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En los años noventa, Selenco Vega Jácome (Lima, 1971) era para mí un entrañable librito de poemas de tapas negras titulado Casa de familia (1995). En sus pocas páginas Vega construía con eficiencia y varios picos expresivos la historia polifónica de un clan campesino que durante varias generaciones se debate entre la esperanza y la fatalidad. Después ha publicado otro poemario: Reinos que declinan (2001), así como un par de interesantes incursiones narrativas. En esta década su trabajo se ha decantado hacia el ensayo literario: en el 2010 apareció Espejos de la modernidad: experiencia, vanguardia y cine en Cinco metros de poemas y este año reincide con Del agua a la espesura del bosque, un volumen dedicado a la obra de Carlos López Degregori, uno de los poetas más relevantes de aquellos surgidos en la década de los setenta.

Para empezar, no son comunes en nuestro medio los estudios orgánicos sobre la poesía peruana de las últimas generaciones; en ese sentido, el libro de Vega es un aporte que colabora en llenar un incómodo vacío. Y lo hace con seguridad y solvencia. Su propuesta está dividida en cuatro segmentos: el primero es un análisis de la bibliografía crítica sobre López Degregori; el segundo está dedicado a la obra de este autor en el contexto de la poesía surgida durante los setenta; en el siguiente se fundamenta acerca de la importancia de la figura del agua en el imaginario del poeta; en el último hace el análisis de otros elementos reiterativos –cajas, mesas, ataúdes– en distintos libros y poemas.

Si bien los cuatro capítulos cumplen con las metas que se plantean, a mi parecer los más estimulantes son los dos primeros. Resulta sumamente interesante constatar cómo los críticos de López Degregori pasan de la indiferencia y perplejidad que les producen sus primeros libros al reconocimiento de una voz insular, original y reveladora dentro de nuestra tradición, para luego consagrarla en su última etapa, caracterizada por inquietudes metafísicas y oníricas. También es llamativo advertir que la crítica recién llegó a un consenso sobre la calidad de la poesía de López con la publicación de Lejos de todas partes (1994), libro que reúne su poesía completa hasta ese entonces; fue necesaria esta compilación para que fuera patente la extraña riqueza y coherencia de su proyecto personal, como señaló en su momento Alonso Rabí.

El capítulo dedicado a la poesía de López Degregori en el contexto de los años setenta es quizá el más polémico. Hay un interés de Vega en valorar las llamadas poéticas insulares de esa década en desmedro de los alcances del movimiento Hora Zero, lo cual le hace inscribir sentencias muy discutibles como esta: "Buena parte de la producción estrictamente poética de los horazerianos fue olvidada pronto o no fue continuada por nadie". El sólido prestigio de libros como Ave Soul, En los extramuros del mundo, Oración frente a un plato de col o Un par de vueltas por la realidad basta para poner en tela de juicio esta afirmación, así como la influencia de estos títulos en la poesía de Roger Santiváñez, Victoria Guerrero o Manuel Fernández, por solo dar tres rápidos ejemplos. Más allá de estas objeciones, Del agua a la espesura del bosque es un ensayo destacable que debe contarse entre lo mejor que se ha publicado en el 2015 en su género.

FICHANombre: Selenco Vega JácomeObra: Del agua a la espesura del bosque. La poesía de Carlos López Degregori. Dedo Crítico, 2015. 227 pp.Relación con el autor: Conocidos.Puntuación: 3.5/5 estrellas