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Desde la aparición de su primer libro de cuentos, Contemplación del abismo (2010), resultaba claro el interés del narrador y ensayista Richard Parra (1977) por tratar el tema de la violencia y de cómo ella repercute en los destinos individuales y colectivos. También era notoria su propensión por mostrar, desde un punto de vista escéptico y pesimista, la incapacidad de las víctimas del 'Poder' por escapar de la injusticia que sufren y que acaba por convertirlos también en victimarios.

Si bien Contemplación del abismo es un buen libro, cierto efectismo en sus historias ensombrecía parcialmente sus méritos.

Cuatro años después Parra ha publicado en España dos novelas cortas en un volumen titulado La pasión de Enrique Lynch / Necrofucker, cuya lectura nos ha resultado muy estimulante, pues nos permite entrar en el universo de un autor que ha orientado de manera más madura sus obsesiones y que ha logrado superar la mayoría de las limitaciones presentes en su debut.

La primera novela, La pasión de Enrique Lynch, es un relato polifónico que gira en torno a la figura de un aventurero estadounidense que llega a finales del siglo XIX al Perú para hacer fortuna bajo la coartada de traer el progreso a nuestro país.

A través de diez apartados, cada uno narrado por una voz distinta, Parra propone una mirada plural para entender la compleja personalidad de Lynch, que alcanza sus mejores momentos cuando le toca el turno de hablar a aquellos que explotó sin misericordia: los coolíes, los indios, los negros, pero sobre todo la rebelde y digna Pasión Mallma, sin duda el personaje mejor construido de esta historia. Cuando los testimonios se acercan más a los que detentan la autoridad, el relato pierde atractivo por ciertos maniqueísmos que vuelven planos y predecibles a sus enunciadores.

Pero más allá de este reparo, se trata de una nouvelle que, gracias a su precisión y eficacia narrativa, sale bien librada de los riesgos que siempre entraña la ficción histórica.

Necrofucker, la segunda novela corta del volumen, es hasta ahora el mejor texto que nos ha entregado Parra. Asumiendo la voz de Gabriel, un muchacho metalero que vive en una zona marginal de Lima entre finales de los 80 y principios de los 90, nos sumergimos en un bien recreado mundo violento y sórdido donde el sexo con travestis, las drogas duras, la quema de iglesias y el asesinato no son para el escritor un fin en sí mismos –como ha ocurrido con tanta suciedad epidérmica de muchos narradores de los 90 que el tiempo ha disuelto– sino un certero contraste con la rectitud, el honor y el sentido del deber del padre del protagonista, un policía que luego de ser orgullo y personaje respetado del barrio, regresa síquicamente quebrado de la zona de emergencia, presa de visiones de "ríos de sangre llenos de monstruos que se lo llevan". Necrofucker es una novela intensa, de personajes bien diseñados y detalles que retratan adecuadamente la decadente época en la que está circunscrita.

Ambas novelas coinciden en la denuncia de las víctimas que ocasiona la modernidad cuando sus adalides la maniobran con segundas intenciones: en el primer caso, los siervos sacrificados por el ansia de poder de Lynch; en el segundo, el trágico destino del padre policía que es instrumentalizado por el gobierno de Fujimori en nombre del desarrollo y de una paz que acaba siendo la de los cementerios. Con este libro Richard Parra da un paso adelante en su camino como narrador, un camino que, como hemos visto, no rehúye los riesgos.

SOBRE EL AUTOR

- Richard Parra. La pasión de Enrique Lynch / Necrofucker (Demipage, 2014, 167 páginas).

- Puntuación: 3 estrellas.

- Relación del crítico con el autor: Ninguna.