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De un tiempo a esta parte hemos sido testigos del resurgimiento del cómic peruano luego de varios años de esfuerzos fragmentarios y proyectos inconclusos. Hace más o menos una década una serie de autores, luego de su respectiva etapa de aprendizaje, nos entregan libros de interés y con un fuerte sello personal. Pienso en nombres como Cossío, La Hoz o Pérez Ruibal. Algunas editoriales independientes han comenzado a darles a los autores jóvenes oportunidades de publicar que antes eran muy difíciles de conseguir. Falta un largo trecho todavía para la madurez de nuestro cómic actual, pero los primeros pasos ya están dados.

En medio de este periplo se encuentran también tres autores bastante disímiles entre sí: Hernán Migoya, Marco Sifuentes y Ricardo Montes. El primero escritor, el segundo periodista y el último dibujante. El referido trío acaba de publicar una novela gráfica sobre la vida y miserias de Laura Bozzo, infame conductora de televisión de los años noventa y una de las figuras más reconocibles de los medios de comunicación secuestrados por la autocracia fujimorista.

Amparada en una buena investigación periodística y un guion en general eficiente, Señorita Laura nos presenta a una Laura Bozzo, cuyos primeros cuarenta años estuvieron dominados por sus complejos, su clamorosa vulgaridad y sus resentimientos; y otra que alcanza el poder político y comunicacional gracias a su impresionante capacidad para la traición, la intriga y la manipulación de los más débiles. No hay piedad para este personaje en ninguna de las páginas de esta novela: en todas las escenas donde podemos sentir alguna empatía por él, siempre se las arregla para cometer alguna bajeza que nos vuelve a causar la repulsión acostumbrada. Es el caso de su enamoramiento con Christian Zuárez, que en un primer momento parece redimir a Laura; unas viñetas después la vemos, presa de los celos, recurriendo a una bruja para causar la impotencia sexual de su novio. Este tratamiento hace de Laura algo unidimensional en su ausencia de escrúpulos, en esa sucesión ininterrumpida de maldades y humillaciones que conforma su existencia.

De los seis segmentos en que se divide la historia, los de mayor interés son aquellos en que se narra la infancia y el ascenso político de la protagonista, pues consiguen explicar con solvencia el origen de lo que sería luego la Laura Bozzo que conocemos. Las partes dedicadas a su carrera pública no desentonan (si bien son, naturalmente, algo más previsibles), mientras que el epílogo de la historia –el exilio mexicano– es algo apurado y menos consistente que todo lo anterior. En cuanto al trabajo del dibujante Ricardo Montes, logra cumplir con las expectativas, aunque a veces algunos de los personajes secundarios no se parecen mucho a sus modelos reales, como es el caso de Delgado Parker.

Hechas las sumas y las restas, Señorita Laura es un cómic más que digno y que llega a ser lo que promete: una alianza coherente entre la novela gráfica y el reportaje periodístico. En conclusión, un buen comienzo para estos muchachos. Estaremos pendientes de su próxima sorpresa.

SOBRE EL AUTOR

Hernán Migoya, Marco Sifuentes y Ricardo Montes. Señorita Laura. Planeta, 2015. 146 pp.

Relación con los autores: Migoya, cordial; Sifuentes, cordial; Montes, ninguna.

*Puntuación: 3.5. de 5 estrellas. Puntuación: