Ecoferia. Moira Pérez en el stand de Biosunqu en la feria de la calle Dasso de San Isidro. (Percy Ramírez)
Ecoferia. Moira Pérez en el stand de Biosunqu en la feria de la calle Dasso de San Isidro. (Percy Ramírez)

El primer sueño que tuvo Moira Pérez fue ser chef. Estudió para eso pero no encontró una opción de cocina natural. Y eso la motivó a investigar un poco más. Su curiosidad por encontrar la forma de amalgamar su sueño y su forma de vida la llevó lejos. Su empresa, Biosunqu, surgió con dos productos: el turrón de maca y el panetón de quinua negra. Moira lo había logrado. Había unido su sueño y su forma de vida. De padre chimbotano y madre huaralina, vivió entre el campo y la ciudad. De niña siempre jugaba con su madre en la chacra de Huaral; rodeada de frutos y granos, la futura empresaria corría a campo abierto y aprendía con el día a día. Está orientada al deporte. Es una deportista al cien por ciento, pero esta mañana, Moira cancela su rutina de atletismo para darme la entrevista. Se despierta muy temprano, sale a correr o hace danza por las mañanas, algunas veces ambas. Su desayuno es tan natural como coger alguno de esos frutos de su niñez de su casa en Huaral. Su vida transcurre tan rápido como una maratón literalmente. En la semana corre unos ocho kilómetros, casi la distancia que hay de Barranco al óvalo Miraflores.

UNA FORMA DE VIDAUna de sus primeras comidas fue mazamorra de chuño negro. Desde bebé, Moira tenía un destino marcado hacia lo natural, los frutos y la vida sana. Luego, de grande, empezó con esa mezcla de chef que ofrece productos saludables. Hoy, con una rutina deportiva marcada, se enfoca en que sus productos sean una alternativa para que los deportistas de ahora tengan algo natural que los nutra y les dé energía. "Las raíces tanto como los tubérculos son energizantes y en extracto son ideales para un deportista, porque no marcan doping", dice Moira. Hoy cuenta con una serie de productos, desde néctares antidepresivos o energizantes hasta pasteles repletos de proteínas.

La vida de Moira como la de su familia cercana no ha cambiado; siempre fue así, las modas por lo sano o lo orgánico no llegaron a ellos como una novedad. Ellos siempre vivieron así desde aquella casa en Huaral hasta estos días, en que manejan una empresa con una clientela asegurada que se siente bien con lo que consume. Esa es la idea, cambiar la vida de las personas desde los alimentos saludables. No es difÍcil de lograr, solo es cuestión de detenerse a pensar ¿qué tan bien estámos comiendo? De los demás se encargan Moira y su equipo.

Por Christian Saurré (christian.saurre@peru21.com)

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