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Uno de los momentos más difíciles para quienes hacemos reseñas literarias es aquel en que debemos hablar del libro de un amigo sin alterar las reglas de juego que tenemos con todos los autores en general. Considerando, además, lo pequeña que es la escena de escritores peruanos, esas ocasiones son más frecuentes de lo que parece.

El caso es que un buen amigo mío, Maurizio Medo (Lima, 1965), acaba de publicar un nuevo poemario, Dime novel, y luego de su lectura confieso que me ha sido difícil encontrar la forma y los términos para comentarlo.

Quizá lo mejor sea comenzar por el principio: Medo es un autor sumamente prolífico (Dime novel es su decimoquinto libro en menos de 30 años) cuya obra me resulta aluviónica, irregular y, en general, muy poco satisfactoria. No creo que se trate de un asunto de capacidad, sino de una excesiva autoindulgencia, evidente apuro por publicar y la clamorosa falta de editores capaces que le sugieran eliminar el abundante ripio de sus poemarios, en los últimos años compuestos por centenares de páginas.

La impresión que produce una lectura de estos libros, al menos de los aparecidos en la última década, es la de un autor urgido por la novedad, por no perder el paso de lo que está en boga y que transita, de un libro a otro, por todas las tendencias que han caracterizado la poesía latinoamericana actual, sin detenerse a sopesar los alcances, problemas y límites de sus proyectos.

En 2012 Medo publicó Homeless´s Hotel, una suerte de novela poética o de poesía novelada de discreta factura. En Dime novel ha partido de la misma idea, solo que esta vez haciendo un guion cinematográfico en verso que es, más bien, una galería de espejos entre personajes reales e imaginarios que se entrecruzan entre los límites de lo literario, lo real y lo biográfico. Y es, quizá, el mejor libro que Medo ha publicado hasta la fecha.

Sin ser del todo logrado, injustificadamente extenso como suelen ser sus poemarios, Dime novel denota una planificación y una claridad de objetivos que no hemos encontrado en otras entregas de Medo, además de ser el libro donde menos "caídas de arquitecto" –como decía Vallejo– le hallamos.

Pero también es cierto que si bien no detectamos esos agujeros negros por los que el poeta solía desbarrancarse, tampoco es posible d*ar noticia de picos dignos de mención* en el territorio que Dime novel nos ofrece.

Quizá la mayor falta del libro sea privilegiar el concepto sobre la materia poética propiamente dicha. Como Medo posee una soltura verbal afinada por décadas en el oficio y tiene cierta facilidad para el juego de palabras, el texto de Dime novel avanza echando mano del artificio y del ingenio o de la acumulación de referencias cultas, presentándonos así un discurso de apariencia novedosa y compleja, pero que en realidad es bastante plano en lo que se refiere a la tensión expresiva y que por ello termina por ser la parodia de un fuego ausente: el de la poesía propiamente dicha.

Cabe anotar que ese no es un problema exclusivo de la obra de Medo, sino de buena parte de la poesía nacional y regional de los últimos años, que buscan consuelo en reseñas que pretenden explicar y ponderar, mediante una jerga inextricable y esotérica, lo que no hallamos en los libros que analizan. De ese árido juego, como se verá, prefiero abstenerme.

SOBRE EL AUTOR

  • Maurizio Medo, Dime novel. Ediciones Liliputienses, 2015. 138 pp.
  • Relación con el autor: amistad.
  • Puntuación: 2.5 de 5 estrellas.