de ir a Gamarra por la cuarentena, pero antes he ido todo el tiempo y conozco muy bien.

Claudia Ruiz y  Liliana Palacios, emprendedoras de la empresa de artesanías Vernácula
Claudia Ruiz y Liliana Palacios, emprendedoras de la empresa de artesanías Vernácula

Señora Liliana, ¿qué pensó cuando su hija le dijo que iba a renunciar a su trabajo?

Liliana (L): Desde que me llamó, le dije que sí, que vamos con todo con la tienda. Le tenía confianza y sabía que todo iba a salir perfecto. Yo crecí viendo a mi mamá cosiendo y de eso aprendí. Sin hacer moldes, sabía hacerme un vestido, un pantalón o una falda porque veía a mi mamá y me encantaba aprender de ella.

C: Mi mamá tiene un talento alucinante para las manualidades en general. No solo en la ropa. Solo con ver un ejemplo de un accesorio hecho con madera, aluminio, madeja, lo que sea, ella lo puede hacer. Tiene mucho talento. Si yo tengo que ir a algún evento, mis vestidos me los hace mi mamá y lo hace al ojo.

¿Desde siempre ha tenido máquinas de coser?

L: El primer regalo de matrimonio que me hizo mi esposo para Navidad –yo tengo ya 36 años de casada– fue una máquina de coser semiindustrial marca Erika. Yo estaba feliz, fue un muy buen regalo y me duró muchisísimos años. Y luego, con el tiempo, me fui comprando mis máquinas industriales que uso ahora para confeccionar y que los acabados salgan perfectos.

Desde niña, Liliana Palacios miraba a su mamá entre telas e hilos, así heredó esa pasión por la costura que ha llegado hasta estas épocas de cuarentena. (Foto: Ángela Ponce)
Desde niña, Liliana Palacios miraba a su mamá entre telas e hilos, así heredó esa pasión por la costura que ha llegado hasta estas épocas de cuarentena. (Foto: Ángela Ponce)

¿Cómo es su trabajo con los artesanos?

C: Nos acercamos mucho a ellos. En febrero, antes de que empezara la pandemia, viajamos a Cusco, a una comunidad, para que mi mamá dicte un taller de una nueva clase de tejido. Yo les conté cómo están funcionando los mercados afuera. Son comunidades donde las familias viven de la agricultura y las mujeres se quedan en casa. Algunos de los productos que tejen son muy repetidos y necesitamos nuevas técnicas.

¿Qué tanto les han golpeado los efectos del coronavirus?

L: Económicamente nos ha afectado bastante. Nosotros no hemos querido ni querremos despedir a nuestro personal porque es un gran apoyo. Ellos saben que las ventas han bajado mucho, pero les decimos que mientras haya salud, podremos reiniciar desde cero y Vernácula volverá al eslabón comercial donde siempre ha estado. Nos costó mucho llegar adonde estamos y no va a ser difícil volver a empezar. Para nada.

C: Tenemos más de 350 proveedores y hacia la mitad del confinamiento me decían: no puedo seguir sin vender, no sé qué hacer. Me contaban que algunos de ellos habían pedido recién préstamos. Yo he estado tantos días sin dormir, con mucha ansiedad, pero lo importante es conservar la salud para poder seguir operando.

Claudia Ruiz,CEO de Vernácula: "No queremos despedir a ningún colaborador en esta crisis del coronavirus". (Foto: Ángela Ponce)
Claudia Ruiz,CEO de Vernácula: "No queremos despedir a ningún colaborador en esta crisis del coronavirus". (Foto: Ángela Ponce)

¿Han usado los canales de venta online?

C: Felizmente el e-commerce nos ha salvado. Gracias a Dios, cuando activen el delivery, vamos a poder entregar los pedidos con todas las medidas de seguridad. Muchas de nuestras marcas no van a aguantar más tiempo y para nosotros es una gran responsabilidad que no quiebren. Queremos sacarlas adelante como sea porque son parte de nuestra empresa.

AUTOFICHA

- C: “Soy Claudia Ruíz Palacios, nací el 31 de octubre de 1989 en Lima. Soy CEO de Vernácula, me encargo de la parte operativa”.

L: “Soy Doris Liliana Palacios Napuri de Ruiz, nací el 21 de enero de 1957 en Lima. Estoy a cargo de la parte administrativa de la tienda, estudié Contabilidad”.

- C: “En Vernácula se puede encontrar desde un reloj de pared hasta cuadros hechos por artistas peruanos, velas, artículos de decoración y ropa, que es uno de nuestros fuertes. Empezamos con unas 20 marcas y ahora tenemos unas 400 marcas”.

- L: “Estoy convencida de que vamos a poder superar el COVID-19. La fuerza lo hace todo junto con la fe. Todo está en que cada uno de los peruanos tomemos consciencia de que depende de nosotros salir de esto. Es lo que siempre les decimos a nuestros colaboradores. De que salimos, salimos”.

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